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AcciónEstreno de la semana

Estreno de la semana: Venganza silenciosa

Ay, si el resto de la película fuera como los primeros minutos, sería excelente. Pero no. Venganza silenciosa, la última de John Woo, veterano del género de acción, cae en los peores clichés del tiempo del jopo y no hay forma de que remonte con algunos planos muy lindos y escenas de destrucción con autos.

Vamos al inicio: un sonido de cajita de música —que de movida insinúa algo siniestro—llega con los títulos iniciales antes de la imagen. Un tipo corriendo en un suburbio pobre visto desde un plano picado y un globo rojo ascendiendo. Un primer plano de la cara del tipo que baja y deja ver uno de esos pulóveres ridículos que se usan en el hemisferio norte en navidad (para más datos, la nariz de Rudolph es un pompón rojo que se mueve con él). La cámara sigue bajando y le vemos las manos ensangrentadas.

Después se mete en una zona picante y lo vemos acechar a dos autos que van tiroteándose, lograr que uno se la ponga y que del otro salga un latino con la cara tatuada y le pegue un corchazo en la garganta. Hasta ahí compramos. Pero después todo es desilusión porque casi una hora de Venganza silenciosa es para contarnos lo que pasó, verlo recuperándose en el hospital, volver a casa, deprimirse y marcar en el calendario “matarlos a todos”—porque vieron que los espectadores somos medio giles—.

Bueno, en esa hora nos enteramos de que en un tiroteo entre pandillas el día de navidad, una bala perdida le dio a su hijo. Aparentemente en ese mismo momento Brian (Joel Kinnaman) salió a correrlos. Y una vez recuperado pero sin voz decidió matarlos a todos. Nunca se explica cómo un tipo que tiene un oficio tipo plomero o albañil puede, de la nada, bajar un auto con un fierro que sacó de un tacho de basura, de dónde saca la guita para comprar equipamiento carísimo si nunca volvió a trabajar y su mujer (Catalina Sandino Moreno) se las ve negras para ir a trabajar, pagar los gastos de la casa y lidiar con su propio dolor mientras él se escabia. Quizás la gran respuesta es que Brian, el protagonista, es un tipo blanco y rubio en un barrio latino —esto servirá también para comprender de qué manera pudo entrenarse nivel marine con tutoriales de youtube—.

Puedo decir cosas buenas, como que tiene planos interesantes, montajes que comparan la caída de una lágrima y de una bala y algunos elementos entre fantásticos y simbólicos como el motorcito de la caja musical o el globo, el detalle de un protagonista sin diálogos y buenas escenas de acción con autos. Sin embargo, esas cosas no salvan a Venganza silenciosa de sobreexplicar, de destinarle mucho tiempo al sufrimiento de Brian para justificar la venganza —no puedo dejar de pensar en la mujer sola primero con el cadáver del hijo y después sola con su dolor—. Si las ganas son de ver una buena peli de acción buscaría otra, porque esta no aporta nada nuevo al género.

 

4/10

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