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Review: Un juego de ajedrez

Un juego de ajedrez (The royal game o Schachnovelle) llega a Argentina gracias al Encuentro de Cine Europeo que, en esta primera instancia, del 5 al 21 de octubre, se presentará en Cinépolis Recoleta para luego trasladarse al Centro Cultural San Martín y al AFBA (Alianza Francesa de Buenos Aires).

Esta película austriaca dirigida por Philipp Stölzl es una hermosa adaptación de la novela de Stefan Zweig con el mismo nombre: Schachnovelle. Como contexto les cuento que Zweig se exilia del régimen nazi en Brasil, escribe ésta, su última novela, y se suicida. Schachnovelle se editó póstumamente en Buenos Aires en 1942, con muy pocos ejemplares, debido a que el autor estaba prohibido en países de lengua germana. Recién en 1943 llega a Europa publicada en Estocolmo.

La trama de Un juego de ajedrez por Philipp Stölzl va así:

Josef Bartok (Oliver Masucci) es un notario vienés que maneja las cuentas y las propiedades heredadas de la monarquía, por este motivo es blanco del aparato nazi, que acaba de anexar Austria y busca hacerse de esos bienes. Cuando Barlok se prepara para exiliarse logran apresarlo y confinarlo en una habitación de hotel, de ahora en más su prisión. En principio debe enfrentarse a la soledad y a la mala comida, pero cada vez que se niegue a dar información le irán quitando, casi como un desmembramiento lento, un poco más de espacio. La soledad, el hambre y la oscuridad, en conjunto con la amenaza que suponen los gritos de las torturas en habitaciones vecinas, van haciendo mella en su salud mental.

Por un milagro, en un descuido de su escolta, Barlok consigue robar un libro y lo atesora, que resulta ser de ajedrez, y a pesar de que el juego no le gusta, ahora es todo lo que tiene, su única compañía. Es este libro y un recuerdo de La Odisea lo que le permite emprender un viaje para intentar salvar su alma y volver a ver a sus seres queridos.

Ya les digo que no hay forma de que una película de nazis no te rompa en mil pedazos el corazón. Triste y oscura, pero hermosa, este dramón es atrapante, no solo por la historia sino también por cómo está contada y protagonizada. Es un excelente trabajo el de la adaptación en manos de Stölzl y Eldar Grigorian, cada cambio de la versión original lo vale para lograr el clima necesario: espeso, agobiante; consiguen que por momentos la película se vuelva incómoda, incluso en los oasis del relato no se puede bajar la guardia. Todo este guion se apoya con tranquilidad en la certeza de que Oliver Masucci (Dark) podrá llevar de una manera magnífica esta carga sobre sus hombros y jugar con nosotros, los espectadores, a atar cabos, a modo de jugadas anticipadas de ajedrez, para dar con las respuestas que desaten el núcleo de este disturbio.

Ojalá puedan ir a ver en cines Un juego de ajedrez y que se vuelva un clásico.

Funciones: viernes 6/10 y martes 10/10 en Cinépolis Recoleta.

 

10/10

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