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Estreno de la semana

Estreno de la semana: La guerra de los últimos

En estas épocas en que las películas pequeñas estrenan en salas independientes o de “cine arte” y muchas obras tienen proyecciones que se renuevan en base a la cantidad de gente que llevan cada día, las grandes producciones de Hollywood marcan el pulso de lo que hablan las audiencias masivas. En este contexto estrena en las salas comerciales de La guerra de los últimos de Ridley Scott (Blade Runner, Alien, Gladiator).

Se trata de un thriller postapocalíptico ―se ve que estamos en esa― con el planeta diezmado por una gripe: caos y sálvese quien pueda. Y allí están Hig (Jacob Elordi) y Bangley (Josh Brolin), una pareja extraña conformada por un mecánico joven y tierno y un veterano fanático de la supervivencia. Uno prefiere disparar antes de preguntar y el otro es capaz de arriesgarse para visitar a un grupo de menonitas que cuidan a varios niños.

Son un par de hombres que no tienen mucho que ver y quizás en otras circunstancias nunca se hubieran conocido, pero ahora conviven en un delicado equilibrio en una base aérea en Colorado. Hig, que hace sus viajes de aprovisionamiento en un cessna (es el nombre de la empresa, pero funciona como sustantivo para los aviones ligeros al igual que la plasticola para el adhesivo), se obsesiona con un mensaje que escucha por la radio.

¿Acaso existe en otro lugar algo que se parezca a lo de antes, un lugar donde las parejas caminen de la mano en una cita y los chicos anden en bicicleta por la cuadra de sus casas? Ese deseo parece anidar en el corazón de Hig, quien ante una pérdida importante, decide abandonar su refugio seguro con tal de perseguir la esperanza; aunque la realidad muestre que los sobrevivientes se agrupan en tribus de saqueadores como mucho.

En este sentido, la película tiene un tono introspectivo y nostálgico que le imprime el humor de Hig, quien todavía duela el mundo que terminó. Y cuando decide pasar a la acción, irrumpen otras perspectivas, otros códigos y otros tonos: así, vemos una turba de calvos dementes a lo Mad Max o una comunidad con una estética artificiosa y ultramaquillada que recuerda a la élite de Los juegos del hambre.

La guerra de los últimos no es la película postapocalíptica más esperable (igual, si quieren ver otra menos esperable aún, vayan a ver Los nadadores, que reseñé hace unos días). Esos cambios de tono y código chirrían un poco, pero tienen sentido como recurso para mostrar que en el apocalipsis no sólo el cuerpo pasa por traumas, sino también la psique y la capacidad de proyectar. Comparto una pregunta de Michel Nieva que quizás resuene aquí: “¿Acaso una ciencia ficción tierna será capaz (como propuso Lucrecia Martel) de inventar futuros deseables y deseados?”. A medio camino de eso, esta peli.

8/10

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