No lo abras es la ópera prima de Bishal Dutta, quien debuta en el género de terror, luego de una extensa carrera como cortometrajes y series de televisión. Y tiene un elenco sin estrellas, conformado por Megan Suri, Mohana Krishan, Neeru Bajaba, Betty Gabriel y Gage Marsh, entre otros.
La historia se centra en Sam (Suri), una adolescente indoamericana que quiere construir su identidad renegando de las tradiciones de su cultura de origen, motivo por el cual se aleja de su amiga Tamira (Krishan). Pero accidentalmente libera una entidad demoníaca, que ataca a quienes están cerca de ella, para fortalecerse con su soledad.

En primer lugar es necesario aclarar que la idea es buena, en el sentido que fundamenta su marco teórico en la mitología hindú, que puede resultar aterrador tanto por su riqueza, como por el desconocimiento de la mayoría del público occidental. Pero lo desaprovecha, al explicar cómo funciona todo al final del primer acto, lo que hace que el pecado y la posterior redención de su protagonista, carece del misterio necesario que hace avanzar la trama. Que en definitiva es lo que hizo funcionar a la remake estadounidense de «La llamada», por ejemplo, a pesar de la inverosimilitud.
Aunque también es necesario reconocer el oficio de su director para construir escenas de suspenso y rematarlas con la violencia catárquica necesaria, aunque lamentablemente terminan resultando pocas. Así como también es destacable la fotografía de Matthew Lynn, cuyos interiores de tonos cálidos entre amarillo y rojizo hacen que contrastan con la oscuridad le otorgan un eficaz clima de extrañamiento.
En conclusión, No lo abras es una película que usa las reglas del terror para contar una fábula sobre las consecuencias de rebelarse contra los orígenes socioculturales. Y si bien la idea es buena, falla en su desarrollo, porque se explica todo demasiado, desaprovechando así tanto el oficio de su director como su enorme potencial narrativo.
5/10