Ópera prima de Chris Stuckmann, estrena esta semana Terror en Shelby Oaks. Protagonizada por Camille Sullivan y Sarah Durn, entre otros.
Un grupo de Youtubers que crea contenido paranormal, desaparece sin dejar rastro. La hermana de una de ellos, Mia, no descansa hasta averiguar lo que ocurrió.

Empezando por las falencias, la película maneja una temporalidad confusa. Por lo que se entiende, las desapariciones ocurrieron hace años. El problema con esto es que los objetos que aparecen y los años no coinciden; por ejemplo, en el presente de la narración hay teles y monitores de tubo, pero Mia tiene un celular moderno. Puede parecer un detalle, pero avanzada la acción empieza a interferir con la historia.
Otro de los puntos débiles es la construcción de la hermana de Riley, Mia. Se sobreentiende que está desesperada por encontrar a su hermana, pero toma decisiones muy cuestionables (hasta para estar en una película de terror). Parece que solo hace lo que le resulta conveniente a la trama.
Por otro lado, la variedad de códigos en los que se narra fortalece el film. Se comienza por un falso documental, luego hay varios momentos de found footage. Son estructuras difíciles de sostener por si solas durante una hora y media, todos conocemos alguna película de terror de cámara en mano que no puede sostener su propio verosímil. En este caso, la variedad permite sortear las trampas de cada subgénero.
En segundo lugar, creo que es una virtud mostrar a las criaturas que acechan a los protagonistas. Últimamente, hay un abuso del fuera de campo, de pedirle al espectador que se imagine a los monstruos para no tener que crearlos. En ese sentido, una vez que vimos al espectro, no podremos dejar de verlo.
En conclusión, Terror en Shelby Oaks puede asustar a los más novatos en el género, pero no mucho más.
6/10