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FLOW: Un león en el bosque

Seguimos reseñando series argentinas, y hoy toca comentar una transmitida por FLOW, y protagonizada por Julieta Cardinali y Federico D´Elia; y que trata un tema bastante sensible y poco tratado en las producciones locales: como es la vida de una familia cuando uno de sus hijos padece un tipo de autismo.

Un león en el bosque presenta la historia de la familia Montero, quienes tras saber el diagnóstico de autismo de su hijo menor, deciden mudarse a Pinamar para estar alejados del bullicio de la edad. Problemas económicos, depresión, de comunicación entre ellos mismos, y de salud para uno de los sostenes de la familia, van a hacer de esta serie una moneda corriente.

Antes que piensen que la serie es un mar de lágrimas, o que cae en los lugares comunes cuando se abordan estas temáticas, les voy a decir, porque en vez de buscar la lágrima fácil, se nos intenta dar un mensaje de superación, de que, si le ponemos fuerzas a la situación, todo tiene una solución. Después ya depende de cada uno si esto lo ve como algo muy meloso o no.

Creo que lo mejor que tiene Un león en el bosque, es como están construidos los personajes. Por un lado, tenemos a Julieta Cardinali, quien trabaja en la contaduría a distancia de una empresa, con la presión de tener una mejoría en su trabajo, pero teniendo que mudarse a Buenos Aires. Mientras que nuestro simulador, lidia con sus propios vicios mientras intenta sobreponerse de unas dolencias que se irán complicando. Y por último, está el hijo mayor, quien se siente dividido entre la responsabilidad de cuidar a su hermanito y de hacer su propia vida.

Y cada uno de estos personajes, aparte de sus conflictos, se sienten humanos. Porque ninguno de ellos carece de un poco de egoísmo o maldad, algo que los hace más cercanos con el espectador, que también tiene sus miserias escondidas. En ese sentido, la serie no romantiza a nadie. Y por suerte, dichos roles vienen acompañados por buenas actuaciones, donde los cuatro muestran sólidos trabajos.

Pero como digo, el mensaje de la serie es bastante evidente y eso puede alejar un poco a los espectadores. De hecho, el personaje de Raul Rizzo termina siendo bastante repelente por lo artificial y excesivamente buena onda y optimista que es. En ese sentido, los secundarios no están tan bien escritos como la familia principal.

Para ir cerrando, Un león en el bosque es una buena serie, eso no se duda. Quizás peca un poco de naif o edulcorada, pero al haberse metido con un tema tan complicado, y salir bien parada, creo que le da el valor de recomendarla a ustedes.

 

 

7/10

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