Song Sung Blue. Sueño inquebrantable podría ser un drama romántico-familiar o una biografía —ya que se basa en un documental sobre Mike y Claire Sardina, una pareja de músicos aficionados que forman una banda tributo a Neil Diamond—, pero más allá del género, lo que importa es que cuenta el amor entre dos personas comunes, pobres y de mediana edad, alejándose de la épica exagerada y habilitando la ternura.
En la escena inicial Mike «Lightning» Sardina (Hugh Jackman) se presenta: ése es el personaje que desarrolló para estar en el lugar del mundo que más ama, el escenario. Entre canción y canción, es sólo un borracho más, dice. El plano se abre y descubrimos que esa presentación es parte de una reunión de alcohólicos anónimos, donde Mike festeja sus veinte años de sobriedad.

Esa misma noche conoce a Claire (Kate Hudson) en un espectáculo de imitadores de estrellas que gira por las ferias de pueblo. Hay una disputa con el imitador de Elvis que lo deja afuera, pero el chispazo ya ha sucedido. El romance se va construyendo sin ocultamientos —ni la bebida, ni la forma en que la pifiaron con los ex, ni los vínculos conflictivos con los hijos— y alrededor de la pasión por la música.
En este sentido, no se trata de un relato de ascenso, sino de las subidas y bajadas de lo cotidiano, del desgaste de las parejas ante la falta de dinero o de trabajo y los problemas de salud. Pero también sobre cómo el amor y el deseo bien encauzados pueden ser un motor de vida: por ejemplo, los intentos sinceros de mejorar el vínculo y la adaptación de los ideales a la realidad, para no desecharlos.
Dirigida por Craig Brewer, conocido por Hustle & Flow, la historia se aleja del formato de las biopics ensalsadoras o victimizadoras. Sumando a este espíritu, Hudson construye una Claire quebrada pero no derrotada, sin filtros, con una química divina con Jackman, quien arma un Mike que se sincera con sus defectos y trabaja para corregirlos. En el mismo sentido, la música acompaña la emocionalidad cotidiana sin convertirse en un subrayado demasiado épico.
Song Sung Blue. Sueño inquebrantable es una película pequeña y conmovedora. Con un tono bajo y su ritmo paciente despliega una reflexión potente sobre el paso del tiempo y el deseo de creación artística. No idealiza el arte ni lo vuelve mercancía. Lo muestra como práctica vital, imperfecta, necesaria. Y en ese gesto discreto encuentra una verdad profundamente conmovedora.
8/10