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Review: Cómplices del engaño

Cómplices del engaño (Hit man) es una comedia romántico-policial dirigida por Richard Linklater. La perspectiva del director de la trilogía de Antes del amanecer (1995), del atardecer (2004), del anochecer (2013)—, Boyhood: Momentos de una vida (2014) y Escuela de Rock (2003), poniéndole su estilo a géneros clásicos, me pareció atractiva. Pero me decepcionó, cosa que no fue compartida por muchos de los espectadores, a quienes oí reírse a carcajadas.

Con este disclaimer hecho, van mis argumentos: la historia, nos dicen al principio, está basada en un caso real —y aquí una se pregunta con qué necesidad, si no es para sostener un verosímil flojito de papeles—; y al final, casi con los créditos, se nos aclara qué partes no, en un juego interesante e incluso simpático con lo meta y con el espectador, pero hasta ahí. La premisa de la película, que hará explícito un personaje, es que los sujetos pueden cambiar su personalidad proponiéndoselo.

Y entonces ahí está Gary Johnson (Glen Powell), un apocado profesor de filosofía en la universidad que, como se le da bien la tecnología (?) colabora con un equipo de la policía instalando micrófonos. ¿Para qué? Para que un supuesto asesino a sueldo se reúna con un potencial cliente. Cuando el cliente confirma que quiere contratar al poli-actor, le cae una patrulla y lo detienen, enjuician y condenan.

Cuando suspenden de un momento a otro al falso asesino a sueldo, lo meten a Gary, quien apenas sacándose los lentes y cambiando las bermudas por un pantalón largo, tiene una transformación estilo Betty La Fea. Transcurrirá casi una hora de escenas donde el chiste es ver a distintos tipos de personas y al asesino a sueldo que le crea Gary a cada una. Y por supuesto, la foto policial de detención y en algunos casos la condena en el juicio a varios años de prisión: un plato bárbaro el festival de la denuncia armada.

Pero la repetición se rompe cuando la potencial clienta es Madison (Adria Arjona), una mujer maltratada por el esposo y ¡oh, casualidad! que también está buenísima —alerta de estereotipo de femme fatale activada—. Con ella Gary hace una excepción y encamina la conversación para que no contrate sus servicios, porque ve que en el fondo es buena gente (y atractiva) y será su interés romántico, obvio.

A partir de ahí la película toma velocidad y la trama se vuelve entretenida A mí me pareció que no hay arco dramático en el personaje de Gary, no sólo su permutación de actitud es automática—quizás sostenida por esto del cambio de personalidad a voluntad, pero no—, sino que además de golpe sabe hacer cosas sin practicar. Pero sobre todo, me disgustó la banalización de la detención y condena de gente por contratar un “servicio” que la misma policía ofrece, y la superficialidad para distinguir personas redimibles de las que no lo serían. ¿En la sala la gente se rió? Sí. ¿Leí reseñas elogiosas? También. Yo conté mi percepción.

 

5/10

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