Romeo y Ofelia (2026) es el estreno nacional de la semana. Dirigida por Gustavo Postigline. Protagonizada por Guillermo Pfening, Antonella Costa, Manuel Melgar, Camila Viale, entre otros.
En una distópica —pero no tanto— ciudad de Rosario, El Rey (conocido empresario de negocios espurios) es asesinado por su hermano. En clave teatral, Romeo y Ofelia retoma varias obras de Shakespeare para componer un thriller dramático.
Como se entiende por el título, y por la sinopsis, se retoma un lenguaje de la dramaturgia para contar la historia en un código inusual. Fue grabada en un falso plano secuencia y en un espacio reutilizado constantemente; factores que recuperan la teatralidad de las obras originales.
Por otro lado, me resultó una sorpresa lo orgánico de los diálogos. El léxico fusiona el lenguaje del teatro clásico con algunas alteraciones del lunfardo; esa suma da un muy buen resultado. Se nota el trabajo preciso en elegir cuándo se usa cada palabra, lo que también recuerda a las obras del dramaturgo más famoso.
Continuando con otra arista de la trama, la conjunción de textos no se siente forzada; están entre ellos Romeo y Julieta, Hamlet y Macbeth. Obviamente, se perciben las referencias, pero eso no resulta un problema porque la historia que nace tiene tanto sentido como si siempre hubiese sido así.
En términos actorales, los protagonistas defienden un mundo que les es en igual distancia lejano y cercano, y logran llevar adelante la película con talento. En especial en el caso de Melgar y Nemirovsky, que construyen el vínculo más sólido del film.
Por último, sin spoilear, me gustó el desenlace. Me dejó confundida entre dos posiciones; no sé si se trata de una reivindicación del destino del personaje de Ofelia o de una maldición diferente.
En conclusión, les recomiendo Romeo y Ofelia que presenta una propuesta distinta. Estrena el jueves 10 de septiembre.
8/10