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Review: Weser

Este jueves 4 de diciembre estrena en el Gaumont la película de Fernando Spiner Weser, y luego los sábados se podrá ver a las 18h en el Malba. Se trata de un documental poético rodado en Villa Gesell (espacio recurrente en la filmografía del director) durante la pandemia, ese tiempo de autodescubrimiento y de repensar el vínculo con los otros, la distancia y la memoria. Y de eso van esas historias fragmentarias que teje y que son una sola.

La primera escena comienza en el mar, con el personaje de Luis Ziembrowski chapoteando lejos de la costa. Mientras, la voz de un migrante ucraniano relata su llegada al país huyendo de los pogroms y cómo una boya —quizás la que flota cerca del personaje— le salvó la vida. Así, desde el minuto cero se construye y referencia el universo simbólico del mar que se desarrolla en una trilogía que comenzó con La boya (2018), continúa con ésta y aún no tiene final.

Esa primera escena tal vez sea un anhelo, un sueño del personaje del pescador, porque en el presente del relato están —como estábamos todos— recluidos. Así, la escena que de alguna forma “ordena” al resto, es una escena típica de aquella época: el encuentro por zoom. En este caso, el motivo es la lectura de poesía. Se escuchan fragmentos de “Lloro, miro el mar y lloro” de Pizarnik y otros de Najman Bialik, Whitman, Elliot, Storni, Cheever…

Al igual que el poema, la película se abre a significaciones, simbolismos, sonidos que se entrelazan, se confunden y se desplazan como el agua. La realidad se torna poética, porque la ficción es real y lo real se ficcionaliza: ¿es real la historia del hombre que fue mirado por una orca y que luego soñó con una ciudad debajo del agua? ¿importa que lo sea? En este sentido, es clave el mecanismo de la representación.

Daniel Fanego representa a Spiner, pero son textuales sus diálogos con la mujer que no puede recordar su vida en Gesell (Valeria Lois). En esos mensajes de texto, audios y videos, con un océano de distancia, Fanego/Spiner le ayuda a reconstruir ese tiempo cuando ella era una niña aún, probablemente una cápsula de felicidad antes de la llegada de la patota militar en busca de su padre.

La misma clave de representación se despliega con otros procedimientos: las apariciones en la tele de Soñar, soñar de Favio, la conversión de un poema en canción spinettiana, el relato de una historia de La Odisea dentro del relato mayor, la ruptura del pacto para mostrar a Fanego atravesando la quimioterapia. Y seguramente hay muchos detalles que cada quien podrá encontrar y hacer suyos, como los poemas.

8/10

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