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Review: Blue lock: Episodio Nagi

¿Esta será una reseña boomer de Blue Lock. Episodio Nagi? Probablemente. Pero el diablo sabe más por boomer que por diablo. Y he aquí algunas cuestiones a tener en cuenta si tenés ganas de ir a ver la peli: se trata de una versión resumida de la primera temporada del anime, con una pequeña introducción sobre cómo se conocieron Seishiro Nagi y Reo Mikage, más un adelanto de lo que será la segunda temporada.

¿Dónde empieza la parte boomer? Acá: no juzgaré la animación porque soy de la generación que siguió viendo a Meteoro —protagonista de la serie homónima— abrir y cerrar la boca sin solución de continuidad y aceptó el contrato de lectura de que eso era hablar, aunque fuera el peor lipsync del mundo. Pero al mismo tiempo viene la parte diabla: ¿las versiones audiovisuales, con la posibilidad de movimiento, y sobre todo teniendo en cuenta que el cine es otro lenguaje, no podrían ofrecer algo más que la traducción literal del cómic o manga?

Ok, centennial, ponele que es un género estético pero… ¿no se enriquecen acaso los géneros cuando se tensan sus reglas en lugar de seguirlas al pie como una receta? Dejo la pregunta y voy hacia una posible respuesta: el deseo de producir más de algo que se está vendiendo bien, como es este anime. Y en este sentido no resulta extraño que los valores que destaca la película dirigida por Shunsuke Ishikawa sean bien actuales.

La historia relata el encuentro de Reo, hijo de un millonario que se rebela frente al mandato paterno para intentar ser el mejor en el fútbol, y Nagi, un pibe al que no le importa mucho nada y que sólo quiere estar tranquilo jugando videojuegos en el celular, pero que tiene un “talento natural” para ese deporte. Reo se obstina en que con su voluntad y el talento de Nagi triunfarán en el fútbol.

Así, entran juntos a Blue Lock, una especie de laboratorio donde convocan a los mejores delanteros de los colegios secundarios de Japón para seleccionar al mejor (que hará ganar el mundial a su país, obvio). Y sí, la traducción literalmente dice que el objetivo es “despertar el egoísmo” de estos jóvenes. Los conflictos son el rompimiento de esta amistad y el teje de nuevas alianzas y rivalidades —así se explica el éxito de GH, qué decir—.

Y además está el descubrimiento de Nagi de que algo del fútbol lo motiva —con unos monólogos internos básicos que, sin embargo, se cuidan de omitir sin elegancia los sentimientos homoeróticos—. Mi veredicto boomer: un embole. Si no viste el anime, Blue lock: Episodio Nagi se entiende perfecto pero no vale la pena; si lo viste y te gustó, no pierdas tiempo con un refrito, hacé arqueología y fijate qué onda Supercampeones (Captain Tsubasa, 1983-1986).

 

3/10

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