En poco tiempo tenemos dos películas con Dakota Jonhson en las que el título comienza con la palabra “amores”. ¿Será por eso que nos dan ganas de cortarnos el fleco como Dakota y que Hollywood se está replanteando las formas del amor de pareja? Creo que sí. En este caso Amores compartidos (Michael Angelo Covino) se instala más claramente en el género comedia que Amores materialistas.
En este caso, la película trata no sobre el amor como una variable más del mercado de las parejas, sino de la volatilidad del deseo y la precariedad de los vínculos contemporáneos. Aquí Dakota encarna a Clara, casada con Paul (Covino, el mismo director) un adicto a los negocios que mide su valía según el dinero que costó la casa, el sillón y la alfombra que su amigo Carey (Kyle Marvin, coguionista con Covino) acaba de manchar.
Es que Carey, un maestro medio torpe y aburrido, recién cortó con su propia esposa, Ashley (Adria Arjona) y necesita el apoyo de su amigo Paul. Pero Paul no está muy disponible y, en cambio, Clara, con quien tienen una pareja abierta, consuela a Carey y… bueno, el deseo es una cosa y lo que hacemos con él es otra y si unx tiene el corazón roto… [introduzca justificación de por qué pondríamos en jaque nuestras amistades o nuestros matrimonios].
Mientras tanto, Carey sigue conviviendo con Ashley y los múltiples chongos con los que empieza a experimentar una sexualidad y una vinculación no monógama. En ese bardo de parejas abiertas, separaciones y duelos mientras el o la otra arranca nuevos vínculos es donde el guion se permite reír, con situaciones entre incómodas y bizarras. Asimismo, el enfoque tiene muchos momentos de humor físico.
En este sentido, pareciera que la parte “romántica” quedara afuera del filme, pero nada que ver: hay que aprender a verla transformada. Hay muchos momentos de ternura porque más allá de los enredos, es gente que se quiere y busca darle lugar a esos sentimientos en las nuevas configuraciones: las charlas de los amigos una vez aceptada la nueva relación, el hijo de Clara y Paul adaptándose al paso de tío a padrastro, la amistad de Carey con alguno de los chongos…
En definitiva, Amores compartidos es una película que, en clave de comedia, aborda los nuevos desafíos de los vínculos de pareja (no hablaré de Zygmunt Bauman pero está rondando). Y al final los espectadores quedamos como el meme del monito que se ríe en la primera viñeta y en la segunda se queda pensando,
8/10