La película de animación Paprika (2006) cumple veinte años y será nuevamente proyectada por la cadena Cinemark-Hoyts. Dirigida por Satoshi Kon y basada en la novela de Yasutaka Tsutsui, se trata de una película que revolucionó la forma de narrar el anime con una historia de ciencia ficción no apta para los más pequeños. Un dispositivo en desarrollo, el DC Mini, que permite ingresar en los sueños ajenos, ha sido robado.
El comienzo es in media res: en la escena inicial un hombre está en las gradas de un circo monitoreando con algunos personajes la aparición de otro. Pero de pronto, el presentador le habla y los reflectores lo iluminan; se corre una tela que tapaba una jaula y él mismo está dentro de ella, y también son personas con su misma cara las que lo comienzan a perseguir.

Una trapecista lo saca de allí pero cada movimiento lo sumerge en una escena distinta, ahora siempre acompañado de la chica. Cuando despierta al lado de esta chica, Paprika, nos enteramos que apenas se conocen y que ella ha sido contratada. La situación es lo suficientemente equívoca como para dar a conocer el uso de un dispositivo para meterse en los sueños, pero también para sugerir algo difusamente sexual.
A la mañana siguiente, otro escenario y otros personajes: el edificio de la empresa que está desarrollando el dispositivo y la doctora Chiba, especialista que pretende ayudar a las personas entrando en su subconsciente; Tokita, el experto creador de la tecnología; el científico director del proyecto; y el dueño de la empresa. Discuten sobre el robo, la posibilidad de que haya sido alguien de adentro y las consecuencias del mal uso.
Es cuando el filme toma visos de policial, con una búsqueda alucinada de quién está operando en los subconscientes de todos, estén durmiendo o no, mientras la frontera entre realidad y mundo onírico se desmorona. Satoshi Kon construye el relato desde esa pérdida progresiva de control a través de la narración fragmentada. Los sueños empiezan a invadir la vigilia, contaminando cuerpos, espacios y deseos.
Así, se suceden desfiles imposibles, objetos que hablan y canciones infantiles que se repiten como síntomas. Los personajes de Chiba/Paprika ya no se mantienen separados como lo reprimido se distancia del intercambio cotidiano. Los simbolismos de la psique configuran la narración de Paprika, el sexo incluido, lo que la convierte en una película para adultos y quizás, una inspiración para Inception (2010). Muy recomendable.
9/10