Con un ritmo y un humor hilarante, llega esta semana Bernadette, la mujer del presidente. Comedia de origen francés, dirigida por Léa Domenach. Protagonizada por Catherine Deneuve, Michel Vuillermoz, Sara Giraudeau, Denis Podalydès y Oliver Breitman.
Tras la victoria de su marido (Vuillermoz) en las elecciones presidenciales, Bernadette (Deneuve) se ve relegada a la sombra del poder. Humillada y ninguneada por los que rodean a su esposo, y por el mismo, decide tomar las riendas de su identidad pública y hacer su propia carrera política.

En primer lugar, el trabajo de la actriz protagonista es admirable. Maneja desde las situaciones humorísticas hasta las escenas dolorosas con una soltura envidiable. Si bien el diálogo la acompaña, las líneas son graciosas más por su expresividad que por el texto.
Hay que aclarar que el guion está muy correctamente construido. El arco que se les da a todos los personajes se mantiene y evoluciona conforme avanza el film. Las relaciones entre ellos también tienen su transformación, lo que hace más enriquecedora la trama en general.
Traer la figura de Karl Lagerfeld (Breitman) a colación fue uno de los grandes aciertos. La participación del estilismo y el diseño de indumentaria forman parte fundamental de este tipo de figuras políticas. El abandono del clásico traje conservador de Chanel, para pasar a diseños más innovadores (pero aun así dentro del estatus quo) es lo que termina impulsando el cambio de imagen pública de Bernadette.
Por último, las locaciones son algo a resaltar desde el principio. El paso de la oficina presidencial al estudio irregular donde trabajaba el asesor Bernard (Podalydès) dan cuenta visualmente de las jerarquías de los personajes. Es interesante porque Bernadette muchas veces pasa de un espacio a otro, intentando representar la conflictividad con su importancia que vive constantemente.
En conclusión, Bernadette, la mujer del presidente es recomendable para los que busquen una comedia de especulación política y construcción del poder.
8/10