Los bobos es la nueva película dirigida por la dupla compuesta por Sofía Jallinsky y Basovih Marinaro, quienes vienen trabajando juntos en Palestra (2021) y Estertor (2022). Se trata de una comedia negra que no provoca la carcajada abierta sino más bien que construye una disonancia cognitiva entre lo bizarro y cruel de la tarea llevada adelante por los protagonistas, y la cotidianidad y el paisaje reconocible de la ciudad.
En este sentido, la crítica social que despliega es feroz; se pregunta: ¿quiénes son los bobos? Y es que las escenas iniciales ya nos muestran a dos amigos y compañeros de trabajo (Cecilia Marani y Sebastián Romero Monachesi) realizando un “tratamiento”. Se trata de la colocación de un protector bucal, unas cinchas que fijan la mandíbula superior y finalmente, la puesta en funcionamiento de un aparato eléctrico conectado a las sienes de una persona.

Antes y después sueltan el speech prearmado con preguntas de rutina: si él o la acompañante le dio el sedante, cuánto tardó en quedarse dormida, si hizo los arreglos para no salir a la calle durante una semana, que va a levantar fiebre, que recién ahí puede llamar a un médico y que el resultado es variable. Algunos pueden hablar, ir al baño, vestirse… otros no.
Este procedimiento, una versión evil de la que proveía la clínica Lacuza de Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos (2004), sin el consentimiento de quien lo recibirá, es puesto en práctica por una pyme ilegal comandada por la madre del muchacho (Liliana Wiemer). La chica, por su parte, considera que ellos ponen el cuerpo y se arriesgan al ir a hacer los tratamientos, mientras la mujer dirige las cosas desde su casa y se queda con la parte más grande.
La acción de cortarse solos y hacer unas changuitas por fuera de la estructura armada, desatará una serie de problemas cada vez más pesados, dilemas morales y aprietes de gente muy pesada. Y aquí retorna la pregunta acerca que quiénes son los bobos: ¿aquellos lobotomizados por esta dupla? ¿el público general, el gobierno y los medios, que adjudican el cambio de muchos ciudadanos a un virus misterioso?
Y no me quiero poner hippie, pero a mí me surge: ¿tan bobos somos que no estamos activando una salida colectiva? Con un presupuesto modesto pero un trabajo fuerte de dirección (muchos primeros planos y planos cortos y creación de atmósferas) y de actuación (con ensayos y la lógica de una compañía teatral), estrena este viernes 5 de junio en Cacodelphia. Luego girará, trabajosamente como toda peli independiente, en otras salas.
9/10