Hoy llega a nuestros cines Que Dios perdone a todos, una comedia italiana dirigida y protagonizada por Pif, junto a Giusy Buscemi y Carlos Hipólito. La película mezcla romance, humor y religión para contar la historia de Arturo, un agente inmobiliario ateo que se enamora de Flora, una joven católica practicante e hija de un famoso pastelero. Para conquistarla, Arturo decide fingir que comparte su fe, lo que lo lleva a meterse en una serie de situaciones bastante absurdas.
Hay que decir que Que Dios perdone a todos tiene una propuesta interesante. Lo primero que me gustó es la forma en que utiliza el humor para hablar de la religión sin convertir todo en una burla fácil. La película plantea el conflicto entre las creencias religiosas y la forma en que vivimos en una sociedad donde muchas veces la conveniencia personal termina estando por encima de cualquier principio moral. También funciona bastante bien el personaje de Arturo, porque es un tipo que intenta sostener una mentira para conseguir lo que quiere y termina metiéndose en un problema mucho más grande de lo que esperaba.
Otra cosa que me gustó es que la película no se queda solamente en la historia romántica, sino que aprovecha la situación para plantear algunas preguntas sobre la fe, la hipocresía y la posibilidad de seguir determinados principios religiosos en el mundo actual. Pif tiene bastante carisma para llevar adelante la historia y el contraste entre su personaje y el de Flora funciona bien, especialmente porque los dos representan formas muy diferentes de entender la vida.
Por otro lado, creo que la película pierde un poco de fuerza cuando tiene que desarrollar algunas de sus ideas, porque por momentos parece que podría profundizar bastante más en los conflictos que plantea. La mezcla de comedia romántica y reflexión religiosa funciona, pero no siempre consigue mantener el mismo equilibrio, y algunas situaciones pueden resultar demasiado previsibles para quienes estén acostumbrados a este tipo de historias.
En fin, Que Dios perdone a todos es una comedia interesante que consigue combinar romance, humor y una reflexión sobre la religión sin volverse demasiado solemne. No es una película que vaya a revolucionar el género ni que tenga una propuesta especialmente novedosa, pero resulta entretenida y deja algunas ideas para pensar después de verla. Una buena opción para quienes busquen una comedia que, además de hacer reír, tenga algo más para contar.
7/10