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Review: Una canción para mi tierra

El documental Una canción para mi tierra, dirigido por Mauricio Albornoz Iniesta, nos sitúa en el campo, en San Marcos Sud (Córdoba), para denunciar una realidad invisibilizada. La cámara sigue a Ramiro Lezcano, un profesor de música en escuelas rurales que, en el proceso de enganchar a los estudiantes con el hacer ―antes que con las marchas y los himnos― se encuentra con el asedio de las fumigaciones con agroquímicos.

La narración se apoya en la composición de canciones de denuncia por los propios alumnos, y es central tener esto presente al pensar en todos los obstáculos que se van presentando a la difusión de las mismas. Si las canciones fueran sobre arbolitos y qué lindo es el medioambiente, más “generales” ―como plantean en la municipalidad o en la radio local―, no habría drama; el cuestionamiento surge cuando realmente usan su voz para contar lo que piensan.

En este sentido, es interesante el tono con el que el guion aborda la tensión entre los trabajadores del campo ―que en muchos casos llegan a ser padres de esos mismos niños― o las instituciones preocupadas porque no se “demonice” a los productores o a los agroquímicos (agrotóxicos les decimos nosotros); y los niños y el grupo de adultos que se pone al hombro el proyecto.

Proyecto que se extiende a otras escuelas rurales, llega a la grabación profesional de las canciones y finalmente al «Woodstock ambiental», en alguna medida como reacción a las negativas de difusión pero en mayor medida por la necesidad de hacer escuchar esas voces que cuentan sus problemas y angustias cotidianas. Aquí viene perfecto la frase de León Gieco (productor y gran participante del proyecto): “los niños no son sólo el futuro, también son el presente”.

Porque tuvimos el gustazo de verlo y oírlo a León hablar de la película y señalar que las infancias están viviendo el mismo presente que nosotros y su mirada debería ser tomada en cuenta para diseñar un país que no los enferme en nombre del progreso. Igualmente, insistió en que el film se volverá lamentablemente atemporal: así como sus canciones de los 90 contra el neoliberalismo y sus consecuencias no perdieron vigencia.

Vayan a ver Una canción para mi tierra, que es un testimonio imprescindible, pero para nada bajonero y que nos invita a reflexionar sobre qué país estamos sembrando para mañana. Además, cuenta con la aparición de grandes músicos y el plus de salir del cine con ganas de hacer cosas con otros. Si el afiche de difusión homenajeando esa portada de los Beatles no les parece genial, algo les pasa en el alma.

9/10

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