Las series sobre la marginalidad en Argentina son casi una moneda corriente. Los ejemplos sobran, pero tenemos casos como Okupas o El Marginal, de la que se desprende este spin off, En el barro. Transmitida en Netflix y con una duración de ocho capítulos de unos cuarenta y cinco minutos promedio, veamos de qué trata esta secuela/desprendimiento.
Ahora nos centramos en Gladys Guerra de Borges, quien, tras la muerte de su marido en El Marginal, ella termina presa. Luego de que el traslado de ella y varias reclusas termine en tragedia ante la fuga de La Gallega, todas terminan en La Quebrada, una correccional de mujeres que maneja sus propias internas, y de las que Gladys se verá involucrada.
¿Cómo hacer una mala serie, que cuenta con trata de bebes, prostitución, corrupción, y que encima es secuela de otra serie querida? Simple, arruinándola a nivel dirección, y pareciendo que la filmó un puberto con las hormonas a full. Porque la cantidad innecesaria de escenas lésbicas y cuerpos sueltos de ropa que vamos a ver durante toda la temporada, no tiene nada que envidiarle a la plataforma naranja. La sutileza se fue de sabático.
Pero ahí no termina el factor que tira por lo bajo a En el barro, no. Un mal que le pesa a estas producciones (sean series o películas) y es como se comportan y hablan los personajes. Ya se dijo varias veces y en varios medios, y yo coincido, en que muchas ocasiones, no estamos viendo esos personajes, sino caricaturas. La forma de hablar y de moverse de la gran mayoría, es de un nivel de estereotipo nivel “nos fijamos cinco minutos en youtube y ya está”. Lamentable.
Pero no todo es malo dentro de En el barro. Algunos cierres de personajes están buenos, y uno en particular, llega a conmover. Otra cosa a destacar son la mayoría de las actuaciones. Si bien la mayoría lo hacen bien pese a los personajes estereotipados que hacen, destaco por sobre los demás a Ana Garibaldi en el rol principal, Carolina Ramírez en el rol más difícil y los siempre rendidores Rita Córtese y Gerardo Romano. Mención especial para el papel póstumo que hizo Locomotora Oliveras, duele cada escena suya.
Seguramente tendremos una segunda temporada, así que solo espera que corrijan esos dos grandes problemas, que como verán, terminan tirando por los suelos algo que hubiera sido una gran serie nacional. Una pena.
5/10