Nuremberg: el juicio del siglo es un drama de época (se sitúa en 1945-1946), por momentos judicial, por momentos psicológico, que da cuenta de los juicios a los jerarcas nazis que fueron capturados vivos hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Dirigida por James Vanderbilt, su premisa es la vieja y actual pregunta sobre qué diferencia a quienes han sido capaces de perpetrar un genocidio del resto de los mortales.
Spoiler alert: nada. Esa es la banalidad del mal. Pero la misma pregunta toma siempre cáscaras distintas y así intentamos construir, en las lecturas lombrosianas del físico, en los genes o en las predicciones de la IA, una diferencia insalvable entre nosotros y ellos. Y hacia el final, la película declara que no existe tal diferencia radical; pero lo hace tibiamente, un poco como todo el resto de la narración.

Junto con él, que se ha entregado, los aliados encarcelan en la prisión de Nuremberg ―escenario de las declaraciones de las leyes del mismo nombre, que delinearon jurídicamente el marco de “la solución final” ―a otros muchos jerarcas nazis. La idea es enjuiciarlos, pero como se trata de una situación internacionalmente inédita, vemos algo de las roscas (desde el punto de vista yanki) que se necesitaron para llevar eso a cabo.
Por ejemplo, asegurarse que el precedente que estaban creando no sirviera para enjuiciar a EEUU por la segregación racial o a la URSS por los campos de trabajo forzado. Esta pata judicial es narrada haciendo foco en el fiscal por los EEUU Robert H. Jackson (Michael Shannon), mientras la pata psicológica hace foco en el psiquiatra Douglas Kelley (Rami Malek) y en su vínculo con Göring y con un joven soldado traductor (Leo Woodall).
Nuremberg: el juicio del siglo es una película entretenida y con un valor de apertura a la investigación y la reflexión ―por ejemplo, en la particularidad de nuestro Juicio a las juntas militares en Argentina, al juzgar el accionar de los ejecutores por fuera de la justicia militar y sin necesidad de una justicia internacional―. El tono y la narración son correctos y superficiales, nada se lleva a fondo; excepto la actuación de Crowe que es impresionante.
7/10