Con una premisa prometedora, que no tarda en desilusionar, estrena esta semana: Exorcismo. Dirigida por Joshua John Miller, protagonizada por Russell Crowe.
El protagonista es Anthony Miller, un actor cuya carrera viene a pique hasta que se le confía el papel de un sacerdote en una remake de una película de terror. Lo que promete salvar su reputación comienza a ser un problema cuando no se puede distinguir entre las repercusiones de su adicción y los comportamientos sobrenaturales.

Particularmente, esperaba mucho de otro protagónico de Crowe en terror. El año pasado se destacó en “El Exorcista del Papa”, lo cual ponía la vara muy alta para una producción que se confundía con su secuela. Su performance es correcta, pero se notan las dificultades en llevar adelante un personaje que ya empieza demasiado afectado como para notar un cambio a medida que avanza el film.
Los problemas de profundidad de los roles parecen ser un tema de guion. Si bien en rasgos generales se entiende cuál es la línea argumental, parece que le faltan recortes de información. Es lamentable porque en un comienzo la trama ofrece una temática interesante, sumada a la historia personal del padre del director (Jason Miller) que prometía una mirada particular. De cualquier forma, se desaprovechan todas las oportunidades de tratar el abuso de poder en la industria del cine, el maltrato, las adicciones, el componente sobrenatural; no trata ninguna de las temáticas más fuertes que propone.
Los papeles secundarios son pocos y con las mismas falencias que el protagónico. No parece haber una dirección clara para los actores. En el caso de Peter (Adam Goldberg), entendemos que es el estereotipo de un director de cine maltratador, pero su tono y personificación desentona con los demás personajes.
Sin más que agregar, Exorcismo no es una elección recomendable entre los estrenos de la semana. Deja mucho que desear, y para los que venían buscando una secuela de una buena película: no lo es ni literal, ni simbólicamente.
3/10