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Review: Una jirafa en el balcón

Llega a las salas comerciales del país Una jirafa en el balcón, película escrita y dirigida por Diego Yaker (Pecados, Sólo química y Como mariposa en la luz) que, si logra posicionarse la primera semana —como lamentablemente tiene que suceder con las películas argentinas—,tendrá la oportunidad de ser vista por más espectadores. Quizás, la polémica interpretativa que la acompaña le ayude a lograrlo.

¿Por qué polémica? En los comentarios en redes debajo del tráiler ya pueden leerse cosas como: “Otra película sobre los setenta, ¿no pueden soltar ya?” o “teoría de los dos demonios explícita”. En la escena inicial conocemos a Lidia Muñoz (Andrea Frigerio), una argentina sesentona que vende empanadas en algunos negocios de Barcelona. Además tiene una hija, Valeria (Diana Gómez —quien repite nombre de personaje con la serie española homónina—) que está embarazada a punto de convertirla en abuela.

Con una cámara que le muestra al espectador cosas que los otros personajes no saben, el thriller nos muestra características inquietantes de Lidia: es una experta tiradora pero lo oculta y en esos días recibe una citación a un juicio. Nos enteraremos en la discusión con la hija, quien encuentra el documento, que se exilió en los tardíos setenta en España, huyendo del terrorismo de estado y que la llaman por el juicio sobre la desaparición forzada de su novio de entonces, el padre que Valeria nunca ha conocido.

En este sentido, el tono del thriller está perfectamente construido: misterio y turbiedad. El relato se trasladará luego a Argentina, donde Lidia se reencontrará con el pasado de combatiente en una organización armada —con escenas muy logradas de flashbacks que por momentos conviven con el presente, en los que la actriz Fini Bocchino (hija de Frigerio) hará de Lidia joven—. Los diálogos también son impecables: en la declaración ante el empleado judicial, él habla de “nombre de guerra” al pasar y ella aclara que no es así porque no se trató de una guerra.

¿Y cuáles son los argumentos para los comentarios de las redes? Si bien es cierto que la historia vuelve a hablar sobre los setenta, la dictadura militar y las desapariciones forzadas, lo hace desde un presente y una distancia en los que se pueden apreciar matices y complejidades: los juicios están en marcha, el estatuto de víctima se plantea como una categoría jurídica colectiva pero también se ensaya cómo se enfrentan a esa categoría algunas individualidades —el excompañero actual político peronista (Juan Leyrado), la pareja que cortó vínculos con el resto y se fue a otra provincia (Mimí Ardú y Claudio Gallardou), la que sigue militando en la izquierda (Mirtha Busnelli) y la misma Lidia.

No obstante, Una jirafa en el balcón elige retratar una historia muy particular, no de la militancia de base más común y generalizada sino desde la participación en una célula combatiente. Se vuelca por momentos hacia cierto western argento—que quizás podríamos emparejar con El secreto de sus ojos, peli que se cita explícitamente en una escena— en busca de una justicia agridulce para los años del terror. El doble clímax de final le resta precisión a una estructura ajustada y abre un nuevo conflicto que quedará abierto y que pondrá a Lidia en un lugar casi equiparable al de los apropiadores. Hasta aquí mi punto de vista, que espero haya abierto la curiosidad.

 

7/10

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