Adaptada de la obra de teatro homónima, estrena esta semana una comedia nacional: La culpa de nada. Dirigida y guionada por Victoria Hladilo; protagonizada por Manuel Vignau, Julieta Petruchi, Victoria Hladilo, Julian Doregger, Debora Zanolli, Martín Tecchi, Leonardo Azamor y Amalia Dalí.
El disparador de la película es un viaje entre cinco amigos y las consecuencias que trae para su vuelta a la vida familiar. La historia se centra principalmente en la tensión que surge entre todos al retorno.

El film consigue algo difícil de lograr: retrata un clima de época. La confusión de ellos, que se sienten conformes y a la vez incómodos con lo que hicieron en su viaje, se suma a la dificultad de relacionarse de nuevo con sus parejas. Nos cuenta un paso de la adultez joven a la madurez. Además, se le agrega el componente contemporáneo, no entienden los mandatos que cargan del pasado y tampoco los del presente. En esa incomodidad, el relato se instala.
Un segundo punto acertado es la elección de locación. La utilización de no más de dos espacios nos transmite el sofocamiento que les genera la situación. Se corta con ese ahogo mediante diálogos bien construidos y el uso del humor.
El elenco se encarga de encontrar los límites de sus personajes sin dejar de buscar que el espectador se sienta identificado de alguna forma con la crisis que viven. Pocos de ellos toman un camino inesperado en el final, pero tampoco es necesario considerando que son las posiciones firmes las que construyen el conflicto.
Otro hallazgo es el uso del patetismo de cada personaje. En general, se acostumbra a los espectadores a ver malos muy malos y buenos muy buenos. En este caso vemos seres bidimensionales en un momento complicado, no se nos fuerza a juzgarlos.
En conclusión, La culpa de nada es una buena opción para los que estén buscando una comedia con una mirada más ambigua de lo que se suele ver sobre el tema. Una recomendación (no propia): quizás lo mejor sea ir a verla con amigos.
6/10