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Review: Bob Esponja: En busca de los Pantalones Cuadrados

Bob Esponja: En busca de los Pantalones Cuadrados parte de una premisa simple y la lleva hasta el absurdo como siempre. No desentona con el dibujo animado que conocemos ni intenta vender algo que no es. Desde el inicio deja claro que la ternura y el disparate, con causas y efectos caprichosos, son su lenguaje natural. En esa falta de solemnidad está la virtud que hace de sus personajes (creados por Stephen Hillenburg) disfrutables por todos.

En este caso, Bob se siente inseguro porque no es lo suficientemente grande y rudo y, por el contrario, adora hacer burbujas con Patricio. La conclusión disparatada a la que llega es que tiene que solucionar esto convirtiéndose en pirata. Obviamente, nuestra estrellita culona favorita acompañará este camino del héroe, el contrapeso absurdo de Bob, con una lógica infantil que por lo simple termina teniendo visos más sensatos que cualquier otra.

El encuentro con El Holandés Errante —guiño a la saga de Piratas del Caribe— desencadenará  las pruebas a superar, al igual que el viaje paralelo de Don Cangrejo, Gary y Calamardo para rescatar a Bob. En este sentido, los personajes no evolucionan en un sentido clásico, se mantienen fieles a su esencia manteniendo el pacto con el espectador. Lo mismo sucede con la estética y la animación.

Esto es: colores saturados, cuerpos que se deforman, excesos, lo “pirastesco” y el terror traducidos a la estética de Fondo de Bikini y la continuidad de la ilustración tradicional con el código del live action para el mundo en la superficie. Cada plano está cargado de información visual, pero nunca resulta caótico. Hay un control preciso del ritmo, una conciencia clara del gag y de su duración.

Mención especial para el corto navideño de “Las tortugas ninja” que se puede ver antes de la película, que reflexiona sobre la inteligencia artificial y la tecnología puestas al servicio del mercado, y que pone en disposición para lo que vendrá en la película de Bob Esponja a través de la ironía y el absurdo.

Bob Esponja: En busca de los Pantalones Cuadrados no busca ser una obra maestra, pero mantiene el pacto con los espectadores antiguos y lo habilita para los nuevos. Funciona para la infancia desde el chiste físico y el color, pero también para adultos que leen el cansancio del mundo moderno. El humor absurdo se mezcla con una melancolía suave, como si debajo hubiera una pregunta por el sentido de crecer y una resistencia a hacerlo del todo.

8/10

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