Si hubo un caso que conmocionó a todo el país hace unos años, fue el brutal asesinato de Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche. No solo porque se pudo ver un espejo de gran parte de la adolescencia actual, sino que trajo de nuevo a la mesa, el debate de la impunidad con la que se manejan algunas personas vinculadas a determinados círculos de poder.
Cinco años después de los acontecimientos de ese verano del 2020, se nos presenta esta docu serie de tres episodios donde veremos los testimonios de los familiares Fernando, de los rugbiers acusados y sus padres, así como también de los respectivos abogados y de algunos periodistas que siguieron la noticia de cerca.

En estos tres episodios, se nos van relatando primero que fue Fernando, de donde vino y lo que significaban esas fatídicas vacaciones para él. Luego son presentados el grupo de rugbiers ya infamemente conocidos por todos, con sus respectivas familias, al igual que los abogados. Y en el tercero, el foco se centra en el apartado judicial, con los testimonios de cada uno de los involucrados.
Aquellos que siguieron el caso casi día a día, sabrán como desde la defensa se intentaron manipular los hechos, esto se hace presente en 50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa y creo que ahí es donde uno, tanto como espectador como persona funcional adulta, empieza a dejar de l lado la objetividad y empieza a tomar partido y juzgar a los involucrados de este suceso.
Y es que uno escucha las cosas que dicen los familiares de los rugbiers, y se enerva la sangre. Desde nunca nombrar a Fernando, hasta poner a la misma altura a un chico asesinado que al victimario (especial atención a cada cosa que dice la hermana de ciertos muchachos). En fin, sé que deberíamos ser objetivos, pero no se puede. Y creo que la mayoría de ustedes va a sentir lo mismo.
Pero volvamos un poco a la objetividad, y vayamos con algo que me hubiera gustado ver y que no se hizo. Y es que, si bien por primera vez vemos testimonios de algunas personas que hasta entonces no se le conocía la voz, la mayoría de los datos que nos ponen, ya los sabíamos por lo mediático que fue el caso. Hubiera estado bien, ver opiniones de gente de a pie, con diferentes miradas a lo sucedido.
50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa quizás no aporte muchos datos a los que estaban interiorizados en el suceso; pero si trae de nuevo a la mesa la discusión de cómo se manejan algunos grupos de adolescentes, la impunidad del poder, y del cómo muchas veces los adultos no queremos ver las señales.
8/10