A 50 años de los dos recitales emblemáticos de la banda, se reestrena el documental Adiós, Sui Generis, que recoge el testimonio de ese hito fundamental pero también de una época compleja. Cuenta su director, Bebe Kamin, que apenas unas semanas antes del evento, lo llamó Leopoldo Torre Nilsson (en este caso el productor), porque un amigo suyo, el gestor cultural Jorge Álvarez, le había propuesto filmar la despedida de Sui Generis.
Tenían la sensación de que algo histórico estaba a punto de suceder, pero salvo Álvarez, el resto no estaba familiarizado con la banda. El rápido agotamiento de los lugares en el Luna Park fue una pista fuerte —recordemos que en esa época nada de comprar por plataformas online, era todo hacer fila—. Le siguió una segunda función el mismo día —algo impensable en los recitales contemporáneos— también rápidamente agotada.

Rememora el director que cuando le encomendaron el trabajo tuvo que salir corriendo a comprar y escuchar los longplay. Es que, por un lado, él se dedicaba a la publicidad, y por el otro, el rock nacional no llenaba estadios ni estaba consolidado masivamente. Era algo de la juventud, de los pelilargos de pantalones pata de elefante. Precisamente ese es el enfoque que se buscó darle desde la dirección.
La idea fue incluir al público, los testimonios de qué significaba la banda para ellos, el rock y también cómo se vivía la experiencia. Así, en uno de los planos que tomaban a la joven audiencia cantando, se puede reconocer, por ejemplo, al Ruso Verea con 18 años. Se sabe que estos eventos eran momentos fuera del tiempo, mientras el clima del país continuaba enrareciéndose como paso previo a la dictadura.
Pero allí adentro el fervor se contagió y el encargue de registro del concierto continuó después del primer recital, aunque se hubieran cumplido las horas reglamentarias y algunos iluminadores se hubieran ido. Y más aún: Kamin le pidió al productor tres días extra de filmación para completar el material. De este modo, dicen, surgió el primer videoclip musical en Argentina, con la consigna de simular una cena familiar para ilustrar “Mr. Jones”.
Grabada originalmente en 16mm (que permitía mayor largo), se amplió a máster 35 positivo y luego a negativo. Y ahora el documental se remasterizó para las programaciones alternativas de este año (previo paso por el Bafici y de ser usada parcialmente en el show de los 50 años de carrera de Nito Mestre). Con un tratamiento para compensar la deficiencia de iluminación y el paso de sonido estéreo a 5.1, Adiós, Sui Generis constituye un documento del rock, de la banda y de nuestra historia. ¡Aguante!
9/10