Volvemos a las reseñas de películas de streaming, esta vez con una producción de Netflix centrada en el terror. Y si, ya se pueden imaginar lo que se nos viene; porque la N roja no tiene demasiada fama en lo que se refiere a dar miedo. Así que veamos de qué trata La última casa.
La historia se centra en una familia convencional norteamericana, compuesta por mamá, papá, hijo mayor e hija menor (y un perro entrado en edad). Lo que parecía un día de lluvia normal, se transforma en una tortura cuando dicho evento climático no para, y encima, nadie puede salir de sus casas por alguna extraña anomalía del agua. Ahora, encerrados y con escasos recursos, esta familia promedio deberá sobrevivir cuánto tiempo puedan.
Si, volvimos al formato de gente encerrada, elenco reducido y amenaza que apenas se ve hasta llegado el final. Y eso no tendría nada de malo, si al menos la historia, las actuaciones y los personajes ayudarán a sostener un guión simple. Pero como van sospechando, no estaría siendo el caso de La última casa.
Lo primero que salta a la vista, son lo mal escritos que están los personajes de los chicos. Ya sabemos que es difícil construir a un infante de forma realista, pero acá es que el más insoportable es el mayor, un huevón que debe rondar la adolescencia y parece que no puede ni desenchufar un modem sin llorarle a su padre. Y para rematarla la tenemos a Greta Lee, actriz que se hizo famosa por Vidas Pasadas y que quizás sea la única buena actuación que le pudimos ver. Lo lamentamos por el gran Wagner Moura, quien tuvo que lidiar con estos esperpentos en pantalla.
Y el guión tampoco es la gran cosa. cuesta bastante mantener la tensión y la atención del espectador cuando se cuenta con pocos personajes que están encerrados. Pero ahí tenemos la joya de Cloverfield 10 Lane, que lo hace muchísimo mejor. Así que no hay excusas; aparte que La última casa se alarga a unas innecesaria hora y cincuenta minutos.
¿Cosas buenas? Pocas, quizás la idea de que gracias a una tormenta la gente no pueda salir es al menos original, aparte que la lluvia torrencial hace que no se pueda ver bien qué sucede en el exterior. Aparte hay que destacar al ya mencionado Wagner Moura, que se carrea toda la película a sus espaldas, quedando solo en ese apartado.
La última casa es una mala película, eso no lo duden. Puede empezar medio entretenida, pero se va cayendo a pedazos a medida que avanza, con un final que parece sacado de otra producción. En fin, otro fiasco de terror en lo que respecta a Netflix, y van…
4/10