Entrevista a Miguel Baratta, director de Galpón de las máscaras

galpón

Luego de ver el documental Galpón de las máscaras, tuvimos la oportunidad de entrevistar al director y guionista Miguel Baratta, quien nos dedicó un tiempito para contestarnos las siguientes preguntas. Esperemos que disfruten de la entrevista.

Hola Miguel, primero felicitaciones por el documental; la verdad que al menos yo conocía poco y nada del tema de las máscaras, y terminé bastante enganchado. ¿Cómo es que surgió la idea de hacer un documental sobre las máscaras?

Conocí a Luisa para la realización de un documental biográfico sobre ella, pero ese trabajo no se pudo llevar a cabo. Como nos habíamos entusiasmado ambos con las ideas que habíamos pensado, dijimos “hagamos un documental sobre las máscaras”. Y ese fue el punto de partida.

Para los que aún no vieron el trabajo final, les contamos que vemos la colección de máscaras de Luisa Valenzuela; pero también de gente que restaura o fabrica máscaras, y de actores que las utilizan. ¿Qué el documental muestre todo esto, surgió desde el inicio, o se fue dando a medida que tomaba forma el proyecto?

Desde un primer momento yo sabía que quería hacer una película coral, donde participaran muchas personas de distintas disciplinas, pero eso se fue materializando a medida que haya la investigación para el documental, ya que no conocía a nadie que trabaje con máscaras. Por suerte, se fueron recomendando unos a otros y el trabajo se hizo bastante fácil. Todos fueron muy generosos y desde un primer momento estuvieron dispuestos a cooperar con lo que el documental necesitara.

De las máscaras que tiene Valenzuela en su colección ¿Había alguna en particular que decidieron no mostrar? Y si fue así ¿Cuál fue el motivo por el cual no pudimos verla en el metraje final?

No, no hubo ninguna máscara tabú. Al contrario, nos resultaba muy difícil decidir cuál dejamos afuera, porque todas tienen cosas interesantes que contar. Incluso quedó afuera bastante material de Luisa conversando sobre determinadas máscaras que no quedó en el corte final.

Cuando vemos como los actores trabajan con las máscaras ¿Improvisaron ellos o vos los guiaste para que hagan algo en particular?

No, fue todo trabajo de improvisación. Tanto la parte de los alumnos haciendo ejercicios con máscara neutra o con las de comedia del arte, como las balinesas que utiliza Marcelo Savignone. Quizá de tanto en tanto yo sugería algo, alguna temática o le hacía alguna pregunta a la máscara para que él improvisara sobre un tópico que me parecía interesante, pero en líneas generales fue todo surgido de ellos.

Para ir cerrando ¿Tenes nuevos proyectos en mente?

Si. Afortunadamente el desarrollo de “Galpón de máscaras” fue tan bueno que los productores, Carolina Fernandez y Jorge Leandro Colás de Salamanca Cine, renovaron su confianza en mí. Juntos ya presentamos “Escondido” un nuevo documental que gira en torno a artistas de distintas disciplinas que trabajan con materiales encontrados que en algún momento fueron escondidos, por ejemplo, partituras que fueron escondidas en campos de concentración durante el Holocausto judío o libros y fotografías escondidas durante la última dictadura militar en Argentina. Es un proyecto muy importante y estamos muy ansiosos por poder comenzar a rodarlo.

 

Bueno, muchas gracias por tu tiempo, y de nuevo felicitaciones por el documental.

Review: Forgotten Scares

Forgotten scares

Uno de los placeres de ver documentales es la posibilidad de descubrir nuevos mundos, filmografías distintas o ahondar en el trabajo de un artista. Empujado por eso, Forgotten Scares: An In-depth Look at Flemish Horror Cinema (2016) prometía mucho de lo primero, y es lo único rescatable.

El cine de género hecho en Bélgica me era desconocido y este documental parecía dedicarse a cada una de las películas que habían salido de este país desde principios de la década del ’70 con el estreno Daughters of Darkness (1971) y que continúa hasta la actualidad. La mayoría de estos títulos son películas de explotación de, por momentos, escasa calidad. Pero es justamente la oportunidad de ver estas copias lo más llamativo. La industria de cine de género en Bélgica a pesar de contar ya con varias décadas sigue en constante crecimiento, con muchas inquietudes y muchos problemas de financiación por justamente ser de género, en un país que reniega de esa clase de cine.

Eso es lo mejor de Forgotten Scares, un documental que en su escasa duración termina aburriendo. En su afán de cubrir cada uno de estos títulos termina alargándose, repitiéndose, contrariándose y que (pecado de pecados) no logra mantener la atención del espectador. Cuando las películas que se muestran (entre ellas el clásico de culto Rabid Grannies, 1988) son más interesante que lo que cuenta el director hay un problema. No se hace nada con su material, no se juega con él, no nos pone en contexto, en algunos casos ni siquiera se sabe de qué tratan y es en ese momento en que las imágenes de estas películas se defienden por sí solas, cuando el director de este documental las deja frente al espectador.

Forgotten Scares es una decepción, un documental que, dado su tema, podría haber dado para más pero que sólo queda en un muestrario de gemas olvidadas.

Galpón de las máscaras

Galpón de las máscaras

En Galpón de las máscaras se nos muestra el mundo de las máscaras, contándonos que son mucho más de lo que bastantes creían o pensaban. Detrás de ellas se oculta magia y misticismo, y parte de la ideología y costumbres de cada pueblo que las usa en sus diferentes rituales y ceremonias; siendo en algunas culturas, una parte clave de las mismas.

En este documental escrito y dirigido por Miguel Baratta, vemos como la escritora Luisa Valenzuela da un breve pantallazo al público su colección de mascaras de diferentes regiones, que son usadas en diferentes momentos de cada pueblo y zona al que pertenecen, mostrando que cada una de ellas tiene connotaciones religiosas o festivas, y no son solo un mero adorno.

Galpón de las máscaras

A medida que Galpón de las máscaras avanza, también vemos como diferentes personas vinculadas con éstas últimas, nos dan su apreciación de las mismas. Actores, restauradores o fabricantes, nos cuentan lo que significan estos artilugios para ellos, mientras vemos en pantalla como ejercen sus vocaciones.

Porque si algo queda claro con Galpón de las máscaras, es que aquellas personas a las que se convocó para dicho documental, llevan este tema con pasión, mostrando la clara diferencia entre hacer algo por trabajo, a hacerlo por vocación.

Es una lástima que la duración del documental sea apenas de una hora, ya que el tema es lo bastante interesante como para quedarse viendo más material, en especial cuando la propia Valenzuela habla un poco  del contexto histórico de cada mascara. No solo porque sabemos más de cada una de ellas, sino que la pasión que se transmite con cada frase dicha por la escritora, nos muestra un amor puro por este tema.

Como todo documental, Galpón de las máscaras dependerá bastante de que el tema le llame la atención a cada espectador que vaya al cine. Pero por suerte Miguel Baratta le da el suficiente contexto como para hacerlo interesante para los que son conocedores del tema, como para aquellos que conocíamos poco y nada sobre el asunto.