En los estrenos semanales en las salas de cines nacionales llega Weekend, película dirigida por Agustín Rolandelli, protagonizada por Jazmín Stuart y Rafael Spregelburd. Weekend sigue a una pareja que se adentra un fin de semana en una isla del delta para intentar salvar su matrimonio, sin embargo, pronto a su llegada se desata un ciclo de peripecias que llevan a la pareja al borde de la locura.
Voy a decirlo sin miramientos, Weekend no me gustó por más que esté muy bien filmada, tenga una buena fotografía y las actuaciones sean de lujo. El trabajo actoral de Jazmín Stuart y Rafael Spregelburd es excelente, pero una película no se sostiene solo por estas cuestiones y donde falla Weekend es en su guion ya que las situaciones se van tornando cada vez más inverosímiles a medida que el metraje avanza. Ya sabemos que la verosimilitud es un pilar fundamental en la ficción por más que estemos ante el producto más delirante, en Weekend falla drásticamente y, esto es a modo personal, es innecesaria y molesta la extrema violencia que practica este matrimonio. Uno puede entender que la película intente provocar al espectador sensaciones de repugnancia ante estos dos personajes tóxicos y nefastos, pero lo hace sin gracia. Además, se siente como una copia barata de La Guerra de los Roses, salvo que en esta el mensaje antiviolencia familiar es claro, mientras que en Weekend se siente como una oda a la violencia y el descontrol. De hecho, creo que si una persona que sufrió violencia familiar ve este film la va a pasar muy mal.
En fin, Weekend no es una película que recomiende por el mensaje que da. Si hubiera estado planificada como una comedia (sí, hay un par de partes que pueden hacernos largar una sonrisa), tal vez, la concepción final fuera distinta, pero se siente como un producto morboso de ver a un matrimonio intentar asesinarse entre sí.
3/10