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Review: Lazos de vida

Lazos de vida (One life) vuelve sobre un tópico que nunca se agota: el Holocausto. Basada en la historia real del traslado de 669 niños de la Checoslovaquia sitiada por las tropas nazis hacia Inglaterra, la historia sigue a Nicholas Winton, un corredor de bolsa británico que organizó viajes para sacar a niños judíos del país que poco tiempo después sería invadido.

El relato comienza con la cotidianidad de un jubilado escuchando las noticias en su radio spika: hablan de la tradición humanitaria del pueblo británico y de la necesidad de que no se pierda. Con ese puntapié poco sutil, la película nos muestra a Nicholas (Anthony Hopkins) atado a un pasado que lo atormenta: no haber podido salvarlos a todos, especialmente a quienes viajaban en el último tren.

El pedido de la esposa Grete (Lena Olin) de liberar un poco la casa de documentos y otras cosas para la visita de la hija embarazada presta la excusa para los flashbacks, en los que el joven Nicholas (Johnny Flynn) decide viajar a Checoslovaquia como voluntario porque se lleva muy bien con los trámites y el papelerío. En este sentido, el guión se vuelve bastante plano y los diálogos expositivos por momentos.

Por ejemplo, una de las voluntarias en el territorio, ante el menosprecio de Nicky de su propio trabajo, le dice que ahí necesitan gente que se maneje bien con la burocracia. Entonces él se enfoca en el trabajo que mejor sabe hacer. Ayudado por su madre (Helena Bonham Carter) ablanda a un empleado del consulado para que acelere los tiempos, consigue el dinero que requiere el gobierno inglés como póliza, las cartas de invitación, las familias adoptantes y arma todas las carpetas para los viajes.

Pero el Nicholas de fines de los ochenta continúa apesadumbrado con lo que no pudo lograr. En el derrotero para dejar los álbumes y papeles en algún espacio donde la gente pueda seguir sensibilizándose con el genocidio y la barbarie de la guerra se va encontrando con distintas personas que, por el contrario, resaltan su labor. Así la historia llega a la producción de un programa medio sensacionalista.

Por las dudas que no conozcas la historia de antemano como me pasó a mí, no espoileo más (aunque como está planteado el guión, es bastante esperable). Sin embargo, dejo el enlace al programa para apreciar cómo la película logra recrear los tics de la tele ochentera de impacto: https://www.youtube.com/watch?v=6_nFuJAF5F0 y una última reflexión.

Si bien el guión es medio flojo y la primera dirección de James Hawes correcta, la actuación de Hopkins es para sacarse el sombrero y la historia permite trazar lazos con las guerras y apartheids de la actualidad (como en Palestina) y recordar que detrás de aquello que los medios y las potencias eligen mostrar hay historias como las de estos niños. Para ver con carilinas a mano.

 

7/10

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