Por todos es sabido que el género del terror en Argentina es bastante bastardeado, ninguneado y olvidado. Visto eternamente como una forma menor de hacer cine (una estupidez en opinión personal); hay que ir muy al cine independiente para encontrar cintas de dicha temática. Por eso en este medio bancamos mucho todo lo referente al miedo, y por eso hoy vamos a hablar de Nadie va a escuchar tu grito.
Producida por Black Mándala, la historia se contextualiza en el Mundial del 90, donde una serie de asesinatos ocurridos los días donde hay partido, se dan en Bernal. Micaela, una joven empleada de la tienda de música local, se ve tentada a empezar a investigar quien es el misterioso asesino.

Partiendo de un evento que, si ocurrió, de nuevo la gente de Black Mándala aprovecha para contar una historia, esta vez alejándose de lo sobrenatural y centrándose en el slasher más puro y duro. Y si bien no es perfecta, tiene unas cosas bastante interesantes que vamos a analizar a continuación.
Lo primero a destacar es la actuación de Sol Wainer, nuestra joven protagonista. No se si es su primer papel principal en un largometraje, pero la verdad que la chica lo hace bastante, bastante bien. En especial, las escenas donde se ve acechada, mostrando no fragilidad, sino la fuerza femenina que suelen sacar las protagonistas femeninas en los slashers. Bravo por Wainer.
Otra cosa a destacar, es la ambientación. Como dije, todo se sitúa en Italia 90, y la verdad que todo lo que es decorados, ropa y sobre todo música, aciertan, haciéndonos creer que de verdad estamos viendo una película de dicha década. Si hasta tuvieron la inteligencia de hablar de australes y mostrarlos, siendo que producciones de peso a nivel nacional, no tuvieron en cuenta dicho detalle.
Pero Nadie va a escuchar tu grito adolece de algo bastante evidente, y es la falta de ritmo. Por muchos tramos de la misma, pareciera que no pasa nada y la trama se estanca. Lo cual me lleva a pensar, que este proyecto hubiera funcionado mucho mejor como un mediometraje de unos 40 min, que como una película (pese a que dura una hora y cuarto).
Nadie va a escuchar tu grito termina siendo una más que decente slasher. Con una idea original para centrar los asesinatos, solo falla en el ritmo o lo que sucede, principalmente, en el segundo acto. De todas formas, la recomendamos.
6.5/10