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Estreno de la semana: La muerte de Robin Hood

La muerte de Robin Hood no es una película de acción; es más bien un drama. Están avisados. Igual, las pistas estaban ahí, en el título y en la dirección de Michael Sarnoski (Pig, 2021). El Robin de esta historia, encarnado por Hugh Jackman, es un hombre viejo y solitario que vive alejado del mundo, pero al que el mundo lo viene a buscar constantemente, en la forma de familiares de sus víctimas.

Porque la figura de Robin Hood, el héroe justiciero que protege a los más humildes, es un mito con el que el propio protagonista no se lleva bien. No entiende la necesidad de otra narrativa ni de una esperanza. Él sabe lo que ha sido: cometió crímenes atroces para conseguir lo que quiso, para sostener esa vida de aventuras. También sabe que está envejeciendo y que en algún momento alguien logrará vencerlo.

Y no le pesa. Es la única forma de vida que conoce: la fotografía lo muestra en una realidad gris, inhóspita, escarpada. Pero todo comienza a cambiar con la llegada de Little John (Bill Skarsgård) que viene a buscarlo. Él sí se permite confundirse con el mito y de hecho, ha formado una familia y ha vivido como granjero hasta ser descubierto y ahora quiere que lo ayude a liberar a su mujer y a su hija que fueron secuestradas.

El rescate no sale del todo bien: la esposa de Little John muere y Robin queda muy herido. Su amigo lo deja entonces en las puertas de un priorato en una isla, un lugar casi idílico, como fuera de esa realidad. Allí Robin, bajo otro nombre, comenzará a recuperarse y vivenciar otra forma de existencia lejos de la violencia y el saqueo, marcada por la cooperación con los otros.

Ahí viven la priora Brigit (Jodie Comer), quien podría ser un último amor para Robin y el leproso que ha aprendido a disfrutar de las cosas cotidianas de la vida aún con una enfermedad que le acorta los días. Además, llega a ese lugar Margaret, la pequeña hija de Little John, con la que Robin sentirá una responsabilidad de cuidado, y otro joven pariente de la última casa que arrasó.

La muerte de Robin Hood, ese hecho previsto en el título del film, es la decisión que debe tomar el personaje, tironeado por una vida de violencia que se impone en sus consecuencias y en sus venganzas: qué hacer con ese tramo final. ¿Hay una forma de redimirse o ya es tarde? Así que, como vemos, no es una peli de acción. Es un drama vital que no va tan a fondo como podría, pero tiene una fotografía e imágenes muy potentes.

8/10

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