Cargando...
ReviewsTerror

Review: Sleep: el mal no duerme

Sleep: el mal no duerme viene a sumarse a la lista de obras surcoreanas que plantean miradas novedosas en distintos géneros. Dirigida por el debutante Yoo Jae-seon, responsable también del guión, en este caso, el terror toma elementos de la cultura oriental y de la cotidianidad para construir el relato.

Seguimos a una pareja joven (   Jung Yu-mi y Lee Sun-kyunque) que vive en un pequeño departamento —cosa que ya vimos en la recientemente estrenada Sobrevivientes: después del terremoto—, donde el tema de los vínculos con los vecinos de edificio, el endeudamiento y la necesidad de trabajar quichicientas horas para mantenerse están a la orden del día.

El falso comienzo de Sleep: el mal no duerme nos presenta a una mujer embarazada que se despierta a la mañana para descubrir a su marido sentado en la cama; el tipo dice que “hay alguien adentro” y cae dormido. Después de unos segundos de tensión con la mujer investigando el departamentito ante unos ruidos, se nos presenta a otro personaje importante de la historia: un perro mínimo que es tratado casi como un hijo por la pareja.

El sonambulismo se continúa agravando, van a visitar al médico sin grandes soluciones mientras el embarazo de ella —que pare en el medio de la historia— y los problemas de él en el trabajo, también avanzan. Por otro lado, la madre de ella consulta una chamana y su hija Soo-jin, al principio reticente, luego empieza a acercarse a esta idea.

Este es el otro punto donde Sleep: el mal no duerme nos abre la puerta a la cultura de origen —algo que también hace tan genial a la argenta Cuando acecha la maldad— pues el director menciona en una entrevista que la consulta con chamanes es bastante común en Corea. Así, el relato zigzaguea entre el conocimiento médico y el esotérico, y el cimbronazo de un recién nacido en la casa y las lealtades de la pareja.

A quienes les gusten las pelis de terror, tienen que verla. Y a quienes no tanto, prueben con una obra que no sigue explotando el modelo del slayer yanqui o la posesión de raigambre católica, sino que plantea otra forma de terror con toques de humor, mucho suspense y color local.

8/10

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *