REVIEW: El Marginal

Miguel Patricios siempre trabajó del lado correcto de la ley, o eso parecía. Pero ahora deberá infiltrarse en una peligrosa cárcel para obtener información sobre el paradero de la hija secuestrada de un turbio juez de la nación. Traiciones, nuevas amistades, amor y desesperación estarán  en el presidio, esperando al ahora llamado Pastor Peña.

Las series sobre los escalafones más bajos de Argentina, no son materia nueva. Proyectos como Tumberos u Okupas, fueron trascendentes en su momento; y por eso mismo es que El Marginal llamaba la atención antes de que se proyectara por la tv publica; ya que como es sabido por cualquier cinéfilo/seriefilo argentino, muchas veces se suele caer en el lugar común y lo cliché a la hora de contar estas historias.

El Marginal

Por suerte esto no lo veremos en El Marginal, ya que se retrata bastante fiel como es vivir en este contexto. Además que sabe resolver de forma bastante inteligente, una trama que a priori pareciera verse muy usada sobre todo en el cine (la del preso infiltrado).

Y esto es gracias al buen uso de los personajes secundarios. El trío de actores compuestos por Claudio Rissi, Nicolás Furtado y Gerardo Romano; los primeros como los hermanos que manejan todo en el presidio pese a ser presos, y el tercero como el alcaide que es más corrupto que los propios reos. Cualquiera de los diálogos de estos tres actores es una delicia y va a sacar más de una carcajada al espectador, ya que a medida que tiran información sobre la trama, son una catarata de insultos de esos que terminan causando bastante gracia.

El Marginal

Quizás como único punto negativo, podríamos decir que la serie se extiende en demasía, y  que los 13 capítulos se hacen notar cuando llegamos al tramo final; con algunas sub tramas nuevas que aparecen para conveniencia del guion. Pero esto en contraposición a lo bueno que se nos venía presentando anteriormente, no opaca el buen trabajo realizado por Sebastián Ortega a la hora de crear este micro universo dentro de una cárcel olvidada por la sociedad.

Para aquellos que ya vieron El Marginal en su primera emisión por televisión abierta, están frente a una gran oportunidad para volver a verla, ahora en Universal Channel. Para aquellos que la dejaron pasar, ya sea porque no se animan a producciones nacionales, o porque en su momento no tuvo la publicidad debido a que se emitió en un canal de TV de aire; no pueden dejar perderse esta serie, que nos vuelve a demostrar, que cuando se hacen las cosas bien, la producción nacional no tiene demasiado que envidiarle a la extranjera.

 

REVIEW: La crucifixión

Luego de que una monja muera en pleno exorcismo, una periodista norteamericana falta de fé, decide viajar a Rumania para investigar lo ocurrido y ver si en realidad dicha práctica era real, o los involucrados cometieron asesinato cegados por su religión. Pero el mal la estará esperando, y Nicole deberá enfrentar viejos asuntos pendientes con su propia fé.

Hoy nos toca hablar de una película en la que tenemos que serles sinceros, y decirles que es de lo más flojo en cuanto a terror internacional que hayamos visto en mucho tiempo. No queremos ser malos, pero eso es lo que representa La crucifixión.

La crucifixión

No solo lo decimos por la historia mil veces vista, los clichés que se repiten constantemente, o por el abuso de los jumpscares (sustos por subidon de volumen); sino porque vemos algunos errores dignos de estudiantes de primer año de realización de cine.

El más evidente son los horrores de continuidad que se hacen presente en la hora y media que dura La crucifixión (aunque parece que durara mas). Elementos que desaparecen y re aparecen de las manos de los protagonistas, ropa que se cierra sola o deja de ser usada en cambios de planos, e incluso hasta el pelo de Nicole cambia. Y eso que estamos ante una película de estudio, con el presupuesto necesario para contratar a una actriz conocida (quizás no de nombre, pero todos recordaran a Sophie Cookson por Kingsman).

Y hablando de Cookson, la pobre chica parece no tener suerte en sus proyectos, y eso que demuestra ser buena actriz, y que puede cargarse a sus espaldas el rol protagónico; y eso queda claro en La crucifixión, porque es de lo poco destacable que tenemos. Aunque el hecho de que luzca como una adolescente pese a que ya no lo es, no la termina ayudando para nada en el papel, y termina dándonos la sensación de ser un cast fallido.

La crucifixión

La crucifixión es una pobre película, que no solo termina siendo mala como producto en sí; sino que es otro film que será usado en los debates por aquellos que aseguran que el género de terror como tal, ya está casi muerto y no se hacen películas destacables.

Véanla si son fans de las cintas de exorcismos, de lo contrario, es mejor seguir esperando mejores realizaciones, o buscar por el mercado local o latinoamericano; mientras esperamos la próxima película de terror dirigida por James Wan.

Review: A 47 metros

A 47 metros

Poco sabía Steven Spielberg en 1975 que iba a cambiar el cine son su película Tiburon (Jaws su título original). Pero así fue, no solo inventó junto a Star Wars (1977) el concepto de blockbuster sino que dio pie a un nuevo subgénero; el de tiburones.

A partir de entonces, comenzaron a salir secuelas, versus, delirios ultra trash y hasta rip off como El ultimo tiburón (1980, Enzo Castellari) la cual el mismo le hizo juicio, en vano, a sus responsables, de mas esta decir que esta joya italiana es muy recomendable.

El subgénero de tiburones no ha muerto y dudo que lo haga. Es un subgénero fácil de hacer, que no necesita de grandes presupuestos, ni tampoco actores de renombre. Hay algo que también tienen en común todas, es la supervivencia ante una situación que si a veces puede rozar lo ridículo pero que importa.

A 47 metros es una de estas películas, protagonizada por la cantante convertido en actriz Mandy Moore ¿se acuerdan de su éxito Candy?. Esta es la típica historia de supervivencia con un tiburón dando vueltas por ahí.

A 47 metros

No hay nada nuevo bajo el sol, o bajo el agua en este caso. La película solo cumple con lo que busca, pasar un tiempo entretenido mientras el espectador ve las formas en que el personaje principal sobrevive al drama al que vive.

Y no, su predictibilidad no le juega en contra, ni su falso tiburón creado en cgi, es una película más dentro de este subgénero que nunca quiso llegar a los pies de Speilberg porque todos sus realizadores siempre supieron que era imposible lograr lo que el genio americano hizo en esa película.

Esa falta de pretensiones y humildad, en muchos casos, es lo que le termina jugando a favor a estas películas que solo buscan que uno pase un mal momento y le tema a los reyes del agua.

REVIEW: Apuesta Maestra

Apuesta Maestra

El cine incursionó varias veces en el mundo del póker y los juegos de azar, desde El golpe (The sting; 1973) hasta 21 blackjack (21; 2008) este ámbito de clandestinidad y codicia ha sido retratado desde diferentes perspectivas. En esta ocasión, la astucia y el poder se concentran en una figura femenina (concepto poco abordado en el cine y por demás interesante), Molly Bloom quien escribió sus propias memorias en las que se basa esta ópera prima de Aaron Sorkin, guionista de La red social (The social network; 2010).

Molly (Jessica Chastain) es una tenaz competidora de esquí, cuyo futuro se ve truncado después de sufrir una caída casi mortal. Tras su ausencia en los juegos olímpicos decide mudarse y cambiar de vida, estudia derecho, trabaja de camarera y es allí cuando ve una oportunidad en el juego. La inteligencia de Molly para las relaciones sociales le ha permitido llegar a codearse con un entorno de gente importante que juega a apostar dinero en partidas de póker. Molly llegó a ser millonaria a una joven edad pero el FBI estaba tras sus pasos.

Apuesta Maestra

El juego de Molly (título real de esta película) consiste en no rendirse, ya sea por un padre exigente (Kevin Costner), esquivando sutilmente la voracidad masculina de los jugadores o la ilegalidad (en un principio) para no caer arrestada. El tempo sorkiniano fluye como un río cuando se trata del ascenso de Molly a las grandes ligas del póker, no puede decirse lo mismo de los conflictos y traumas familiares, aun así no deja de ser disfrutable en su conjunto. Pueden destacarse además las actuaciones de Idris Elba como un abogado verborrágico y a Michael Cera como el jugador X lleno de malicia. Pero es Jessica Chastain quien sobresale en el papel de esta intrépida mujer y sabe demostrar que menos es más, su mínima gesticulación facial vale todos los elogios que está recibiendo.

La trama goza de un ritmo trepidante, quizá un poco acelerada, producto 100% de Aaron Sorkin. Como no podía ser de otra forma tiene un guión milimétricamente pulido y está nominada al oscar en el apartado mejor guión adaptado.

Apuesta Maestra

Apuesta maestra es recomendable para aquellos que quieren ver un film con buen ritmo narrativo o un ejercicio de superación.

 

 

 

REVIEW: Tadeo Jones 2: el secreto del Rey Midas

Tadeo es un albañil devenido en arqueólogo que recibe la invitación de Sara y debe viajar a Las vegas para asistir a la presentación del último gran descubrimiento de la arqueología: el papiro que prueba la existencia del collar de Midas, un rey que convertía en oro todo lo que tocaba. Un malvado ricachón irrumpe para secuestrar a Sara y así llegar al collar. Tadeo y sus compañeros deberán abrirse paso para evitar que el villano se apodere de la reliquia y salvar a la chica.

Tadeo Jones es un personaje animado que está dando que hablar en España y en el exterior también. En cuestiones de taquilla se ha convertido en el film animado con mayor recaudación del cine español. Esta es la segunda entrega de un nuevo blockbuster.

Tadeo Jones

En términos técnicos Tadeo Jones 2 ha superado a su predecesora, aunque no deja de ser genérica. Su mayor problema son los gags trillados, muchas veces subestimando al espectador. Momia debe ser uno de los personajes menos graciosos de estos momentos. Tampoco parece haber una intención en darle una entidad a Tadeo y compañía, son personajes al servicio de un cuento que tiene un guión maniqueo y es presa de una fórmula copiada hasta el hartazgo, la del héroe que salva a la chica del villano a toda costa. Es verdad que Pixar tiene la vara de la animación demasiado alta, aun así se podría acceder a mucho más que un film preconcebido.

Recomendable sólo para los más pequeños.

REVIEW: Victoria y el sexo

Victoria y el sexo

Victoria y el sexo (Victoria; 2016) es un film francés dirigido por Justine Triet. La temática se centra en Victoria (Virginie Efira), una abogada que atraviesa una crisis de la mediana edad (los 30s). ¿Quién puede culparla? A los problemas laborales hay que añadir que es madre soltera de dos niñas y tiene una ex pareja que expone sus secretos personales en un blog con excesivo descaro.

Sin embargo, la sinopsis recién señalada es un puente para demostrar el verdadero problema de Victoria: el sexo. Nuestra protagonista es una workaholic que encuentra el placer en el trabajo. En una sesión de terapia la misma Victoria reconoce no tener goce, solo placer por su ocupación. El problema que ocasiona el entorno que la rodea es la acumulación de stress, ella ha pasado tanto tiempo siendo abogada que no sabe como ubicarse en otro aspecto, la ambivalencia se hace presente en su vida personal de la misma forma que en la defensa de un culpable o un inocente. Después de una suspensión de 6 meses no sabe que hacer con su vida. Al principio pasa más tiempo con sus niñas, después está al borde de la decadencia con automedicación de pastillas y termina buscando erróneamente compañía masculina por las noches.

Victoria y el sexo

Victoria no utiliza el sexo como goce mismo sino como vía de escape y éste, se postula como una salvación en un mundo frívolo. El caos que producen los magistrados con sus casos y desequilibrados personajes (hombres, mujeres, perros dálmatas y chimpancés, todos sirven como prueba/testigo en un estrado) en contraposición al conflicto interno de Victoria y su abstinencia sexual no planeada llevan a una conclusión: las leyes son útiles más no afrodisíacas.

Victoria es una mujer al borde de una crisis nerviosa cuya vida personal afecta a su trabajo y viceversa, una premisa que puede atrapar algunos espectadores.

 

REVIEW: Maze Runner: La Cura Mortal

Llegó el final de la trilogía Maze Runner y aunque la secuela estuvo un poco floja, ésta vez lograron reivindicar la saga y darle un buen cierre.

Vimos pasar la saga de Los Juegos del Hambre, la fallida Divergente (todas con personajes femeninos a la cabeza) y en un nuevo mundo post-apocalíptico las aventuras y desventuras de Thomas llegan a su fin, con una cinta de dos horas de duración titulada Maze Runner: La Cura Mortal.

Maze Runner: La Cura Mortal

Aunque al principio creí que iba a ser sumamente tediosa, tengo que ser honesta, los guionistas supieron resolverla bien. Nuevamente se alejaron bastante de la obra de James Dashner, pero las bases, el espíritu y algunas escenas son claves y podremos verlas en la película y eso es gratificante cuando de adaptaciones se trata.

Thomas (Dylan O’brien), Newt (Thomas Brodie-Sangster), Sarten (Dexter Darden), Brenda (Rosa Salazar) y otros personajes que conocimos en Maze Runner: Prueba de Fuego se unen para rescatar a Minho (Ki Hong Lee) y enfrentar a la Dra. Ava Paige (Patricia Clarkson), Janson (Aidan Gillen) y la recientemente traidora Teresa (Kaya Scodelario), mientras la enfermedad continúa expandiéndose sin que aparezca la cura.

Maze Runner: La Cura Mortal

Los efectos especiales son claves y si bien hay croma por doquier, no resultaba tan falso a la vista, de hecho la ciudad regida por CRUEL era sorprendentemente atractiva. Escenas de acción muy bien logradas, diálogos y situaciones previsibles aunque es justo decir que la mayoría de esas escenas, fácilmente predictivas, fueron creadas y no eran escenas que de hecho encontremos en el libro.

Punto para Dashner. Sin dudarlo Maze Runner: Correr o Morir fue la mejor de la saga pero en ésta tercera parte se puede decir que consiguieron darle un digno final a una historia que rogaba por un cierre.

REVIEW: El Último traje

El Último traje

El Último traje (2017) es el segundo largometraje del director y guionista Pablo Solarz basado en la búsqueda de la felicidad e historias de familia. La génesis replica la forma de “Historias Mínimas” la película dramática que aborda historias familiares y cruces entre vecinos de un pueblo delineado a la perfección como parado en el tiempo con la composición musical a cargo de Nicolás Sorín, o bien “Juntos para siempre” (2012). En esta ocasión, Solarz parte de anécdotas familiares para construir el relato de esta road movie y retratar el viaje de un sastre judío de 88 años, nacido en la Polonia de la invasión nazi, llamado Abraham Burzstein (Miguel Ángel Solá) que vive exiliado en Argentina en una enorme casa que a su edad avanzada le trae más problemas que soluciones. Burzstein en sus últimos años de vida se tornó algo arisco, reacio y poco demostrativo. Por tal motivo, un buen día toma el coraje de alejarse de su rutina y apartarse de su familia -para quienes sabe que es un estorbo; quieren vender su inmueble e internarlo en un geriátrico-. Escapa a Polonia a encontrar al hombre que le salvó la vida durante la Segunda Guerra Mundial en pleno exterminio nazi. Sus ansias de cumplir la promesa que le quita el sueño hace más de siete décadas lo hará enfrentar sus miedos al pasado incierto, y a la verdad del después del holocausto ¿Habrá sobrevivido su amigo? ¿Podrán encontrarse y llevarle el último traje que confeccionó para él?

El Último traje

Bajo este clima de suspenso comienza el viaje de Abraham. En su marcha pivotea con situaciones cómicas que moldean su carácter testarudo, ortodoxo e inflexible para sobrevivir en el país. Debe superar su prejuicio de polacos y alemanes ya que serán ellos, que pululan como plagas, quienes lo ayudaran a moldear y sortear situaciones cotidianas para sobrevivir allí y cumplir su meta. En el camino irá conociendo en Madrid a la española María (Ángela Molina), un argentino Leo (Martín Piroyansky) y una alemana Ingrid (Julia Beerhold) que intentarán convencerlo que en Alemania y Europa ha pasado tiempo y las aguas han calmado. En este sentido el guión, a cargo de Solarz, encripta un mensaje de positivismo entre una Polonia que refleja artísticamente la imagen que sus familiares replicaron cuando su abuelo escapó de allí y la bautizó “mala palabra”. Así, la narración avanza para desencriptar de la mano de Abraham aquella percepción ortodoxa y contaminada del país que brindó ayuda durante el exterminio nazi. Abraham intentará en un acto de amor, superación y coraje regresar a ese suelo para abrazar a su amigo.

El Último traje

Párrafo aparte para el elenco encabezado por el multifacético actor Miguel Ángel Solá, cuyos dotes de actor teatral en la industria hispano-argentina le permite lucirse con gran soltura sobre el arco solemne buscado. A sus 67 años consigue interpretar a la perfección un octogenario atravesado emocionalmente por el Holocausto. Sin embargo, su contrapunto: la puesta, vista en películas como El Pianista (2002) de Roman Polanski, es el claro ejemplo que un largometraje no puede sostenerse únicamente por un actor convincente y el trasfondo del Holocausto. Tampoco por intentar hacer foco en hacer emocionar, hasta el hartazgo, al espectador a partir de flashbacks convincentes para enmarcar la situación de guerra, los sobrevivientes y los tantos que quedaron en ése pasado trunco. No obstante la idea de concientizar y poner el eje en la sociedad vigente que esta exilada en el país y honrar su memoria no peca de ingenua ni pasa desapercibida. Mucho menos si se trata de una coproducción con Europa que acompaña eficazmente los pasajes, las locaciones de cuatro países. En este sentido, hubiese sido interesante que Solarz retome la impronta de “Historias Mínimas” y juegue un poco más con los personajes secundarios que conforman subtramas impregnadas de comedia, alejándose del drama. Tales como el debate si pisar, o no, suelo alemán en medio de una estación crucial. Este punto remite la película “Una historia verdadera” de David Lynch, por ejemplo.

El último traje rememora un pasado que intentó ser borrado. Muestra el paso del tiempo y que el cambio es posible. Honra las generaciones judías exiliadas en el país y a la vez, sirve como instrumento para darle voz a aquellos que la solicitan y sobre todo, una enseñanza porque hasta el último día de la vida mientras la intención esté se puede hacer algo para que nada esté perdido. Y sobre todo, poner un punto final a la intolerancia y discriminación entre clases.

Review: Tres anuncios por un crimen

Tres anuncios por un crimen (Three billboards outside Ebbing, Missouri, 2017) es de esas cintas que perduran en la memoria por su compleja naturaleza, por su parca y adecuada puesta en escena, además de su semejanza con otro gran film del cine negro, Fargo (1996).

En Missouri, Mildred Hayes (Frances McDormand) saca a relucir su furia contra las fuerzas policiales tras haber perdido a su hija violada y asesinada. Ella entiende que no están esforzándose al máximo por encontrar a los culpables y como acto de rebeldía instala 3 anuncios en carteles al lado de la ruta.

Martin McDonagh presenta una pieza de orfebrería. Superando una comedia ultra negra como lo fue 7 psicópatas (Seven psycopaths, 2012), acá no hay apartado técnico que esté alejado de la excelencia. En Tres anuncios por un crimen el aire es malsano, visualmente no da buen augurio, no hay clemencia con el espectador y si la hay, es para mostrar alguna secuencia de humor negro. Dicen que el cine de este director se parece al de los hermanos Coen; es aceptable la comparación, con una diferencia: McDonagh no espera a que el espectador se ría o procese la escena que acaba de ver, no, él muestra y continúa con su relato, él logra descolocar con un Woody Harrelson que escupe sangre en la cara de Frances McDormand y se muestra vulnerable cuando todos pensábamos que era una mierda, o un Sam Rockwell (brillante en la piel de un oficial racista, homofóbico e impulsivo) que es golpeado en un bar porque es el mejor peor policía de Missouri.

McDonagh presenta a sus personajes con matices, ni buenos ni malos, con grises, sin tapujos ni censura, Mildred Hayes no está santificada como una madre mártir, su personaje es por lo menos cuestionable y eso no importa porque acá no hay condescendencia con el espectador. Uno siente que ha asistido a un cuento oscuro que se ha contado antes pero nunca desde esta óptica.

Es un film exquisito que se nutre de su carácter camaleónico y sabe demostrar que la oscuridad también puede ser atractiva.

Review: Las grietas de Jara

La presencia de una hermosa y misteriosa chica preguntando por Nelson Jara, quiebra la paz del estudio de arquitectura Borla. Y es que años atrás, Nelson Jara intentó estafar a la por entonces naciente empresa, con la acusación de un presunto derrumbe debido a la construcción de un edificio. Todos en el Estudio se preguntan por qué después de años, el nombre de Jara vuelve a aparecer; en especial el arquitecto Pablo Simón, quien fue el que más se involucró en dicho evento.

Nicolás Gil Lavedra es el encargado de adaptar el libro Las grietas de Jara, escrito por Claudia Piñeiro. Como suelo hacer ante adaptaciones de novelas que no leí, aclaro que la review se va a basar en la película como tal, y no como adaptación, ya que desconozco el material original.

Las grietas de Jara es de esos films que se sostienen principalmente por su actor principal, que en este caso es el siempre rendidor Joaquín Furriel; quien interpreta a un arquitecto estancado tanto en su vida profesional como en lo personal. Así es como vamos viendo cómo siendo parte de una empresa de tres personas, trabaja más por pedido que por motivación propia; que en su hogar se encuentra con una esposa bastante insoportable y que está estancada en la rutina.

Y quizás ahí está el factor en el que falla la película, y es el de la repetición. Ya con un par de escenas del personaje de Furriel en su casa, entendemos que sólo sigue viviendo ahí porque está su hija. Pero de a poco se van abriendo algunas subtramas que nunca llegan a cerrarse, dejando la sensación que si se sacaban del guión, el arco argumental principal no se veía afectado; dando como resultado que a uno se le venga la palabra “relleno” a la cabeza.

También se echa de menos un mejor trabajo por parte de Oscar Martínez (que interpreta a Jara). El experimentado actor viene dándonos papeles excelentes, que le valieron premios y reconocimiento de la gente y la crítica; pero acá se lo siente algo incómodo en su rol.

De todas formas, así como el guión abusa de algunas situaciones, en otras logra sacar más de una carcajada, ya que logra mezclar bastante bien el thriller y las dudas que van apareciendo a medida que avanza la película, con algunos momentos muy cómicos.

La película termina siendo bastante entretenida y llevadera, pero no pasa de eso; y seguramente muchos que la vean, al cabo de una semana no recordarán los nombres de los personajes o porque pasaba tal o cuál cosa. Es una lástima, porque había potencial para hacer un film bastante más redondo del que terminamos viendo en el cine.