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Review: El primer día de mi vida

El director Paolo Genovese —conocido por la comedia Perfectos desconocidos— presenta su nueva película El primer día de mi vida, adaptada de su novela homónima. La escena inicial transcurre en una Roma nocturna y lluviosa. Un hombre y una mujer charlan en un auto: ella se ve cansada o deprimida y él sale por un café para que luego charlen adentro del vehículo. Mientras tanto, ella saca un arma y entonces, de otro auto sale un hombre misterioso que se la lleva. Se escucha una detonación.

En el auto del hombre misterioso (Toni Servillo) ya hay otros pasajeros y levantan a alguien más. Cuando terminan el recorrido, Arianna (Margherita Buy), la policía de la primera escena; Napoleone (Valerio Mastandrea), un empresario motivacional; Emilia (Sara Serraioco), una exdeportista olímpica que se encuentra en silla de ruedas y Daniele (Gabriele Cristini) son depositados en un hotel en el que no hay agua ni comida.

Los espectadores descubriremos junto con los personajes que se encuentran allí porque han atentado contra su propia vida. Durante una semana, el hombre —quien tiene una compañera (Vittori Puccini) que hace el mismo trabajo con otro grupo y con la que cada tanto se encuentra a charlar como en cualquier laburo—, tiene que promover situaciones que les hagan encontrarle un sentido a su vida.

Con una trama que recuerda a ¡Qué bello es vivir! De Capra o El cielo sobre Berlín de Wenders, la película se mete con el suicidio, una problemática que en instagram no se puede mencionar sin que los buscadores bajen los videos o los posteos. En este sentido, la apuesta es fuerte pero la premisa del hotel y esa especie de limbo, están a la altura. Igualmente los momentos de humor negro.

Las actuaciones son muy buenas y la inclusión del niño comienza a escarbar en un problema que necesita tratarse con urgencia. Sin embargo, la ruptura de la premisa mencionada borronea un poco ese mundo que se logró crear: en ese espacio-tiempo no se podía comer, el resto de la gente no podía verlos ni hablar con ellos pero… si es para enseñarles una lección, las reglas se doblan.

Así, El primer día de mi vida tiene un buen comienzo y lo sostiene con una gran premisa, apuestas audaces y grandes actuaciones, pero se desinfla con el quiebre de las reglas que ella misma se propone, con las resbaladas en la solemnidad y poniendo el mensaje por sobre la historia en el final.

6/10

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