Review: No Dormirás

El director uruguayo Gabriel Hernández pone de manifiesto en su último film los efectos que produce el insomnio: ataques de pánico y secuelas psíquicas irreversibles. La génesis de la trama surge una noche que el cineasta estaba pasado de sueño (literalmente) y optó por jugar a un videojuego que afirma “lo hizo sentir en otra dimensión”. Esta dimensión sólo se atraviesa cruzando el umbral de los sentidos. De igual forma, lineal, y sin mayores pretensiones que la intención de hipnotizar al espectador y generarle más de un sobresalto, avanza el guión sobre los efectos perjudiciales a los que conlleva este lapsus de somnolencia.

Aquí la locura y alucinaciones entran en escena cuando un grupo under de teatro dirigido por la actriz española Belén Rueda se somete a superar las 126 horas sin dormir para lograr, a flor de piel, la performance que requieren los personajes de la obra que sólo será protagonizada por quienes se atrevan a vivenciarla. Literalmente. Al elenco lo completan Eugenia Tobal, Eva de Dominici, Germán Palacios y Juan Manuel Guilera. ¿Podrán superar las consecuencias? Si alguna vez padeciste estos síntomas o sentiste alguna presencia extraña merodeando in situ, no te pierdas este thriller psicológico donde el inconsciente les juega una mala pasada.

Bajo estos hilos avanza la coproducción española-argentina-uruguaya que funciona gracias a la puesta en escena eficaz que encuadra a la perfección el marco de alteraciones, cansancio y encierro mediante planos y contraplanos que varían entre blanco, negro y rojo en haras de retratar el proceso traumático. Esta propuesta Indie unifica y emparenta los sacrificios de los actores y la complejidad de la dramaturgia con los trastornos mentales. Por un lado, semióticamente la narración desprende entre líneas el tinte kafkiano. Por otro, este trastorno mental inherente al proceso de creación e innovación conecta con la rama de la psicología que analiza y explica la locura a partir de lo yoico, desenmascarando lo real; inscribiéndolo en el plano lúdico.

Esta relación se sostiene cuando los actores interpretan las sensaciones que aseguran responden a su intención de querer trascender en esa dimensión y lograr la inmortalidad. Así, el juego macabro se nutre de la música que oscila entre ópera y circense e inscribe al espectador en la historia como parte del público que observa la performance en ese espacio-tiempo lúgubre. Párrafo aparte para la locación elegida, un hogar de niños localizado en La Paternal, venido a menos y de tonalidad gris que logra eficazmente la alteración de los sentidos. En palabras de William Shakespeare, Gabriel Hernández parece indagar frente al proceso sistemático ¿Ser o no ser? Esa es la cuestión.

Review: Coco

De los creadores de Toy Story 3, finalmente llega la proyección del esperado largometraje de animación COCO. La historia refleja el espíritu de Pixar y Walt Disney Pictures: transmite la magia entre el híbrido del mundo terrenal y fantasía. El guión aborda la cultura mexicana, más precisamente la celebración del Día de Muertos. Así, el espectador se sumerge de lleno al colorido mundo de tradición y ofrendas en la piel de un niño mexicano apasionado por la música que desea seguir los pasos de su ídolo: Ernesto de la Cruz (Benjamin Bratt en la voz original en inglés).
 
Sin embargo, su familia se opone a que desarrolle su talento sin darle explicaciones. Miguel lucha por cumplir su sueño mientras le rinde homenaje en vida a este ícono musical, manteniendo viva su música tocando a escondidas de su familia las canciones con su guitarra… ¿Logrará hacer entrar en razón a su familia y cumplir su deseo?
 
 
Así el guión a cargo de Lee Unkrich y Adrián Molina centran la trama en tender un puente entre las dimensiones de la vida y la muerte a partir de los recuerdos fotográficos. Este recurso es el elemento simbólico que refleja momentos felices y es el puntapié de un encadenamiento de flashbacks que explican por qué la familia del pequeño se resiste a que conozca quién era Ernesto de la Cruz y le prohíben imitarlo.
 
 
En esta suerte de cruce de universos, Miguel conocerá en la Tierra de los Muertos al simpático músico frustrado Héctor (Gael García Bernal) que será el encargado de revelarle el lado B de su sueño. Entretanto, el arte del metraje da ritmo a la narración mediante una colorida paleta de colores y música al ritmo de los mariachis. Coco logra su objetivo: emociona y entretiene. Su mensaje lineal tiene por objetivo remarcar que el tiempo en la tierra es un tesoro. No se limita al público infantil y como contrapunto enfatiza que el amor y apoyo de la familia es la clave para cumplir metas sin descuidar en el camino los valores que definen la esencia del ser humano.

Review: Pequeña gran vida

No es la primera vez que el director americano Alexander Payne trabaja en sus largometrajes la paradigmática, ilógica e incesante búsqueda del hombre para hallar el camino a la felicidad. Esta fórmula que hoy construye la premisa de Pequeña gran vida (Downsizing, 2017) replica el tinte del guión de Los descendientes (The Descendants, 2011) con que obtuvo el Globo de Oro a Mejor Película Dramática. En esta ocasión, la trama se sostiene a partir de las ciencias exactas (psicológica y tecnológica) que toman al Homo Sapiens por objeto de estudio y operan para fundamentar, a gran escala, su comportamiento.

Payne se centra en lo micro para reflejar lo macro y representa a partir de un grupo heterogéneo (el 3% de la población) su accionar rutinario, retórico y estresante para subsistir en su entorno vigente pese al sentimiento de encierro en un espiral caótico, sin salida. El hombre padece la incapacidad de disfrutar la belleza y esencia de las cosas. En consecuencia, se abruma ante sus obligaciones como ciudadano sometiéndose a una rutina laboral para adquirir una remuneración digna que le permita concretar su sueño de ser propietario de una casa y así sostener la economía familiar. Esta  vorágine capitalista enfatiza el concepto de relatividad y dependencia.

Sin embargo, un grupo de científicos noruegos descubren en un laboratorio que con tan sólo oprimir un botón es posible resetear la realidad, combatir el estrés y cumplir sus anhelos más profundos; ¿cómo? A partir de la manipulación de las células. La reducción de la humanidad, literalmente, a tamaño miniatura, más precisamente 13 cm, frenará el problema de la superpoblación y destrucción de recursos del planeta… Esta hipótesis que parece tragicómica es la novedosa ficción que Payne efectivamente desarrolla.

No hay dudas: la creatividad narrativa está a la vista. Los minutos avanzan y la trama pivotea con un giro burlón, sátiro. El tragicómico procedimiento de miniaturización al que se somete el 3% de la población ironiza el accionar humano en cuestión de segundos. El sometimiento tecnológico al que acceden mediante firma de contrato que desliga de todo compromiso de daños y perjuicios al laboratorio  -incluyendo posible muerte- al que voluntariamente acceda el individuo que acepte reducir su masa/volumen y pertenecer a la sociedad tamaño express. Este humor negro es efectivo durante la primera mitad del film, cuando pivotea con las aventuras del protagonista Matt Damon en la piel del terapeuta Paul Safranek y su mujer Audrey (Kristen Wiig) al aceptar ser parte del proceso.

Este aparente mundo ideal constituido por las mismas personas que al achicar su tamaño su economía se multiplica y comienzan a darse aquellos lujosos gustos que a escala mayor no podían por los costos; en Leisureland Estates el costo mensual para vivir es menor a diez dólares y no sólo es posible adquirir una propiedad, sino que aquella de dos ambientes, básica, aquí relativamente equivale a la tranquilidad de por vida en una mansión lujosa. De esta manera, concretan esos placeres cotidianos. Al achicarse agrandan su  posibilidad de convertirse en ricos con tan sólo apretar un botón.

Sin embargo, allí persisten las diferencias de clases y costumbres que interceden las relaciones sociales. Allí suceden cosas extraordinarias. Paul se relaciona con su vecino (Christoph Waltz) que lo invita compulsivamente a fiestas; su socio (Udo Kier) que únicamente piensa en negocios y una trabajadora social vietnamita Ngoc Lan Tran (Hong Chau) que realiza en los suburbios trabajo comunitario. Todos encajan a la perfección en este rompecabezas que emula una maqueta de la dimensión real con cierto tinte burlón. Este cambio de envase tiene el mismo contenido en pequeñas dosis y permite encontrar la respuesta en las cosas más pequeñas.

Al unísono la trama se sostiene artísticamente gracias a la locuaz labor de Phedon Papamichael, que mediante imponentes planos y contraplanos pone de manifiesto la urgencia de protección ambiental cuando retrata la naturaleza en su máxima expresión en lagos, montañas y lagos que magistralmente talla, diariamente, durante años mientras el hombre en cuestión de segundos los destruye. En esta biosfera, Leisureland Estates es el paraíso en miniatura que subraya y sustenta la filosofía de vida proteccionista y la toma de consciencia.

Si bien este juego de escalas, dimensiones y tamaños por momentos rememora Alicia en el país de las Maravillas de Tim Burton (Alice in Wonderland, 2010), Los viajes de Gulliver (1960) y Querida, encogí a los niños (1989), sirve para ubicar a la perfección al espectador en el espacio-tiempo deseado: diminuto ante el mundo que lo rodea. Este concepto utópico que remite metafóricamente al Arca de Noé encaja semióticamente al dedillo con la narrativa positivista que plantea discursivamente. La perspectiva apela a garantizar que el espectador salga de la sala con la convicción de que la felicidad está ligada netamente a la perspectiva con la que se observen las cosas.

REVIEW: COCO

En un nuevo aporte al cine familiar, Pixar consigue ganarse otra vez los corazones del espectador con Coco, una mirada hacia una de las festividades más importantes de Centroamérica: el Día de Muertos.

La historia sigue al pequeño Miguel (Anthony Gonzalez) , un joven que aspira a ser músico en secreto y seguir los pasos de su ídolo – ya fallecido – : Ernesto de la Cruz (Benjamin Bratt). Pero el sueño de Miguel resulta casi imposible ya que su tatarabuela, Imelda (Alanna Ubach), apartó la música de la familia por problemas personales. A todo esto, tras la sospecha de ser un descendiente de Ernesto de la Cruz, Miguel se inscribe en un concurso de música y decide “pedir prestada” su famosa guitarra para ganarlo. Como pueden adivinar, las cosas no salen muy bien para él, y desde ese momento Pixar pone a funcionar la magia de Coco.


La película es una carta de amor hacia las tradiciones de la cultura mexicana, no obstante está repleta de situaciones que traspasan las barreras geográficas e introducen al espectador en un viaje nostálgico sobre pasiones de la infancia. Como es costumbre de Pixar, este film juega – y anota una y otra vez – con las emociones para impactar al público de una manera contundente y efectiva.

Con una historia simple, COCO traslada la acción a la tierra de los muertos; este hogar “postvida” es una maravilla colorida y en contraste con su nombre se ve llena de vida. Tal vez las similitudes con la película de Jorge R. Gutiérrez (The Book of Life, 2014) sean extensas, pero no hay que confundirse: quitando el día de celebración, Coco es una aventura totalmente diferente.

El cast va con las raíces de esta película y grandes nombres latinos se dejan ver en este viaje al inframundo; Gael García Bernal, Benjamin Bratt, Edward James Olmos, Gabriel Iglesias, Alanna Ubach y el magnifico debut en la pantalla grande de Anthony Gonzalez como Miguel logran que los personajes se instalen en el corazón de la sala. Tampoco se puede dejar pasar la banda sonora repleta de canciones con alma latinoamericana. El conjunto de canciones consigue instalarse en la cabeza del espectador por un largo tiempo. La apuesta máxima: se van a encontrar silbando o tarareando tarde o temprano “Un poco loco” o “Recuérdame”, marquen mis palabras.

Hay que aclarar que estamos hablando de una película dirigida por Lee Unkrich y co-dirigida por Adrian Molina, dos individuos con experiencia en este estilo de películas (Unkrich dirigió Toy Story 3 y Molina rotó en varios roles desde Ratatouille hasta The Good Dinosaur). La calidad del proyecto está en todo rincón y nombre visible.

Entre chancletas voladoras, homenajes hilarantes a Frida Kahlo, animales fantásticos y un mensaje realizado a puro corazón sobre las tradiciones y la familia, Coco es una gran sorpresa que se posiciona como una de las mejores películas que Pixar haya realizado. Vayan a verla al cine y disfruten del espectáculo. Es increíble.

 

Review: Hablemos de amor

Estamos en Roma y la cámara se mueve por los techos de varios edificios mientras una voz en off nos cuenta su peculiar forma de ver las cosas. Finalmente, la cámara se mete en uno de los departamentos y descubrimos que la voz pertenece a un pescadito que es la mascota de una pareja que será la protagonista (uno de ellos es Sergio Rubini, director de esta película). Este es el único momento gracioso del film, aunque la broma fue más graciosa por el grupo cómico ingles Monty  Python en The meaning of life (Terry Jones, 1983)

Hablemos de amor (Dobbiamo parlare, 2015) es una comedia dramática que transcurre una noche en un departamento. ¿Esto les suena a algo? Si, la respuesta es La soga de Alfred Hitchcock, la cual la filmó a modo experimento en un sólo ambiente. El resultado (como todo lo que hizo el maestro del suspenso) es mucho más interesante que la decimocuarta obra del director italiano.

Esta película es chata, con una puesta en escena digna de televisión, por lo que sólo le queda contar toda su historia y los conflictos de los personajes a través de los diálogos. Pero tal vez la idea sea eso, la de recurrir al diálogo tal como anuncia el mismo título. Lo que Rubini plantea es la crisis de una pareja que podría ser la de cualquiera justamente por la falta de comunicación, los sentimientos reprimidos, los secretos que salen a la luz y los temas que deben hablarse que no pueden callarse.

Lamentablemente, el humor que trata de imponer no funciona, ya que parece una mala copia del cine de Woody Allen, pero sin la presencia del comediante ni sus brillantes diálogos y eso que los actores cumplen con sus trabajos, son convincentes y le dan naturalidad a esta comedia minimalista que lo mejor que tiene son los planos de Roma, aunque más que ver las fachadas de los edificios uno preferiría ver sus calles y su gente, que de seguro tienen historias más interesantes que esta.

Review: Olé, el viaje de Ferdinand

De un muy popular personaje nacido en un cortometraje made in Disney hace ya 80 años, los estudios Blue Sky regresan a las adaptaciones con Ferdinand, la historia del toro que no quería ser bravo. Irónicamente, la voz de este personaje en su idioma original la hace John Cena, reconocido en el mundo del espectáculo por su rol de wrestler.

En las afueras de Sevilla, existe un criadero donde preparan a los mejores exponentes bovinos dotados de cornamenta que algún día enfrentarán al famoso Matador en la plaza española, un destino duro y muchas veces mortífero del que los animales no son justamente conscientes y lo confunden con el honor. Sin embargo, Ferdinand nace con una sensibilidad diferente, que se potencia cuando ve la violencia que rodea a su padre en los corrales. Decidido a no acabar del mismo modo, Ferdinand huye, dando nacimiento a una aventura que lo convertirá en el toro más fuerte, aunque no exactamente por sus dotes para el choque, sino gracias a su corazón.

Este nuevo largometraje animado no tiene grandes fortalezas más allá del mensaje que transmite, que va desde lo que verdaderamente se necesita para ser el héroe más grande y admirado por todos, hasta una protesta en contra de esa práctica española tan idolatrada en su tradición pero muy criticada en los tiempos que vivimos. De hecho, algunas escenas del film son un poco fuertes; si bien responden a la realidad, quizás perturben a algún que otro niño.

Como siempre, hay personajes secundarios que tienen mejores momentos que los protagonistas, y en este caso algunos de los más divertidos los tienen tres pequeños puerco espines. Olé, el viaje de Ferdinand, como la titularon por nuestras Pampas, es una peli animada más que no tiene nada que hacer contra otras exponentes del género; mejora por lejos la performance de las aburridas “Vacas Vaqueras”, pero tratándose del mismo director que nos trajo Río en otra historia que nos aleja de lo típico norteamericano con un despliegue musical impresionante, entonces Ferdinand carece de pasión, aunque sin soltarle la mano al desborde de ternura y a un aspecto visual sin fallas al que ya nos “malacostumbramos” con tantos buenos productos en el mercado.

 

 

 

 

 

 

 

REVIEW: Pendular

Pendular nos cuenta una relación amorosa entre un escultor y una bailarina en Brasil.

La directora Julia Murat hace un experimento cinematográfico con influencia del universo teatral. En Pendular el principal conflicto ocurre en la pareja, ambos son bohemios y pertenecen al mundo de las artes aunque las diferencias no tardan en hacerse notar. Ella necesita más espacio, literalmente, y el piso en el que viven está delimitado como en los países, con un límite marcado. Él quiere tener hijos, a ella no le interesa.

Pendular

El problema de Pendular reside en la narración que se muestra cansina. El minimalismo que retrata (utilizado muy bien por otros directores actuales como Hong Sang-Soo) no hace más que actuar como un somnífero. El universo del teatro seguramente pudo haber sido un terreno más fértil para una historia que en fílmico no llega a tomar vuelo.  Los escenarios se cuentan con una mano y lo que podría ser la riqueza del film, las reacciones de la pareja, se saben con antelación llegada la primer hora. Entonces, nos encontramos con una historia que podría haber sido contada en una cantidad menor de tiempo, que a pesar de todo no está mal filmada pues avalando su austeridad presenta varias metáforas a través de pura imaginería visual.

Pendular fue concebida con fondos de Brasil, Francia y de nuestro país. Tal vez sea un popurrí artístico de estos países. Su gran virtud es su imagen, su talón de Aquiles hacer que sus 108 minutos parezcan 3 horas.

Black Mirror: Temporada 4

Black Mirror

Muchos pasaron el fin de semana de fin de año festejando con sus familias y/o amigos, pero muchos otros decidieron hacer una maratón de Black Mirror: Temporada 4, aprovechando el retorno de la ya casi mítica serie.

Pero como suele pasar, no todo fue una genialidad, o al menos para quien les escribe. Así que hoy vamos a hacer un breve repaso de cada capítulo que vimos en Black Mirror: Temporada 4.

 

USS Callister

Black Mirror

Lo que parece ser un universo similar al de Star Trek, termina siendo el videojuego personal de un programador bastante frustrado y  que recibe el menosprecio de sus compañeros de trabajo, y por eso mismo se desquita clonando digitalmente a sus colegas, para luego introducirlos en dicho juego trekkie y maltratarlos a placer, sin que nadie pueda impedírselo.

Quizás no estemos ante uno de los capítulos mas interesantes en la historia de Black Mirror, pero el hecho que se use un programa existente en la vida real, y se le dé una vuelta de tuerca, va a lograr que la mayoría tenga una sonrisa mientras está mirando este episodio; donde se nos muestra de forma brutal y exagerada, algo que sucede en realidad; y es que muchísimas personas suplen sus frustraciones en los videojuegos (o redes sociales), sacando lo peor de sí.

Muy buen capitulo.

Arkangel

Black Mirror

Una madre soltera y sobreprotectora, decide instalar un chip en el cerebro a su pequeña hija. Dicho dispositivo está conectado a una tablet, con la que puede ver lo que la pequeña ve, vigilar sus signos vitales y hasta prohibirle ver o escuchar cosas que la estresan. Pero a medida que la niña crece, la madre deberá dejarla crecer; hasta que su instinto protector se hace más fuerte y vuelve a vigilarla…

Este es un capítulo que divide aguas, ya que la critica a la sobre protección de los padres, y hasta qué punto está bueno que se involucren en la vida de sus hijos, podrá gustar a algunos, o parecerle exagerado a otros. Pero a favor podemos decir que el abuso de la tecnología y cómo ésta impacta en nuestras vidas (o sea, la esencia de la serie) está presente desde el primer minuto.

Buen capitulo.

 

Crocodile

Black Mirror

Después de una noche de fiesta, una pareja bastante irresponsable y bastante pasada de alcohol y otras sustancias, atropella a un chico; deshaciéndose del cuerpo casi de inmediato. Luego de unos años, ella ya re hizo su vida, pero él sigue afectado por lo que sucedió. Ella hará todo lo posible para evitar que el pasado salga a la luz, pero la aparición de una investigadora con un dispositivo que nos hace ver los recuerdos, va a desatar una serie de hechos catastróficos.

Crocodile es sin dudas el capítulo más flojo de toda la temporada. No solo porque el factor tecnología aparece tarde (dando hasta entonces un episodio más cercano a CSI que a Black Mirror), sino que en su resolución, se nos muestra una torpeza poco digna de alguien que parecía tan meticulosa y decidida como lo es nuestra protagonista.

Flojo y con ganas.

 

Hang the DJ

Black Mirror

En una sociedad donde un sistema elige nuestras parejas y determina cuánto tiempo debemos estar con ellas, dos personas que se conocieron hace tiempo, vuelven a ser elegidos; pero esta vez optando por no averiguar cuánto tiempo tienen para estar juntos. Luego de que una pelea los separe, ambos deciden volver a unirse y escapar de este mundo, arriesgándose a cruzar un muro que separa todo lo que ellos conocen de algo totalmente desconocido.

Las aplicaciones vuelven a hacerse presente en Black Mirror, en esta ocasión, jugando con la pérdida del libre albedrio y que tanta fe depositamos en UN sistema. Si en el recordado episodio de la app de corazoncitos se retrataba la banalidad del mundo actual, ahora veremos una fuerte critica a cómo las parejas a veces buscan cualquier motivo para no ser felices, o peor aún, dejándose llevar por lo que dice la sociedad.

Otro de los pocos grandes capítulos de esta temporada.

 

Metalhead

Black Mirror

En un mundo casi desolado, una mujer pierde al grupo de sobrevivientes con quienes se encontraba, y debe escapar de un perro mecánico letal que le va a dar caza por todos lados donde ella se esconda.

Quizás el capítulo más simple en temática de toda la temporada. El hecho de que sea en blanco y negro ayuda a reforzar un aire a soledad y darle un tono post apocalíptico. Pero sinceramente, no muestra nada destacable y parece ser más un mediometraje de estudiantes de cine que un capitulo de Black Mirror.

Episodio regular y olvidable.

 

Black Museum

Black Mirror

En un particular museo, una chica hace tiempo mientras el dueño le muestra diferentes dispositivos y las trágicas historias detrás de casa uno de ellos.

Capitulo extraño el que da final a esta temporada, porque dentro del mismo se nos cuentan tres historias distintas, que luego son mezcladas de forma bastante forzada para dar un resultado con moraleja. Pareciéndose más a un episodio de La Dimensión Desconocida que de Black Mirror, y dejando la sensación de que no sabían bien como unir estas tramas que por sí solas, hubieran funcionado bien de forma independiente.

Otro capítulo olvidable.

 

Y así llegamos al final de este repaso de Black Mirror: Temporada 4, que como verán, fue bastante irregular. De todas formas la serie sigue siendo entretenida, y un par de episodios flojos no van a tirar por tierra lo recomendable que es.

REVIEW: JUMANJI EN LA SELVA

22 años desde esa entretenida aventura protagonizada por el querido Robin Williams, nos encontramos con una nueva entrega – algo impensada – de Jumanji. Esta vez el juego mortal en la selva se centra en el uso de la tecnología actual y los video juegos. Protagonizada por Dwayne “The Rock” Johnson, Jack Black, Karen Gillian y Kevin Hart esta película es una agradable sorpresa en salas de cine.

Los tiempos cambian y las plataformas de entretenimiento también, con una interesante vuelta de tuerca el film de Jake Kasdan – sí, el hijo del director/guionista Lawrence Kasdan – se arriesga a dirigir un proyecto que desde el vamos tenía la palabra riesgo impresa en todos lados. Milagrosamente Jumanji: Welcome to the Jungle – nombre original – resulta entretenida de principio a fin; la película es directa, simpática, juega con la nostalgia pero al mismo tiempo se arriesga y crea nuevas reglas de lo que alguna vez fue el mundo del tablero mágico.

Pasamos de las piezas en miniatura a los joystick y gracias a un correcto guión a cargo de Chris McKenna, Erik Sommers, Scott Rosenberg y Jeff Pinkner la película no falla al hacer esta transición – algo rebuscada – en pantalla grande. El cambio genera un momento de incertidumbre en la sala de cine pero al correr los minutos todo elemento necesario para satisfacer a un gamer se explota de manera ágil y sumamente interesante.

Dwayne “The Rock” Johnson, Jack Black, Karen Gillian y Kevin Hart poseen una química ideal para interpretar a cada avatar con sus respectivas habilidades; cada personaje refleja el otro lado de la moneda de los jóvenes atrapados en el juego. Desde ya hay que aclarar que la película se refugia en estereotipos de escuela para los cuatro personajes principales pero todo está puesto de una manera efectiva y simpática. Jumanji: Welcome to the Jungle es el The Breakfast Club de John Hughes en la selva.

Jumanji: Welcome to the Jungle no afloja un segundo, tiene un ritmo vertiginoso en su totalidad; es rápida, entretenida y los personajes están desarrollados de una manera justa sin derrochar información, es una película ideal para disfrutar en estas vacaciones. El juego entre la nostalgia y la actualidad es un conflicto hermoso en el cual todos los que disfrutaron de la película del año 1995 igual de cómodos que las personas nacidas en este nuevo milenio. La película se puede disfrutar en familia, con amigos o hasta en solitario. Es un gran espectáculo lleno de diversión. Recomendada.

27, el club de los malditos

27, el club de los malditos

Luego de ser rebotada en una fiesta, Paula mira la fachada del lugar donde no pudo ingresar, y ve atónita como Leandro De La Torre, el rockero del momento, es arrojado por una ventana, terminando así su vida. Todos piensan que fue un suicido, pero un policía un poco pasado de rosca, Martin Lombardo, le cree. Más aún cuando empiezan a atentar contra la vida de Paula; ahora ambos deberán investigar y hacerle frente a una de las mayores conspiraciones de la historia.

Nicanor Loreti presenta su nuevo film, luego del furor que fue Kryptonita y su salto a la tv bajo el formato de serie llamado Nafta Súper. Nadie dudaba de que ese éxito no le fuera a impedir seguir haciendo bizarreadas de las buenas, y por suerte, estábamos en lo cierto.

27, el club de los malditos

27, el club de los malditos es de esos lindos delirios a los que nos tiene acostumbrado Loreti; presentando en esta ocasión un film que se centra en ese mito que ronda sobre la muerte de los músicos a los 27 años.

Así, de a poco esta pareja dispareja conformada por una fan y un policía bastante del montón, van revelando una conspiración, y hasta acá les podemos contar para no destriparles demasiado la trama.

Lo que si podemos decir, en especial a todos aquellos que se enojaron por los cinco minutos en pantalla de Diego Capusotto en Kryptonita cuando en el poster él era el protagonista, es que acá tienen Capusotto para empacharse; ya que es el gran protagonista del film, y nos regala momentos dignos de lo que su presencia representa.

27, el club de los malditos

Pero como toda película de este estilo, tenemos que hacer una aclaración, y decir que no es para todo el público. Ya pasó con Kryptonita y seguramente suceda lo mismo con 27, el club de los malditos. Y es que por más nombre reconocido que veamos en el afiche, no es un film para el espectador casual.

Aquellos que gusten de tramas extrañas y demenciales, o de presencias de ciertos actores en roles poco convencionales para ellos, la van a pasar muy bien. Pero las personas acostumbradas a productos más masticados, quizás no entiendan qué están viendo, así que quienes no vieron las anteriores cintas de Loreti, les recomendamos que lo hagan, porque valen la pena.

Lo dicho, 27, el club de los malditos tiene una trama que es una locura, y es muy divertida y recomendable, pero para un espectador que sabe de ante mano lo que va a ver. Para aquellos que son de ver otro tipo de cine, es una garantía de pasarla bien.