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AcciónEstreno de la semana

Estreno de la semana: Misión: Imposible – Sentencia mortal Parte 1

Llega a los cines la primera parte de Misión: Imposible – Sentencia mortal, con un combo que va a conformar a los fanáticos de la saga. En esta entrega se indaga en las posibilidades destructivas (y por ello también de adquisición de poder), de una amenaza bien actual. Como siempre, la amenaza es mundial pero la torta la cocinan las agencias de inteligencia de Estados Unidos, extrañamente la británica, y los grupos escindidos de ellas.

La inteligencia yanqui le encarga a Ethan Hunt la tarea de recuperar dos mitades de una llave. Por supuesto, él no cumple simplemente órdenes, sino que averigua qué abre esa llave y determina que con su equipo de la FMI —sí, finalmente acá cuelan el chiste que nosotros, espectadores tercermundistas estábamos esperando— va a conseguirla, pero no va a entregársela al gobierno estadounidense, la destruirá.

El combo que va a conformar —o incluso fascinar—, decía, son las escenas de acción, el héroe unidimensional que entrega Tom Cruise, la continuidad de ciertos personajes, la tecnología y el recurso de la personificación con máscaras.

La tecnología y el uso de máscaras apelan a nuestro imaginario infantil, aunque por momentos nuestro adulto se revuelva incómodo ante aquellas maravillas imaginadas que hoy se vuelven realidad (pensemos en las bases de datos de reconocimiento facial que ya existen). La continuidad de personajes —para que la empatía no descanse sólo en el soso de Ethan— es un acierto que la franquicia aprendió a aprovechar: esbozada en M: I 1 y M: I 2 con la reaparición de Luther (Ving Rhames) y ampliada en M: I 4 con Benji (Simon Pegg), el alivio cómico; se consolida con el regreso de Ilsa (Rebecca Ferguson), la agente británica, a partir de M: I 5.

Rodeado de estos personajes, Ethan, a quien las vidas de los demás siempre le importarán más que la propia, puede desplegar eso que todes fuimos a ver: la caída en moto desde un risco (con la cuota extra-fílmica de morbo por no usar dobles), una preciosa huida en fitito por la ciudad de Roma y una escena en un tren (que supera a la de los helicópteros de la entrega anterior).

Aunque larga (163 minutos), los fanáticos de Misión Imposible no se van a defraudar. Con pochoclo se pueden obviar los chistes fuera de tono de la narración, los parlamentos explicativos de los personajes y la falta de arco de transformación del héroe; y a cambio, disfrutar de escenas de acción habilidosamente filmadas.

 

 

6 /10

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