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Prime: Road House

Varios levantamos una ceja cuando nos enteramos que se venía un remake de Road House (El rudo por estos lares), aquella película ochentera donde Patrick Swayze encarnaba a un patovica que sacaba borrachos en un bar de carretera; y que encima, lo iba a protagonizar el irregular (por las cintas que elige) Jake Gyllenghaal. Veamos que salió del remake producido por Prime.

Esta vez seguimos la historia de Dalton, un ex luchador de MMA que, tras un trágico combate, ahora se dedica a las peleas clandestinas. Así es como le llega la oferta de trabajar en Road House, un bar cercano a una playa en un pueblito costero al parecer bastante tranquilo. Al parecer, porque cuando Dalton cambia el status quo del lugar, empiezan los problemas.

Lo primero que voy a decirles, es que, si quieren ver esta película sin empezar a renegar, es que se tienen que poner el chip de “vivimos en los 80”, porque eso es lo que destila Road House por todos los poros. El aire ochentoso que tiene este proyecto, sería la envidia de otros que solo buscan robar con la nostalgia; pero al mismo tiempo, también tiene todos los clichés (buenos y malos)de dicha década.

Con esto en mente, tengo que decir que Road House es bastante entretenida. Quizás porque rescata ese aire ochentoso del que hablé, donde se sabe que entre manos tienen una historia simple, y no buscan hacerla algo que no es. O quizás sea por el carisma de Jake Gyllenhaal que le pone onda a todo lo que hace. O quizás, sea porque las escenas de acción son de lo mejorcito que vimos en lo referente a cuerpo a cuerpo.

Al tener un protagonista con pasado de MMA, los combates se vuelven bastante dinámicos, ya que tenemos no solo repartiendo estopa como si no hubiera un mañana, sino que aparte tienen que esquivar los golpes del rival. Esto se acentúa cuando aparece el villano físico de Road House, “interpretado” por Connor McGregor. Y ahora viene lo peor…

Sabemos que McGregor no es actor, y se nota. No se si fue la dirección que recibió, o porque el ex luchador decidió interpretar a su personaje así, pero su rol no solo es lo peor de Road House, sino que su mera presencia, se carga toda la película. Su villano es la típica caricatura del tipo que es una montaña de músculos, sonriendo y haciendo malos chistes. Si bien ya sabemos que esta clase de villanos eran populares en la época de la película original, ahora estamos en el 2024. En cuanto al malo “intelectual”, otro cliché, ahora el del niño rico malcriado.

Road House termina siendo una película entretenida y poco más, podría haber salido un desastre al intentar rememorar una época donde teníamos una visión del mundo diferente, pero gracias a su protagonista y las escenas de acción, y pese a sus antagonistas, podemos decir que si para este fin de semana no tienen nada mejor que ver; acá tienen una buena opción.

 

6/10

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