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Review: Mujer perseverante

Mujer perseverante es un documental que muestra parte de la cotidianidad de mujeres indígenas de la puna y que el año pasado obtuvo el premio del público en el Festival de Cine de las Alturas, convirtiéndose además en la primera producción jujeña en concursar.

La obra comienza siguiendo a Rosario Quispe, lideresa de Warmi Sayajsunqo (nombre en quechua que da título a la película) nominada en 2005 al Premio Nobel de la Paz, mientras coordina el esquilado de llamas y el pesado y transporte de los fardos de lana. Más tarde veremos el día a día de otras participantes y otras fases de la producción artesanal. Y es que la historia cuenta que hace 25 años, tras el cierre de las minas, las mujeres se organizaron para crear este emprendimiento en Abra Pampa y sostener así a sus familias.

El proyecto audiovisual dirigido por Soledad San Julián llevó casi doce años desde la idea original, el acercamiento al grupo en una tarea casi etnográfica de estrechamiento de vínculos, la obtención de financiamiento y la forma final. En el último tramo, la pandemia complicó el rodaje y las vidas de las implicadas.

Pero finalmente se concretó y con una búsqueda que escapa a los relatos a cámara o las voces en off y que se centra en mostrar más que en relatar: vemos un acto de agradecimiento, la visita al cementerio por el día de muertos y la firma de acuerdos con alguna de las mujeres productoras.

Pero quizás esa idea de esquivar el tono periodístico es la que también nos deja con varias intrigas: si el sistema de los microcréditos es algo que ha sido retratado en artículos y estudiado en la universidad de Harvard, sería interesante ver cómo se administra; si el proceso de toma de decisiones es comunitario (cómo se otorgan, a quiénes y para qué, etc.).

También nos quedamos en ascuas sobre el proceso de negociación con la universidad privada que brinda becas para los jóvenes de la zona: qué actores intervinieron en la selección de las carreras que se pueden estudiar, si el Estado aporta con políticas públicas para sostener las aulas y los equipamientos y si no lo hace por qué. En fin, muchos detalles de esta experiencia extraordinaria quedan afuera de este retrato.

Sin embargo, un punto ineludible de Mujer perseverante es la cuidada fotografía: los amplísimos cielos celestes, los dorados de la tierra y la vegetación y el colorido de los textiles teñidos son un placer para la vista y por eso ya merece la pena verla.

6/10

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