Los varones necesitan hablar. Los varones, además, necesitan construir modelos de paternidad más amorosos. Pero como todavía eso no ocurrió, tenemos La caída de la ballena (WhaleFall). En Wikipedia dicen que es un thriller de supervivencia. Y sí, en gran parte lo es. Pero la premisa básica que le da sentido a la situación que pone en juego la vida, es ésta: un joven está enojado con el padre muerto porque siempre lo maltrató.
Y encuentra que el único modo de hacer el duelo, es meterse a bucear en una zona muy peligrosa para recuperar el cuerpo del padre que se suicidó un año atrás. La madre y las hermanas han vuelto al pueblo marítimo donde vivían antes, visitan la tumba y comparten anécdotas. Pero él tiene otro punto de vista sobre el padre, que parece haber sido amoroso y divertido con las hijas mujeres y medio sorete con él.
Che, pero todo para que aprendiera a ser un hombre y enfrentarse a cualquiera de estas cosas que habitualmente le pasan a un hombre como ser tragado por un cachalote. Esa situación, por inusual para las espectadoras que no estamos expuestas a ella, es interesante audiovisualmente: se ven creíbles las paredes del interior del bicho y, en líneas generales, los otros animales marinos.
Pero Jay Gardiner (Austin Abrams), el Jonás de la película, debe comentar en voz alta todo lo que se le ocurre y lo que va a hacer, con el tic tac de la hora de oxígeno corriendo, para que el guion tenga sentido. Otra estrategia para explicar las acciones del protagonista que usa el director y coguionista Brian Duffiel son los flashbacks-recuerdos de momentos con el padre, Mitt Gardiner (Josh Brolin), que a veces son orgánicos y otras veces muestran los hilos.
Independientemente de si el recuerdo parece puesto solamente para explicar el presente de la trama, es particular el contraste entre el padre y el resto de la familia: Mitt casi siempre aparece en cueros. Es un viejo marino hosco y tatuado que vive en una especie de suburbio residencial con jardín al frente, patio trasero y todas las comodidades en el interior de la casa.
Por todo esto, La caída de la ballena es una obra bizarra en un mal sentido: prescinde de las complejidades y presenta un padre grotesco y una solución disparatada para arreglar ese vínculo. La parte de la supervivencia está bien dentro de todo (aunque como mencioné, todo se explica antes de suceder) y se resuelve de un modo medio esotérico. Horóscopo del día: es más barato y menos rebuscado hablar con el padre que filmar una película.
5/10