Estrena esta semana La otra memoria del mundo. Película documental que transcurre enteramente en la Cinemateca Argentina, y nos emociona desde lo particular a lo general. Dirigida por Mariela Pietragalla, coguionada con Alejandra Portela.
La persona que va a ser el hilo conductor de nuestra experiencia es Rafael Corral. Él vivió y trabajó en la cinemateca durante una parte importante de su vida. El documental se encargará de llevarnos no solo a través del universo interno de Rafael y su trabajo de cuidado al patrimonio cinematográfico nacional, sino también a recorrer un edificio de una belleza derruida.

Un primer punto fuerte es la decisión estética de filmar en blanco y negro. Con la explicación de la directora se repone que no se filmó en color para luego pasar al blanco y negro. Es meramente un tecnicismo, pero refleja la mirada presente y exacta acerca del lugar y de lo que se narra. La locación, el protagonista, el celuloide y sus características latas contenedoras; todo apela al formato vintage que trae el monocromatismo.
En otras observaciones técnicas, se nota la dedicación de la dirección de fotografía en este proyecto. Las elecciones de planos tienen que ver con su disparador (“Toda la memoria del mundo” 1956), y con la observación precisa de la sensibilidad de Corral y su amor por la danza y el cine.
Otro hallazgo es la construcción del narrador. Rafael Corral dedicaba su vida a la conservación del material, además de su obsesión era encontrar una película faltante. Mediante la perdida, la anécdota y la relación con el baile nos enamoramos de una persona que transmite con humildad su responsabilidad clave.
Una arista neutral es el ritmo del film. Se apoya en una narración pausada, acorde con la temática, pero por momentos difícil de acompañar. Tiene una lógica argumental, solo es algo a tener en cuenta.
En conclusión, La otra memoria del mundo nos propone una circunstancia enternecedora del paso del tiempo en los cuerpos, los lugares y las cosas. Sobre todo, nos habla de la importancia de cuidar la materialidad ante la sobreestimación de la digitalización. Ideal para cinéfilos.
8/10