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Estreno de la semana: Ferrari

Ferrari es la nueva película dirigida por Michael Mann (Ladrón, El último de los mohicanos, Heat, El dilema, Colateral). Se trata de la biopic de Enzo Ferrari (Adam Driver), alma máter de la fábrica y de la escudería, centrándose en el año de 1957, cuando al mantenimiento de una doble vida con dos mujeres se le suma que los gastos desequilibrados hacen tambalear su imperio y decide que la solución es apostar todo a la carrera de las Mil Millas.

¿Está bien? Está bien; la ambientación, el colorido de la fotografía, las escenas de accidentes, la construcción de época con el vestuario y los autos están bien. ¿Está buena? Eeeeh; para mí tiene dos debilidades fundamentales. La primera es que despliega problemas-de-hombre-rico que no generan empatía inmediata y la segunda es que no profundiza en ninguno, los sobrevuela por arriba.

Enzo está casado con Laura Garello (Penélope Cruz), con quien tuvo un hijo que murió a los 24 años de distrofia muscular. En el pasado y por algún chanchullo —y porque construyó con él su imperio y se ocupa de la parte administrativa—, le otorgó a Laura el cincuenta por ciento del negocio. Que ella se entere que él mantiene otra casa y otro hijo con Lina Lardi (Shailene Woodley), probablemente le cueste su empresa, piensa él.

A este “dramón” de tener una doble familia —teléfono para mi padre—, se le suma que los gastos de mantenimiento de la escudería y el descuido de la fábrica han puesto en rojo los balances. Además, su piloto estrella muere en las prácticas antes de la carrera de las Mil Millas donde pensaba relanzar al equipo y hacer publicidad. Y para colmo, se lleva para el tujes con la prensa.

Acá es donde podemos apreciar en la narrativa la marca del director, un excelente retratador de hombres solitarios imbuidos de éticas y morales particulares que tratan de ser los mejores en lo suyo según sus propias reglas. Y si bien Driver construye un Enzo interesante, incapaz de conectar del todo con lo que pasa fuera del trabajo, queda bastante desdibujado en importancia respecto de las carreras por ejemplo.

Así, hay imágenes muy poderosas que sobrepasan la historia de Enzo en sí, como cuando los pilotos escriben cartas de despedida antes de la carrera por si acaso mueren o cuando Laura descubre, por un autito de juguete, que su marido tiene otro hijo —Cruz se roba la película—. Además, hay que hablar del elefante en la habitación: el inglés con acento tano (mande corchazo al 2020). Aprobada con lo justo.

 

6/10

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