Roma, tormenta, un vuelo cancelado, el traslado de los viajeros a pasar la noche en un hotel y la vida de dos personas se cruzarán de la manera menos pensada, en un ambiente de Noche Americana.
Por un lado tenemos a Ivan (Allan Daicz), un joven que se encuentra en crisis con su pareja. Mientras que por el otro está Michelle (Florencia Raggi), una deslumbrante actriz de cine argentina. Su primer encuentro no será el esperado, pero dadas las circunstancias todo parece marchar para que estén juntos. Sin embargo, el descarrilamiento comienza con la aparición del marido (Rafael Ferro) y la hija de ella (Sofía Lara), sumado a un chantaje liderados por dos agentes de seguridad que se aprovechan de la situación. De una manera u otra, todos se ven involucrados e idean un plan meticuloso para poder salir airosos, aunque el precio a pagar sea demasiado alto.
Escrito por Rodrigo Spagnuolo y dirigido por Alejandro Bazzano, en su debut cinematográfico, nos ofrece una historia cuya premisa puede ser la más trillada en el género, con la impronta que la acción desencadenante transcurre en una única locación y en tan solo un par de horas, debido a la intensidad que deben sortear los protagonistas, donde el paso del tiempo ni se sentirá y eso es gracias al trabajo de Sebastián Dubé en el montaje.
Con música de Gabriel Casacuberta y una fotografía de Felipe Alba generan un ambiente deseado, buscado. Mientras el vestuario de Alejandra Rosasco resalta el tipo de vida que tiene cada personaje, porque la información no solo debe estar en el guion.
En cuanto al maquillaje, a cargo de Fabiana Moretti, juega un rol clave en este tipo de films, como el arte de Inés Olmedo en estar en todos los detalles de escenografía para que los espacios sean lo más verosímiles posibles.
Y por último, pero no por eso menos importante, el casting por María Laura Berch, del cual gracias a su labor podemos opinar sobre la personificación y credibilidad de los actores en sus roles asignados, en el cual quiero destacar el de Luis Cao que fue el que más me impactó.
En fin, una película de 93 minutos, producida por Bourke Films, con tintes del mejor policial negro y un giro sorprendente que te dejará sin aliento (especialmente en las escenas post-créditos).
8/10