Luego de dos años de espera, y tras ocho episodios, ya terminó la tercera temporada de una La casa del dragón que había dividido las aguas en su anterior iteración. Así que veamos si la guerra familiar de los Targaryen estuvo a la altura o ya sería hora de darle un final.
La guerra entre el linaje puro de los Targaryen y los Hightower sigue adelante, con nuevos jinetes de dragones involucrados en la ecuación; aparte de nuevos capitanes en ambos bandos. Como una partida de ajedrez, ambos irán moviendo sus ejércitos de a poco, mientras la gente de Westeros queda involucrada en el medio del conflicto.

Mucho se había hablado de esta serie hace dos años cuando terminó su segunda temporada. De que era aburrida, de que no tenía acción y algunos argumentos más, que parecían venir de gente que nunca había visto Games of thrones y solo quería batallas campales. Bueno, para el bien de ellos, esta tercera parte tiene un poco más de acción esparcida a lo largo de sus ocho episodios.
En ese sentido, de los nuevos personajes, o los que cobraron más relevancia, hay que destacar a Ormund Hightower. Tanto por la actuación de James Norton, como por lo bien y coherentemente escrito que está, es el que se llevó todas las miradas. Mientras que, en el lado opuesto, tenemos a un desperdiciado Tommy Flannagan como Ser Roderick Dustin. Para aquellos que sabían del lore de este personaje, me imagino la decepción que se llevaron.
En cuanto a la ya mencionada acción, es obvio que a medida que las temporadas avancen, vamos a tener cada vez más. Digo, si estamos ante una guerra interna, a medida que el conflicto bélico avance, los encontronazos irán incrementándose hasta llegar a un final.
Eso sí, los problemas que viene teniendo la serie se vuelven a repetir. Hay tramas que se alargan sin necesidad solo para mantener a personajes ocupados hasta que el guión los necesite (si, estamos hablando de Aemond). Mientras que otras actuaciones no llegan a estar a la altura de sus compañeros (y ahora el palo va para Phia Saban).
Lo del ritmo irregular, se debe a que George R. R. Martin ya no está tan metido en los guiones de La casa del dragón, y se nota. Ya sabemos cómo es este señor para dispersarse y no concluir sus trabajos, así que a nadie le sorprendería si de a poco va teniendo menos participación en la adaptación de la serie.
Todavía falta para que termine esta guerra interna de los Targaryen, pero creo que deberían replantearse si hacer una próxima temporada larga y ya darle una conclusión, a tener a algunos personajes interesantes haciendo nada por varios episodios, De todas formas, estamos ante una mejoría con respecto a la última iteración. Ahora solo queda esperar dos años.
8/10