Debo confesar que fui a ver Lecciones de un pingüino (The penguin lessons, 2024) con bastante prejuicio. Es que había visto un tráiler y me parecía que banalizaba la dictadura militar de los 70 en Argentina. Encima, el protagonista era un profesor inglés que venía a dar clases a un internado para niños de clase alta y adoptaba un pingüino… ¿qué clase de historia random hecha por inteligencia artificial era ésa?
Bueno, pues cierre la boca señora y entérese: la historia está basada en una novela que a su vez se inspira en hechos reales. Relata la llegada de Tom Michell (Steve Coogan) a este colegio, listo para pasar lo más fuera de radar posible. Dice, en un parlamento, que viene descendiendo desde Ecuador y Brasil hasta Argentina. “Geográficamente”, tiene que aclarar. Y es que pareciera que nada le importara más que pasarla más o menos bien.

Se encuentra arribando al país en 1976, apenas un tiempo antes de que se declare el golpe de estado. Las consignas son claras: debe enseñar inglés y lograr que el 4° año mejore su desempeño, evitando opinar sobre cualquier tema que pueda interpretarse como político. Y ése es su plan original, pero en el medio se encuentra con que la política está dentro del aula, entre los chicos que se pelean siguiendo las ideologías paternas.
Y también en el colegio y en los alrededores. Pero no nos adelantemos. Cuando se impone el gobierno de facto, el colegio cierra una semana, que Tom aprovecha para hacerse una escapada a Uruguay. Y allí, casi a pesar suyo, adopta un pingüino del que no podrá deshacerse por delirios burocráticos. Ya de vuelta en el colegio y desanimado porque los estudiantes no prestan atención, decide llevar al ave al aula (qué profe no ha estado ahí).
A partir de ahí el vínculo con los jóvenes se hace más fluido y todo parecería estar bien pero la situación del país es insoslayable y durante un día de compras en las afueras del colegio, presencia el secuestro de otra de las empleadas (Alfonsina Caroccio), con la que estaba forjando una amistad. Y su idea de no verse comprometido por el contexto se va al tacho.
La actuación y el arco dramático del protagonista están muy bien. Jonathan Pryce (el director del colegio) no decepciona y las actrices argentinas Caroccio y Vivian El Jaber se amalgaman muy bien en una película que no está 100% hablada en inglés como nos acostumbran las producciones no hispanas. La dirección de Peter Cattaneo privilegia los planos fijos y los retratos silenciosos, dejando respirar cada secuencia. Correcta. Para mí lo mejor fueron las imágenes de archivo de la época y la reivindicación de los 30.000.
6/10