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Review: Tipos Malos 2

Si la primera Tipos Malos era un abrazo desprolijo a la comedia de atracos y a los héroes imperfectos, Tipos Malos 2 se anima a jugar con su propio mito y a reírse de la idealización de la redención: al final, portarse mal tenía más beneficios y era más fácil y la elección sobre qué camino tomar no es una verdad autoevidente. En ésas está la banda de Lobo, Tarántula, Piraña, Serpiente y Tiburón.

Vivir «del lado bueno» implica cambiar los autos deportivos por uno todo destartalado, rebotar en las búsquedas de trabajo y descubrir que la fama malhabida pasa factura. La película arranca con un robo que no debería ser un robo, pero ya sabemos que a estos bichos les cuesta decir que no a la adrenalina. El Sr. Lobo sigue en su crisis existencial, coqueteando con ser un héroe y el guion se aprovecha de eso para armar enredos que funcionan como dominós.

En este sentido, las situaciones absurdas y los gags físicos combinan perfectamente con la animación más pulida que la de la primera parte, lo mismo los colores, los planos y las secuencias de acción y persecuciones. DreamWorks parece haber decidido construir una saga donde jugar y reírse de la solemnidad está permitido. Acá no hay moraleja obligatoria: hay ritmo, hay carcajadas, y amor por el caos pero también por el compañerismo.

Tipos Malos 2 tiene esa chispa de los dibujos animados que no le temen a lo incorrecto y a las contradicciones de la vida real, pero sin olvidar que en primer término son un entretenimiento. Y por esto mismo no subestima al público infantil ni aburre al público adulto. Es un festival de detalles: las referencias cinéfilas, el uso de los estereotipos para el humor —por ejemplo Serpiente y su fase hipie zen—, Tiburón y sus disfraces delirantes.

Una vez establecido el código, este universo donde los animales antropomorfizados conviven con humanos y nadie se pregunta nada, se vuelve el espacio donde lo absurdo se crea por estas características disparejas pero también por la puesta en relieve de lo contradictorio que tiene lo humano que se ve en los personajes. Para muestra: las nuevas villanas femeninas son más organizadas que esta banda de tarambanas.

Pero también están la comisionada humana que es una especie de tronchatoro tierna, la gobernadora loba que se debate entre el amor y la política y la Araña hacker que procesa la información a otra velocidad pero casi nunca habla. Todo esto hace de esta segunda parte una versión mejorada y prometedora de una saga quizás no de las más masivas y populares pero ciertamente de muy buena calidad.

8/10

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