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Review: Sound of freedom

Sonido de libertad es una película dirigida por Alejandro Monteverde, que cuenta la historia de Tim Ballard, interpretado por Jim Caviezel, agente especial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, encargado de combatir las redes de pedofilia. Y completan el elenco Bill Camp, Eduardo Verástegui, Javier Godino, Cristal Aparicio y la ganadora del Oscar Mira Sorvino, entre otros.

Con un guión a cargo de su director, junto con Rod Barr, muestra como Tim Ballard logra infiltrarse en Colombia para desbaratar una importante red de tráfico infantil. Con el objetivo de rescatar a Rocío (Aparicio), una niña hondureña, tal como le promete a su hermano, una víctima encontrada en la frontera entre México y Estados Unidos.

En primer lugar, es necesario aclarar que no solo está basada en hechos reales, sino que la información que se maneja es verídica. Pero su puesta en escena no es la adecuada, porque a diferencia de las grandes películas del cine testimonial, como “La lista de Schindler” (Schindler List, Steven Spielberg 1993), no saca provecho de su potencial narrativo, en función de una puesta en escena que cuente una historia. Optando por la bajada de línea, y una solemnidad excesiva, especialmente en el uso de la banda de sonido redundante, que se vuelve anti producente. Porque corre el riesgo de generar aburrimiento, y por lo tanto desinterés en el espectador, que no encuentra la forma de liberar una angustia bien construida en los primeros minutos.

Un párrafo aparte merece James Caviezel, actor ideal para interpretar al protagonista, no solo porque comulga y promueve los valores cristianos de la persona que interpreta, sino porque compone un personaje similar a su John Reese de la serie “Person of interest” (2011-2016), aunque innecesariamente teñido de rubio. Ya que ambos aprovechan el engaño como herramienta al servicio del bien común, y su dureza e inexpresividad son para ocultar emociones que van por dentro, y en este caso las puede manifestar con una lágrima. Caso contrario del Vampiro de Bill Camp, que en su búsqueda de redención se convierte en su socio, y tiene un monólogo donde explica los motivos de su lucha que se destaca como la mejor escena de la película.

En conclusión, Sonido de libertad es una película a la que se le agradece el hecho de visualizar una temática sobre la que hay que tomar acciones urgentes, como es el tráfico de niños. Pero lo hace con una puesta en escena cargada de desaciertos, porque recurre a la bajada de línea y el didactismo en un tema sobre el que es imposible no estar de acuerdo, más allá de la ideología política o credo religioso que profesen los espectadores, en lugar de confiar en el potencial enorme que le brinda lenguaje cinematográfico, para transmitir este mensaje de una manera más eficaz.

 

4/10

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