Review: Mala Vida

Heidi (Belén Chavanne), la artista pop del momento, desaparece. Su paradero es un misterio para todos, menos para Marc y Paolo, dos delincuentes menores que la encuentran drogada y desmayada en el living de la casa que comparten, de la cual deben varios meses de alquiler. Lola parece no notar que es casi un calco de Heidi; está más preocupada por su reciente embarazo y la relación con su novio (Joaquín Berthold), un ladrón de autos que la considera el amor de su vida a pesar del poco tiempo que llevan juntos. Acuña (Maxi Ghione) es otro sujeto que vive fuera de la ley, y es convocado para planificar un golpe. ¿Qué pueden tener en común todos estos personajes, aparte de la mala vida que llevan? Nada, pero sus caminos se terminarán cruzando.

Hay varias cosas que aparecen en Mala Vida, que la hacen una comedia alejada del costumbrismo que suele llegar a salas. En primer lugar, su estética plagada de colores chillones y alejada del realismo retrata, mediante el contraste, el mundo criminal que narra. Estamos acostumbrados a asociar los tonos grises y azules apagados con la delincuencia, y aquí la decisión estética es plantarse desde el extremo opuesto.

Mala vida

Esta estética que mencionamos va completamente de la mano con el tono absurdo en que se desarrolla la trama. Y claro que hablamos del humor: los gags se perciben muy bien dosificados y se sienten naturales. En ningún momento la acción deja de avanzar para darle paso a un chiste, sino que los momentos humorísticos sirven además para conocer mejor la galería de los personajes que nos presentan.

Destacables también las actuaciones, sobre todo Maxi Ghione y Joaquín Berthold, que comprenden el código a la perfección y se ven cómodos y sueltos en sus papeles.

En ningún momento la película pretende ser políticamente correcta ni dar sermones moralizantes. Al contrario, se percibe transparente y genuina porque no intenta complacer a nadie, sino plasmar una idea sin importar nada. Es desordenada, arrebatada, llena de desparpajo, pero lejos de ser un defecto, estas características la llenan de frescura. Incluso hay muchas secuencias que parecen espontáneas.

Advertencia: no es una película para todo el mundo. Si te gusta el cine clásico, estructurado y lleno de fórmulas de guión, no te voy a decir que no la veas, pero no le pidas eso. Mala Vida es una propuesta diferente, que si la tuviésemos que comparar con una persona, podríamos decir que es un adolescente ansioso y arrebatado, pero muy gracioso de observar.

 

 

REVIEW: Emma

Emma

Luego de un trágico accidente, dos personas unen sus vidas casi por casualidad. Pero la soledad que comparten es tal, que ni siquiera estando acompañados podrán superarla. Anna y Juan deberán enfrentar no solo la soledad de ambos, sino las diferencias de países que los separan, todo sucediendo en un poblado minero apartado en la Patagonia.

Hoy nos toca hablar de Emma, un film por demás particular, que seguramente no va a dejar indiferente a ninguno de sus espectadores, ya que se aleja bastante de lo que estamos acostumbrados a ver a la hora de ir al cine.

Emma

La mayor particularidad, es que estamos ante una película casi muda. Si tenemos unas diez líneas de diálogo a lo largo de Emma, quizás hasta estemos exagerando; pero aunque no lo crean es así. Y esto es una buena decisión por parte del director y guionista, Juan Pablo Martínez, ya que dota a la película de esas soledad que tanto sienten y les pesa a los personajes principales.

Otro gran acierto, es el casting de Sofía Rangone en el rol de Anna. La actriz logra transmitirnos todo un abanico de emociones, casi sin emitir palabras; solo con sus gestos y una buena composición de lenguaje corporal, hacen que sintamos la desolación y tristeza casi constantes que sufre Anna a lo largo de la película.

Emma

Pero así como les comentamos lo bueno, también debemos decirles lo malo; y es que el film no es para todo el público. Y no nos referimos a un desnudo que a esta altura no debería horrorizar a nadie; sino que el hecho que la película casi no tenga diálogos, va a descolocar a más de un espectador, no sabiendo que entró a ver a la sala del cine.

Lo aconsejable, es que miren el trailer antes de ir al cine, que les va a dar una buena muestra de lo que se van a encontrar en la gran pantalla. Para aquellos que quieran ver un film poco común, Emma supondrá una buena opción. Para los espectadores ya acostumbrados a un cine convencional y que no supone ningún reto; lo mejor es que se planteen seriamente la opción de verla.

 

Review: A 47 metros

A 47 metros

Poco sabía Steven Spielberg en 1975 que iba a cambiar el cine son su película Tiburon (Jaws su título original). Pero así fue, no solo inventó junto a Star Wars (1977) el concepto de blockbuster sino que dio pie a un nuevo subgénero; el de tiburones.

A partir de entonces, comenzaron a salir secuelas, versus, delirios ultra trash y hasta rip off como El ultimo tiburón (1980, Enzo Castellari) la cual el mismo le hizo juicio, en vano, a sus responsables, de mas esta decir que esta joya italiana es muy recomendable.

El subgénero de tiburones no ha muerto y dudo que lo haga. Es un subgénero fácil de hacer, que no necesita de grandes presupuestos, ni tampoco actores de renombre. Hay algo que también tienen en común todas, es la supervivencia ante una situación que si a veces puede rozar lo ridículo pero que importa.

A 47 metros es una de estas películas, protagonizada por la cantante convertido en actriz Mandy Moore ¿se acuerdan de su éxito Candy?. Esta es la típica historia de supervivencia con un tiburón dando vueltas por ahí.

A 47 metros

No hay nada nuevo bajo el sol, o bajo el agua en este caso. La película solo cumple con lo que busca, pasar un tiempo entretenido mientras el espectador ve las formas en que el personaje principal sobrevive al drama al que vive.

Y no, su predictibilidad no le juega en contra, ni su falso tiburón creado en cgi, es una película más dentro de este subgénero que nunca quiso llegar a los pies de Speilberg porque todos sus realizadores siempre supieron que era imposible lograr lo que el genio americano hizo en esa película.

Esa falta de pretensiones y humildad, en muchos casos, es lo que le termina jugando a favor a estas películas que solo buscan que uno pase un mal momento y le tema a los reyes del agua.

REVIEW: El Último traje

El Último traje

El Último traje (2017) es el segundo largometraje del director y guionista Pablo Solarz basado en la búsqueda de la felicidad e historias de familia. La génesis replica la forma de “Historias Mínimas” la película dramática que aborda historias familiares y cruces entre vecinos de un pueblo delineado a la perfección como parado en el tiempo con la composición musical a cargo de Nicolás Sorín, o bien “Juntos para siempre” (2012). En esta ocasión, Solarz parte de anécdotas familiares para construir el relato de esta road movie y retratar el viaje de un sastre judío de 88 años, nacido en la Polonia de la invasión nazi, llamado Abraham Burzstein (Miguel Ángel Solá) que vive exiliado en Argentina en una enorme casa que a su edad avanzada le trae más problemas que soluciones. Burzstein en sus últimos años de vida se tornó algo arisco, reacio y poco demostrativo. Por tal motivo, un buen día toma el coraje de alejarse de su rutina y apartarse de su familia -para quienes sabe que es un estorbo; quieren vender su inmueble e internarlo en un geriátrico-. Escapa a Polonia a encontrar al hombre que le salvó la vida durante la Segunda Guerra Mundial en pleno exterminio nazi. Sus ansias de cumplir la promesa que le quita el sueño hace más de siete décadas lo hará enfrentar sus miedos al pasado incierto, y a la verdad del después del holocausto ¿Habrá sobrevivido su amigo? ¿Podrán encontrarse y llevarle el último traje que confeccionó para él?

El Último traje

Bajo este clima de suspenso comienza el viaje de Abraham. En su marcha pivotea con situaciones cómicas que moldean su carácter testarudo, ortodoxo e inflexible para sobrevivir en el país. Debe superar su prejuicio de polacos y alemanes ya que serán ellos, que pululan como plagas, quienes lo ayudaran a moldear y sortear situaciones cotidianas para sobrevivir allí y cumplir su meta. En el camino irá conociendo en Madrid a la española María (Ángela Molina), un argentino Leo (Martín Piroyansky) y una alemana Ingrid (Julia Beerhold) que intentarán convencerlo que en Alemania y Europa ha pasado tiempo y las aguas han calmado. En este sentido el guión, a cargo de Solarz, encripta un mensaje de positivismo entre una Polonia que refleja artísticamente la imagen que sus familiares replicaron cuando su abuelo escapó de allí y la bautizó “mala palabra”. Así, la narración avanza para desencriptar de la mano de Abraham aquella percepción ortodoxa y contaminada del país que brindó ayuda durante el exterminio nazi. Abraham intentará en un acto de amor, superación y coraje regresar a ese suelo para abrazar a su amigo.

El Último traje

Párrafo aparte para el elenco encabezado por el multifacético actor Miguel Ángel Solá, cuyos dotes de actor teatral en la industria hispano-argentina le permite lucirse con gran soltura sobre el arco solemne buscado. A sus 67 años consigue interpretar a la perfección un octogenario atravesado emocionalmente por el Holocausto. Sin embargo, su contrapunto: la puesta, vista en películas como El Pianista (2002) de Roman Polanski, es el claro ejemplo que un largometraje no puede sostenerse únicamente por un actor convincente y el trasfondo del Holocausto. Tampoco por intentar hacer foco en hacer emocionar, hasta el hartazgo, al espectador a partir de flashbacks convincentes para enmarcar la situación de guerra, los sobrevivientes y los tantos que quedaron en ése pasado trunco. No obstante la idea de concientizar y poner el eje en la sociedad vigente que esta exilada en el país y honrar su memoria no peca de ingenua ni pasa desapercibida. Mucho menos si se trata de una coproducción con Europa que acompaña eficazmente los pasajes, las locaciones de cuatro países. En este sentido, hubiese sido interesante que Solarz retome la impronta de “Historias Mínimas” y juegue un poco más con los personajes secundarios que conforman subtramas impregnadas de comedia, alejándose del drama. Tales como el debate si pisar, o no, suelo alemán en medio de una estación crucial. Este punto remite la película “Una historia verdadera” de David Lynch, por ejemplo.

El último traje rememora un pasado que intentó ser borrado. Muestra el paso del tiempo y que el cambio es posible. Honra las generaciones judías exiliadas en el país y a la vez, sirve como instrumento para darle voz a aquellos que la solicitan y sobre todo, una enseñanza porque hasta el último día de la vida mientras la intención esté se puede hacer algo para que nada esté perdido. Y sobre todo, poner un punto final a la intolerancia y discriminación entre clases.

Review: Las grietas de Jara

La presencia de una hermosa y misteriosa chica preguntando por Nelson Jara, quiebra la paz del estudio de arquitectura Borla. Y es que años atrás, Nelson Jara intentó estafar a la por entonces naciente empresa, con la acusación de un presunto derrumbe debido a la construcción de un edificio. Todos en el Estudio se preguntan por qué después de años, el nombre de Jara vuelve a aparecer; en especial el arquitecto Pablo Simón, quien fue el que más se involucró en dicho evento.

Nicolás Gil Lavedra es el encargado de adaptar el libro Las grietas de Jara, escrito por Claudia Piñeiro. Como suelo hacer ante adaptaciones de novelas que no leí, aclaro que la review se va a basar en la película como tal, y no como adaptación, ya que desconozco el material original.

Las grietas de Jara es de esos films que se sostienen principalmente por su actor principal, que en este caso es el siempre rendidor Joaquín Furriel; quien interpreta a un arquitecto estancado tanto en su vida profesional como en lo personal. Así es como vamos viendo cómo siendo parte de una empresa de tres personas, trabaja más por pedido que por motivación propia; que en su hogar se encuentra con una esposa bastante insoportable y que está estancada en la rutina.

Y quizás ahí está el factor en el que falla la película, y es el de la repetición. Ya con un par de escenas del personaje de Furriel en su casa, entendemos que sólo sigue viviendo ahí porque está su hija. Pero de a poco se van abriendo algunas subtramas que nunca llegan a cerrarse, dejando la sensación que si se sacaban del guión, el arco argumental principal no se veía afectado; dando como resultado que a uno se le venga la palabra “relleno” a la cabeza.

También se echa de menos un mejor trabajo por parte de Oscar Martínez (que interpreta a Jara). El experimentado actor viene dándonos papeles excelentes, que le valieron premios y reconocimiento de la gente y la crítica; pero acá se lo siente algo incómodo en su rol.

De todas formas, así como el guión abusa de algunas situaciones, en otras logra sacar más de una carcajada, ya que logra mezclar bastante bien el thriller y las dudas que van apareciendo a medida que avanza la película, con algunos momentos muy cómicos.

La película termina siendo bastante entretenida y llevadera, pero no pasa de eso; y seguramente muchos que la vean, al cabo de una semana no recordarán los nombres de los personajes o porque pasaba tal o cuál cosa. Es una lástima, porque había potencial para hacer un film bastante más redondo del que terminamos viendo en el cine.

27, el club de los malditos

27, el club de los malditos

Luego de ser rebotada en una fiesta, Paula mira la fachada del lugar donde no pudo ingresar, y ve atónita como Leandro De La Torre, el rockero del momento, es arrojado por una ventana, terminando así su vida. Todos piensan que fue un suicido, pero un policía un poco pasado de rosca, Martin Lombardo, le cree. Más aún cuando empiezan a atentar contra la vida de Paula; ahora ambos deberán investigar y hacerle frente a una de las mayores conspiraciones de la historia.

Nicanor Loreti presenta su nuevo film, luego del furor que fue Kryptonita y su salto a la tv bajo el formato de serie llamado Nafta Súper. Nadie dudaba de que ese éxito no le fuera a impedir seguir haciendo bizarreadas de las buenas, y por suerte, estábamos en lo cierto.

27, el club de los malditos

27, el club de los malditos es de esos lindos delirios a los que nos tiene acostumbrado Loreti; presentando en esta ocasión un film que se centra en ese mito que ronda sobre la muerte de los músicos a los 27 años.

Así, de a poco esta pareja dispareja conformada por una fan y un policía bastante del montón, van revelando una conspiración, y hasta acá les podemos contar para no destriparles demasiado la trama.

Lo que si podemos decir, en especial a todos aquellos que se enojaron por los cinco minutos en pantalla de Diego Capusotto en Kryptonita cuando en el poster él era el protagonista, es que acá tienen Capusotto para empacharse; ya que es el gran protagonista del film, y nos regala momentos dignos de lo que su presencia representa.

27, el club de los malditos

Pero como toda película de este estilo, tenemos que hacer una aclaración, y decir que no es para todo el público. Ya pasó con Kryptonita y seguramente suceda lo mismo con 27, el club de los malditos. Y es que por más nombre reconocido que veamos en el afiche, no es un film para el espectador casual.

Aquellos que gusten de tramas extrañas y demenciales, o de presencias de ciertos actores en roles poco convencionales para ellos, la van a pasar muy bien. Pero las personas acostumbradas a productos más masticados, quizás no entiendan qué están viendo, así que quienes no vieron las anteriores cintas de Loreti, les recomendamos que lo hagan, porque valen la pena.

Lo dicho, 27, el club de los malditos tiene una trama que es una locura, y es muy divertida y recomendable, pero para un espectador que sabe de ante mano lo que va a ver. Para aquellos que son de ver otro tipo de cine, es una garantía de pasarla bien.

 

Te esperaré

Te esperaré

Juan es un afamado escritor español, que está a punto de cerrar una trilogía centrada en alguien que en realidad existió; Creu, pero que él se niega a confirmarlo. En la investigación para su tercera novela, deberá viajar a Buenos Aires para conocer a la familia de la persona real detrás de la ficción. Así se adentrará en un problema familiar que lleva años, junto con el caso de un peligroso coronel argentino vinculado con la muerte de su personaje.

Es algo complejo hablar de Te esperaré; ya que si bien la línea general de la película es la de la búsqueda de la identidad y el perdón con el pasado; tenemos varias aristas que hacen que la película destaque por sobre la media de cintas que tocan el delicado tema de los militares en la última Dictadura en Argentina.

Te esperaré

Quizás la parte más interesante de Te esperaré, es cuando los personajes investigan y debaten sobre el pasado de Creu, si en verdad era un revolucionario que peleaba por sus ideales, o solo alguien violento que no podía dejar de luchar. Pero por desgracia la trama no sigue esta historia durante el resto de la película, y se mezcla con la que seguramente sea la peor; y es lo referente a cierto grupo militar de la época.

Si bien, el personaje compuesto por Hugo Arana es creíble y despreciable, esto se da más que nada por pericia del actor que por una construcción de guion; ya que veremos a otro militar malo porqué si, sin demasiadas justificaciones de porque quiere matar a todo el mundo. Y el personaje no tiene el suficiente tiempo en pantalla como para mostrarse como un antagonista creíble, dando como resultado que se termine sintiendo como si estuviera  puesto únicamente porque el film necesitaba un villano y ya.

Te esperaré

Pero no sólo Hugo Arana está muy bien en su rol; el resto de los actores cumplen con creces; en especial, Darío Grandinetti; quien vuelve a mostrar que es uno de los mejores argentinos desde hace tiempo. Es una lástima que viendo las interpretaciones de Jorge Marrale e Inés Estévez, no nos dieran mas de ellos. El primero porque es el mejor personaje de la película y ojala lo pudiéramos ver en otro film, y ella porque parece ser la única persona que se toma dos minutos para pensar las cosas y reaccionar, volviéndose la voz de la razón.

Con todas estas virtudes y algún defecto que no llega a volverse molesto, Te esperaré es una de las películas argentinas más interesantes de los últimos meses. Si bien comparte salas con el dios nórdico, el hecho de que se estrenara una semana después va a ayudar a que todos tengan tiempo de verla en el cine, porque vale verla así.