REVIEW: La bóveda

La bóveda

Un grupo de maleantes entra a robar a un banco, tomando de rehenes a los empleados. Pero no solo tendrán que lidiar con algún intento heroico por parte de éstos, o con la misma policía que se entera del asunto de forma casi inmediata con el atraco; sino con algo terrorífico que se esconde en la bóveda de dicha institución.

Si hay algo que tiene a favor La bóveda (quizás de lo poco), es que trata de ser original en el ya agotado sub genero de los robos bancarios; dándole un toque sobrenatural que se agradece, pero que por desgracia no está del todo bien pulido.

Si, seguramente muchos nos tilden de llorones o quejosos, pero es que viendo la película, se intuye que algo malo pasó en dicho lugar, manejando con buen timming el suspenso y sin apresurarse en dar explicaciones; o mejor aún, sin intentar sobresaltar al espectador con algún susto forzado que no venía de la mano con lo que se estaba contando.

La bóveda

Pero cuando se nos presenta el caso sobrenatural, es de forma tan torpe y abrupta, que más de un espectador va a tener cara de “WTF” en el cine y va a sentir que le mintieron en la cara. Incluso uno bien podría dividir la película en dos, separando ambos géneros y presentándolos como cortos independientes, y ambos funcionarían bien por cuenta propia.

Y ese es el gran problema de La bóveda, que nunca vemos una cohesión entre el terror y el suspenso. Aparte que en lo que se refiere a las actuaciones, salvo por James Franco, el resto del elenco es bastante limitado en sus capacidades actorales; en especial, Francesca Eastwood, quien por lo visto no heredó el talento de su padre y es igual de (poco)carismática que su hermano Scott.

De todas formas, pese a sus muchas irregularidades, La bóveda es una de esas películas que si uno deja pasar sus incongruencias, no nos termina aburriendo, además que se pasa volando (mucho influye sus escasos noventa minutos). Si solo buscan ver un film para pasar el tiempo, y olvidarlo a los pocos días, tienen una buena opción en esta mezcla de géneros. Si no, mejor piénsenlo dos veces antes de darle una oportunidad.

 

REVIEW: La crucifixión

Luego de que una monja muera en pleno exorcismo, una periodista norteamericana falta de fé, decide viajar a Rumania para investigar lo ocurrido y ver si en realidad dicha práctica era real, o los involucrados cometieron asesinato cegados por su religión. Pero el mal la estará esperando, y Nicole deberá enfrentar viejos asuntos pendientes con su propia fé.

Hoy nos toca hablar de una película en la que tenemos que serles sinceros, y decirles que es de lo más flojo en cuanto a terror internacional que hayamos visto en mucho tiempo. No queremos ser malos, pero eso es lo que representa La crucifixión.

La crucifixión

No solo lo decimos por la historia mil veces vista, los clichés que se repiten constantemente, o por el abuso de los jumpscares (sustos por subidon de volumen); sino porque vemos algunos errores dignos de estudiantes de primer año de realización de cine.

El más evidente son los horrores de continuidad que se hacen presente en la hora y media que dura La crucifixión (aunque parece que durara mas). Elementos que desaparecen y re aparecen de las manos de los protagonistas, ropa que se cierra sola o deja de ser usada en cambios de planos, e incluso hasta el pelo de Nicole cambia. Y eso que estamos ante una película de estudio, con el presupuesto necesario para contratar a una actriz conocida (quizás no de nombre, pero todos recordaran a Sophie Cookson por Kingsman).

Y hablando de Cookson, la pobre chica parece no tener suerte en sus proyectos, y eso que demuestra ser buena actriz, y que puede cargarse a sus espaldas el rol protagónico; y eso queda claro en La crucifixión, porque es de lo poco destacable que tenemos. Aunque el hecho de que luzca como una adolescente pese a que ya no lo es, no la termina ayudando para nada en el papel, y termina dándonos la sensación de ser un cast fallido.

La crucifixión

La crucifixión es una pobre película, que no solo termina siendo mala como producto en sí; sino que es otro film que será usado en los debates por aquellos que aseguran que el género de terror como tal, ya está casi muerto y no se hacen películas destacables.

Véanla si son fans de las cintas de exorcismos, de lo contrario, es mejor seguir esperando mejores realizaciones, o buscar por el mercado local o latinoamericano; mientras esperamos la próxima película de terror dirigida por James Wan.

Review: A 47 metros

A 47 metros

Poco sabía Steven Spielberg en 1975 que iba a cambiar el cine son su película Tiburon (Jaws su título original). Pero así fue, no solo inventó junto a Star Wars (1977) el concepto de blockbuster sino que dio pie a un nuevo subgénero; el de tiburones.

A partir de entonces, comenzaron a salir secuelas, versus, delirios ultra trash y hasta rip off como El ultimo tiburón (1980, Enzo Castellari) la cual el mismo le hizo juicio, en vano, a sus responsables, de mas esta decir que esta joya italiana es muy recomendable.

El subgénero de tiburones no ha muerto y dudo que lo haga. Es un subgénero fácil de hacer, que no necesita de grandes presupuestos, ni tampoco actores de renombre. Hay algo que también tienen en común todas, es la supervivencia ante una situación que si a veces puede rozar lo ridículo pero que importa.

A 47 metros es una de estas películas, protagonizada por la cantante convertido en actriz Mandy Moore ¿se acuerdan de su éxito Candy?. Esta es la típica historia de supervivencia con un tiburón dando vueltas por ahí.

A 47 metros

No hay nada nuevo bajo el sol, o bajo el agua en este caso. La película solo cumple con lo que busca, pasar un tiempo entretenido mientras el espectador ve las formas en que el personaje principal sobrevive al drama al que vive.

Y no, su predictibilidad no le juega en contra, ni su falso tiburón creado en cgi, es una película más dentro de este subgénero que nunca quiso llegar a los pies de Speilberg porque todos sus realizadores siempre supieron que era imposible lograr lo que el genio americano hizo en esa película.

Esa falta de pretensiones y humildad, en muchos casos, es lo que le termina jugando a favor a estas películas que solo buscan que uno pase un mal momento y le tema a los reyes del agua.

Review: La noche del demonio, la última llave

La fidelidad de los seguidores en el género de terror sólo rivaliza con las grandes masas que siguen las franquicias del estilo Star wars o Avengers. Y James Wan supo posicionarse como un gran cultor del género en el nuevo siglo. Con la saga El juego del miedo y El conjuro alimentó a la platea con sed de sangre. El asesino slasher que persigue a la víctima ya es cosa del pasado, ahora la truculencia es macabra, con más matices, cuanto más enferma y retorcida mejor (siempre sin desbordar los cánones del cine mainstream).

En La noche del demonio: la última llave (Insidious: The last key, 2018) Wan sólo aparece como productor del film (junto a Oren Peli, un señor que la pegó con Actividad Paranormal). En esta ocasión, la historia presenta la traumática infancia de Elise (Lin Shaye), la parapsicóloga de la saga, quien recibe un llamado desde su viejo hogar y debe regresar para ver de qué se trata. Con la compañía de sus dos secuaces, Tucker (Angus Sampson) y Specs (Leigh Whanell, quien también oficia de guionista), se adentran en otro caso paranormal con flashbacks y entes paranormales.

Esta cuarta entrega sigue con la tonalidad de la saga: escenas en modo visión nocturna, demonios deformes y screamers para que el espectador pegue un buen salto. También con un uso acertado del humor. La narración es mucho más concisa cuando se remite a la infancia de Elise; hay verdadero terror en ese aspecto y se debe en parte a la buena ambientación de una casa destartalada (en un piso contiguo se ejecutaban a presos condenados a la silla eléctrica) y la buena perfomance de la pequeña que personifica a Elise de niña (Ava Kolker).

Como en muchas familias del siglo pasado, la educación tendía al machismo extremo y el padre de la pequeña Elise le propinaba golpes porque creía que era lo correcto para “enderezarla” cada vez que ella veía, sentía y contaba sus encuentros con seres no tangibles. El terror no lo generan los fantasmas o demonios, lo hace el propio padre desde su salvajismo. En cambio, cuando volvemos al presente, Insidious se asemeja más a las entregas anteriores, no es un paso en falso, pero no hay innovación. Y demonios hay, y muchos, que ninguno cause tanto miedo como el padre de Elise es el pequeño triunfo de Insidious: la última llave.

Las cinco mejores y cinco peores películas del año

Las mejores y peores películas del año según Santiago Gonzalez

Mejores

1) Baby driver (Edgar Wright): Toda una lección consciente sobre las herramientas del cine puestas para una película que bien podria considerársela como un musical.

2) La La Land (Damien Chazelle): Una dupla que recuerda a las mejores parejas del cine clásico, sumado a canciones imposibles de olvidar y la prueba de que Emma Stone es la mejor actriz de su generación.

3) It ( Andy Muschietti): El megaexito del año es una película de terror que gana mucho por sus personajes y por hacernos recordar esos días de verano cuando uno se la pasaba con sus amigos de antaño

4) Desearas al hombre de tu hermana (Diego Kaplan): A primera vista puede ser lo mas berreta y bizarro que pueden encontrar en cine nacional, hasta les puede dar vergüenza que hayan hecho algo así. Pero esa es la idea y no esta mal filmada, cada plano tiene un porque, hay una puesta en escena muy cuidada y sobre todo se anima a hacer cosas que a ningún director se le ocurriría. Ademas una película que no sabes como tratarla es digna de verse.

5) Get out (Jordan Peele): El otro gran éxito de terror del año, lo mejor de Get out es que dentro del cine de terror moderno es una historia diferente, con un conflicto realista que da paso a la comedia pero que esta llena de ideas que dan miedo.

 

Peores

1) Song to song (Terrence Malick):Dura 150 minutos y a los diez no la soportas mas. Actores famosos haciendo de pavotes, diciendo lo mismo que se ha visto en miles y mejores películas y sin ninguna idea sobre el cine.

2) Leatherface ( Alexandre Bustillo y Julien Maury): La saga de La matanza de texas fue siempre una decepción. Esta es una precuela, de la precuela y no ofrece nada nuevo, ademas el personaje principal ya había tenido un comienzo. Si, que tenga mucha sangre no la va a salvar de ser una mierda.

3) The void (Steven Kostasnki y Jeremy Gillespie): Lo malo de esta película es que prometía. Una mezcla del cine de John Carpenter, mezclado con el universo del escitor H.P Lovecraft. Y algo de eso hay, pero el problema es que se le termina rápido la polvora y antes de la mitad lo que ofrece no solo no es interesante sino que es irritante en sus soluciones que parecen mas un homenaje.

4) La bella y la bestia (Bill Condon):  Quédense con la versión animada. La idea de hacer versiones live action (gente mezclado con efectos digitales) es uno de los tantos clavos en el ataúd del cine. Acá es ver a Emma Watson prácticamente haciendo la paja con un personaje que en realidad no existe y que encima el efecto se nota falso, como la actuación de ella, el mundo donde vive, etc. Y es fea como esta filmada, por mas colorcitos que tenga.

5) La Liga de la justicia (Zack Snyder o Joss Whedon): Por un lado como pelicula para pasar el tiempo no funciona. El timing para el humor no funciona, toda la trama es simplona y uno se pregunta teniendo a estos personajes ( cuyos actores no tienen la mínima química entre ellos) ¿no podían hacer algo mejor?

Jeepers Creepers 3: el regreso

Jeepers Creepers 3: el regreso

La historia se ubica temporalmente entre las 2 primeras entregas. Con el fin de eliminar al Creeper, el sargento Tubbs (Brandon Smith) reúne a un grupo armado comandado por otro sargento, Tashtego (Stan Shaw). Gaylen (Meg Foster) recibe visitas del fantasma de su hijo, asesinado años atrás por el creeper, y obtiene un paquete oculto en el que sospecha, tiene el poder para derrotar al demonio, además de que puede revelar sus orígenes. En la espera de la inminente llegada del creeper a la propiedad, decide pedirle a su nieta Addie (Gabrielle Haugh) que se vaya lejos por seguridad.

El problema de Jeepers Creepers 3: el regreso de Víctor Salva es que se toma muy en serio a sí misma hasta llegar a un nivel auto-paródico. La narración es un “vaya y pase”, Salva no tomó en cuenta, o quizá se olvidó, no se sabe, lo que había construido previamente en las 2 entregas anteriores.

Jeepers Creepers 3: el regreso

Si Jeepers Creepers tiene seguidores es por ese misticismo que rodeaba al demonio. El creeper aparecía en escena oscuras, misteriosas y de carácter recóndito. Se mostraba menos para lograr más. Acá se echa por tierra todo el progreso mostrando al demonio en primerísimo primer plano en varias ocasiones dejando nada para la imaginación o la sugerencia.

Los efectos especiales traen recuerdos de películas clase B, pero ¡No señores! Jeepers Creepers no debería entrar en ese rubro, un fallo enorme. El guión tiene más baches que las calles de Buenos Aires en época de elecciones. Una historia rebuscada que se va por las ramas y que no consigue conectar con las películas anteriores pensando en la totalidad de la saga. El camión del Creeper es una fortaleza insólitamente infranqueable y sus mecanismos de defensa tienen puesta la etiqueta de otra saga, SAW.

Una lástima para una saga que, sin llegar a ser fundacional, tenía una buena cantidad de adeptos y después de esta tercera entrega inevitablemente perderá público.

Review: Se ocultan en la oscuridad

Se ocultan en la oscuridad (Be afraid, 2017) entra en lo que podría considerarse un nuevo tipo de categoría: la de las películas con prometedores comienzos.

Este año hubo varios de esos casos, basta recordar a The Bye Bye man de Stacy Ttile o la no secuela de Amityville: El origen del terror que en realidad se llamaba The Unspoken y la había hecho Sheldon Wilson. ¿Qué tienen en común? En lo que suele durar el prólogo ya está contada toda la historia de manera sintetizada, sabemos cómo va a terminar, a quién va a apuntar la historia, como una especie de corto donde el director tiene que resolver todo en escasos minutos. Es ahí donde muchos realizadores manejan a la perfección el poco presupuesto; lamentablemente, la historia después sigue y no son capaces de pasar el desafío.

Imagino que esto tiene que ver en parte porque se trata de producciones baratas directo a dvd cuyo único propósito es darle trabajo a la gente y meter en la industria a algunos otros (y ha habido casos de actores que empezaron abajo y terminaron triunfando, sino vean a Naomi Watts).

Que sean producciones de escasos medios no molesta, ni tampoco que su mercado sea el hogareño, lo que molesta es que caiga siempre en lo mismo, en esa falta de interés de lograr algo aunque mínimo, un susto, una secuencia tétrica, que los personajes dejen de ser marionetas que sólo sirven para hacer avanzar la historia.

Be afraid -cuyo título debería ser Están entre nosotros– es este tipo de películas; y no va a ser la primera, ni la última. Es una más que viene a cubrir la demanda por cine de terror en un año en donde el público demostró que estaba cansado de ver siempre lo mismo, donde otro tipo de historias ganó el corazón del espectador y demostró que se viene un cambio en este género, uno que no sean sólo fantasmas, posesiones, ni seres sobrenaturales, sino buenas historias, buen manejo de las escenas de terror, personajes que generen empatía y sobre todo buen cine.

Review: La posesión de Verónica

En noviembre de 1992 en Vallecas, España, tuvo lugar un hecho inexplicable. Una joven de 18 años llamada Estefanía Gutierrez Lázaro encuentra su muerte tras jugar con el macabro tablero Ouija. Estefanía sufría de alucinaciones, visiones y pesadillas. En su casa se sentían presencias extrañas que perturbaban a sus propios padres. Varios policías se hicieron presentes en la vivienda y en el informe policial se señaló inéditamente “una situación de misterio y rareza”. Conocido como el Caso Vallecas, hasta la actualidad no se sabe con exactitud el motivo de la muerte de Estefanía. Verónica (título original de esta película) se basa vagamente en ese caso.

Verónica es una chica de 15 años, concurre a la escuela y es la mayor de cuatro hermanos. Ella está a cargo de los menores, pues su madre suele estar ocupada con el trabajo. Un día decide jugar la Ouija con las amigas para poder hablar con su padre, al que perdió de niña. Desde ese momento abre una puerta que no puede cerrarse.

Paco Plaza (uno de los responsables de la saga REC) presenta una historia de terror lejos de los fuegos artificiales. El miedo se va construyendo con un acertado uso de la sugestión, con sombras, extraños sonidos sin origen y planos claustrofóbicos. Desde El orfanato (2007) en España se viene haciendo terror donde los niños son la fuente del mal, en este caso las actuaciones de los infantes son aterradoras por la credibilidad y por un guión perturbador y felizmente malsano.

Si en REC (2007) el horror se propagaba de forma tangible, en La posesión de Verónica crece desde adentro de la psiquis del personaje principal. Verónica añora volver a hablar con su padre ausente (con todas las inseguridades patológicas que esto significa) y termina sufriendo en la soledad al borde de la locura, la madre le recrimina sus acciones en vez de apoyarla y sus hermanos son muy pequeños para comprender la gravedad de la situación. Los miedos toman forma de brazos con garras que atraviesan la cama, de inscripciones anónimas, de sangre coagulada, de visiones que alteran la realidad. Verónica atraviesa su propio calvario y no hay a quién acudir.

La banda sonora recuerda a It follows (2014) y su espíritu revival retro acompaña muy bien las misteriosas escenas nocturnas. Por su formalidad estética y narrativa La posesión de Verónica probablemente será material de estudio en las escuelas de cine del futuro, no es un film genérico más y es totalmente disfrutable para los fanáticos del miedo.

Review: Forgotten Scares

Forgotten scares

Uno de los placeres de ver documentales es la posibilidad de descubrir nuevos mundos, filmografías distintas o ahondar en el trabajo de un artista. Empujado por eso, Forgotten Scares: An In-depth Look at Flemish Horror Cinema (2016) prometía mucho de lo primero, y es lo único rescatable.

El cine de género hecho en Bélgica me era desconocido y este documental parecía dedicarse a cada una de las películas que habían salido de este país desde principios de la década del ’70 con el estreno Daughters of Darkness (1971) y que continúa hasta la actualidad. La mayoría de estos títulos son películas de explotación de, por momentos, escasa calidad. Pero es justamente la oportunidad de ver estas copias lo más llamativo. La industria de cine de género en Bélgica a pesar de contar ya con varias décadas sigue en constante crecimiento, con muchas inquietudes y muchos problemas de financiación por justamente ser de género, en un país que reniega de esa clase de cine.

Eso es lo mejor de Forgotten Scares, un documental que en su escasa duración termina aburriendo. En su afán de cubrir cada uno de estos títulos termina alargándose, repitiéndose, contrariándose y que (pecado de pecados) no logra mantener la atención del espectador. Cuando las películas que se muestran (entre ellas el clásico de culto Rabid Grannies, 1988) son más interesante que lo que cuenta el director hay un problema. No se hace nada con su material, no se juega con él, no nos pone en contexto, en algunos casos ni siquiera se sabe de qué tratan y es en ese momento en que las imágenes de estas películas se defienden por sí solas, cuando el director de este documental las deja frente al espectador.

Forgotten Scares es una decepción, un documental que, dado su tema, podría haber dado para más pero que sólo queda en un muestrario de gemas olvidadas.

Review: Mirada de cristal

Mirada de cristal es similar a Los olvidados de los hermanos Onetti. Las dos películas, además de ser presentadas en la décimo octava edición del Buenos Aires Rojo Sangre (BARS), buscan recrear un tipo de cine que no nació en Argentina. Utilizan toda clase de herramientas visuales para acercárseles lo más posible, hasta parecer como si hubieran sido hechas en la misma época.

La diferencia es que mientras Los olvidados tenía que pelear con un guión no muy bueno y unos pocos efectos especiales en cuanto al gore, La mirada de cristal abraza el delirio del guión. Desde una puesta en escena que recuerda al cine trash de los ’80 -que a su vez retrotrae a al cine de Pedro Almodóvar-, pasando por el Dario Argento de Suspiria (1977). El guión es un simple giallo simpático, que tal vez en comparación con Francesca (2015) de los hermanos Onetti, pierde un poco, pero gana en el diseño de arte.

La gran virtud de los dos directores (Ezequiel Endelman y Leando Montejano) es que recrearon y homenajearon a la perfección el cine italiano de los ’70 y ’80. Es tal el excelente trabajo en su diseño de arte que el por ahora en baja Dario Argento podría aprender de ellos. Con esfuerzo, amor al género y mucho trabajo lograron en escala más chica los escenarios de películas como la ya citada Suspiria y hasta Rojo profundo (1975). Y no se quedan sólo en eso; el vestuario y el maquillaje responden a las mismas inquietudes.

Con un asesino que parece salido de Vestida para matar (Brian De Palma, 1980) pero en versión trash, con una increíble banda sonora ochentosa que nada tiene que envidiarle al mítico colaborador y músico del cine de Argento, Claudio Simonetti, la película es otra prueba del talento que hay dentro del género fantástico nacional. Lo único criticable es que en algún momento se excede en sus homenajes, pero es algo mínimo comparado con los grandes logros conseguidos.

Y todo también aprovechando la ciudad de Buenos Aires, la cual podría pasar por Roma. Es tal la fidelidad y el gusto por el detalle que hasta filmaron en lugares que podrían pasar como parte de aquel país europeo.

A esto se le suman varias secuencias de suspenso bien logradas; una de las mejores ocurre en una playa de estacionamiento, una vuelta de tuerca que entiende lo tramposo del cine giallo, con la libertad total que se respiraba en aquellas películas italianas, y que todos los involucrados entendieron y lograron.