REVIEW: Djam

Djam

Djam es una joven griega enviada a Estambul por su tío Kakourgos por una pieza para su barco. El viaje es un reto a superar que es sobrellevado muy bien por ella y su avasallante personalidad. Y es que su frescura juvenil, su poca vergüenza y su conducta temeraria la hacen impredecible, adaptándose a las circunstancias. Es un gran acierto del film que Daphne Patakia sea quien da vida a la protagonista, ya que inunda la pantalla con un carisma natural. Como sucedió con Adele Exarchopoulos (La Vie D’Adele, 2013) o Stacy Martín (Nymphomaniac, 2013), son actrices que desbordan sensualidad desde su sola mirada. De Patakia dependerá la continuidad de su carrera.

Los habitantes griegos bailan, toman y comparten con la predilecta música rebétika (una especie de tango griego) de fondo, en cada bar y encuentro social. Los números musicales, que no son muchos, pecan de ingenuidad y llegan a la exasperación sin aportar mucho a la trama más que la lucidez de la misma Djam.

Djam

Podría decirse es un film de fortalezas. Djam perdió a su madre a temprana edad, heredó la gracia, la voz y la impetuosidad. Lejos de mostrar fragilidad, se muestra inquebrantable. Ella logró adoptar la fortaleza masculina, muy probablemente por el entorno que la rodea: un barco lleno de hombres anclado en una costa griega. Luego vuelve sola desde Turquía, con Avril, a la cual protege de los peligros acentuando su lado viril y protector. Esto sin contar las escenas que coquetean con el lesbianismo que terminan dando la sensación de pura complacencia hacia la platea a costa de una sexualidad turgente. Ella dice: “no soy lesbiana” después de perseguir a su amiga por cuartos y balcones en una escena de angelical desnudez. Ahí radica quizás el aspecto más interesante de su personalidad: ambivalencia. Otro ejemplo: en un intento desesperado por pagarle a un chofer un largo viaje en auto, ella insinúa que el sexo oral es la única salida, pero termina pagando con un billete sacado de la galera cuando minutos atrás se quejaba porque no tenía más dinero.

En cuanto al montaje y la narración, se notan algunos baches en ciertos pasajes del film; la dirección no está fina. Aún así, no se le puede reclamar autenticidad a Tony Gatlif, que es un director comprometido con la cultura gitana que retrata (la totalidad de su filmografía se basa en la peculiar cultura de los Balcanes).

En definitiva, Djam se deja ver como un film sincero, con aciertos y desaciertos. Podría decirse que es un film sin muchas luces, pero la labor de su protagonista se encarga de que el barco no naufrague en altamar.

Review: Guerra de papas 2

Guerra de papás 2

The Times They Are A-Changin” es el título de la canción de Bob Dylan y bien podría servir como tagline para la nueva película producida por Adam McCay, director de grandes comedias como las dos Anchorman protagonizadas por Will FerrellGuerra de papás 2 se presenta como una de esas comedias convencionales que se estrenan en épocas navideñas, pero en realidad es sólo una excusa para trabajar las relaciones de todos los personajes, en especial la de los dos protagonistas con sus padres. Uno de los grandes aciertos del director Sean Anders es dejar que Mel Gibson y John Lithgow jueguen con el material, que se rían de todo lo que ocurra sin que esto opaque al ya mencionado Will Ferrell y a Mark Wahlberg. De los cuatro el que más le saca jugo a las situaciones es Mel Gibson, ya que pone todo su carisma para hacer partícipe al público de lo que ocurre, aunque esto posiblemente tenga que ver con otro de los grandes aciertos de esta comedia.

Guerra de papas 2 (Daddy’s Home 2, 2017) es una declaración sobre cómo la Navidad ya no debe verse como una festividad religiosa sino como una época de unión, de dejar las diferencias de lado para compartir un buen tiempo. En una de las grandes escenas de esta secuela todos los personajes hacen una representación en un pesebre y en vez de mostrarse como una familia perfecta terminan saliendo todos los trapitos al sol. Esta tal vez sea la escena que mejor representa el mensaje de la película; y que tenga a Mel Gibson, un actor que está asociado con la derecha más extrema, lo vuelve aún más delirante. El director es consciente de eso y lo explota en varias otras secuencias que causan mucha gracia y hacen quererlo aún más al actor australiano.

También la película no se decanta por tener un conflicto principal, sino que hay varias subtramas, algunas que son resueltas de manera delirante. Lo que más predomina es la improvisación, el inventar escenas para que los actores saquen a relucir lo mejor de ellos, algo que ya aparecía en la secuela de Anchorman. Aunque no llega al nivel de locura, sí hay varios momentos que rompen con lo tradicional que se espera de una película para toda la familia.

Lo cierto es que lo mejor de esta secuela trata justamente de eso, de usar el humor para decir que las cosas cambiaron, para usar subgéneros que han dado obras conservadoras y darles la vuelta para amoldarlas a los nuevos tiempos.

REVIEW: Desaparecido

Desaparecido

Desaparecido es Halle Berry o Halle Berry es Desaparecido. En su vuelta al thriller, la perfomance de la veterana actriz es lo más destacable.

Berry encarna a una madre que trabaja en un restaurant. Tras la finalización de su turno decide llevar a su pequeño al parque de diversiones. En el parque, es donde recibe una llamada del abogado de su ex esposo reclamando la tenencia de su hijo. Que quede claro Desaparecido es Halle Berry contra el mundo.En ese instante de descuido su hijo es secuestrado por una pareja de pueblerinos. El clásico redneck del cine norteamericano.

Desaparecido

En adelante se efectúa la persecución de la madre en una minivan persiguiendo el Ford Mustang de los villanos. El papel de madre imparable que no se detendrá ante nada le sienta muy bien a la actriz. La actuación a puro nervio de Berry está en la línea de The call (2013) y Perfect Stranger (2007).

Es un film genérico, la historia y el guión no demuestran una gran complejidad. Sus 85 minutos se hacen llevaderos para un espectador entregado y sin pretensiones.

REVIEW: Asphalte

Asphalte

Asphalte es un curioso film francés. Su juego de roles entre el drama, el surrealismo, la comedia y la melancolía lo hacen una propuesta interesante.Está basada en los cuentos del mismo director Samuel Benchetrit “Las crónicas del asfalto”. Intrepretada por Isabelle Huppert, Michael Pitt y Valeria Bruni Tedeschi, entre los nombres más rutilantes.

La historia transcurre en un edificio donde la incomunicación entre sus vecinos es moneda corriente. Los personajes son pintorescos: un señor que no quiere pagar por un nuevo ascensor porque vive en el piso 1, a causa de una mala pasada termina en silla de ruedas, tendrá que usarlo a escondidas de los demás vecinos y se siente atraído por una enfermera que fuma sola por las noches. Una actriz en el ocaso de su carrera que entabla relación con un chico que anda en bicicleta. Y un astronauta de la NASA que cae del cielo en una cápsula sobre la azotea del edificio, es refugiado por una amable señora argelina. Son 3 historias corales.

Asphalt

Asphalte tiene personalidad, con bríos de misterio y situaciones varias hace cómplice al espectador. Las situaciones son estratégicamente menores y desde su austeridad va construyendo empatía con sus personajes. Inverosimilitud disfrazada de menor importancia. Asphalte es cine bienintencionado que habla de la soledad y la alienación y que no pretende mucho. Sus relatos pequeños e inconexos no apuntan a quedar en la historia. Y sin embargo, una vez finalizada la película deja mucho más de lo que se podría vislumbrar de un film en apariencia menor, triste y de personajes que viven en un sucio edificio sin mucho lustre.

REVIEW: The Square

Ruben Östlund retrató la problemática del bullying en los niños en Play (2011), con un realismo social que desnudaba las falencias del sistema en Suecia. Hasta el momento en que pude ver The Square, Play era lo más destacado en su filmografía. No habría que ignorar su laureada Force Majeure (2014), pero es que aún cuesta creer que su película menos arriesgada sea la más reconocida.

Ahora no hay chicos peleando en las calles o una pareja en conflicto. The Square es protagonizada por Christian (un notable Claes Bang), un curador de un museo de arte contemporáneo que expone obras destinadas a fomentar valores humanos como la solidaridad y la empatía. The Square (la obra del museo que le da el título a la película) quiere mostrarnos que la bondad humana todavía existe, y está representada por un perímetro cuadrado luminoso de 4×4, ahí dentro todos están a salvo del mundo exterior. Como si de una burbuja protectora se tratase, The Square es el futuro perfecto.

The Square

En paralelo, en un intento por ganar mayor notoriedad para el museo, unos jóvenes pasantes logran viralizar lo controversial en YouTube. Un video que por violento y gráfico va en contra del ideal del museo. Surge el conflicto.

Östlund narra los hechos con la corrección técnica sueca que lo representa: planos milimétricamente estudiados, un guión férreo y el infaltable estilo nórdico. Hay escenas muy logradas sobre la marcha y funciona como una radiografía del comportamiento humano. Es una sátira que bastardea la corrección política, muchas veces de manera shockeante (memorable la escena del poster).

No es para el público masivo, recomendable para quien quiera ver una historia bien contada y lejos de la risa fácil.

REVIEW: Dos son familia

Dos son familia

Samuel tiene la vida que siempre quiso, ya que es joven, apuesto, carismático, trabaja en una playa francesa y por sobretodo, es soltero y sin hijos. Pero todo cambia en su vida cuando aparece una chica a la que conoció un año atrás, y que luego de presentarse, le deja al hijo fruto de ambos. Mientras Samuel intenta rastrear a esta mujer por Inglaterra, su instinto paterno se hace presente, y ocho años después lo veremos como un padre hecho y derecho. Pero el retorno de la madre de su hija cambiará la vida de todos.

Nos llega desde Francia Dos son familia (Demain tout commence en su nombre original), un film que en apariencia y por su sinopsis parece un dramón de esos que la mayoría del público casual le escapa, pero ya al ver sus créditos iniciales veremos que no todo es moco y lágrima en este film. O al menos en gran parte de él.

Dos son familia

Dos son familia podría haberse quedado en una comediucha dramática del montón, pero el enorme trabajo que realiza Omar Sy al dar vida a Samuel, hace que nos interesemos por sus conflictos o sonriamos junto con él cuando algo le sale bien, dando un trabajo muy sólido. Pero quien de verdad merece los aplausos es la joven Gloria Colton como Gloria.

Esta muchachita de rulos no solo logra caer simpática y no ser un lastre para la trama (algo que por desgracia suele suceder con los roles infantiles), sino que además termina siendo la contraparte perfecta para el verborrágico papel interpretado por Omar Sy, ya que lo vuelve mucho mas creíble y no tan payasesco.

El trabajo de ambos actores es acompañado por un buen guion, que va construyendo el final dramático poco a poco, dándonos pistas entre tanta risa y escena graciosa. Esto es todo un logro, ya que cuando llegamos al lado emotivo del film, nunca nos sentiremos traicionados por el guionista Eugenio Derbez, quien de a poco fue mostrando sus cartas sin que nos demos cuenta.

Dos son familia

Es una lástima que quizás el personaje antagonista de la película, sea bastante cliché (de hecho supongo que la mayoría de ustedes ya se habrán dado cuenta de quién es). Quizás ese sea el punto más flojo de Dos son familia.

Dos son familia es una gran opción para ir al cine para aquellos que quieran alejarse de los blockbusters norteamericanos, y busquen una historia mucho más humana. También es ideal para que la vean parejas que están esperando a ser padres o ya lo son. Cuando la vean entenderán porque esto último.