La premisa de Kabaddi está buena: cinco amigos van a pasar un fin de semana en una isla del Tigre y quedan aislados por un paro de lanchas. Los vínculos, sostenidos en el hola y chau cotidiano, se tensan en esa convivencia —inicialmente buscada pero luego forzada por la falta de transporte—. El juego oriental kabaddi, más bien corporal y de roles, figurará y catalizará al mismo tiempo esa tensión.
Las escenas iniciales de los amigos bajando de la Jilguero (la línea de lanchas colectivas) prefigura claramente la centralidad que tendrá luego. Sin embargo, la construcción de los personajes se siente despareja, lo mismo que las actuaciones: alguno aparece desde el comienzo muy crispado y arriba y otros no transmiten mucha complejidad, mientras un tercer par entrega un tono más acorde a lo que ellos mismos se han impuesto: un fin de semana de tratar de tolerar a otros.
Las discusiones comienzan pronto y de manera bastante acelerada para una película que se toma 126 minutos de desarrollo. Pero la selección de temáticas no se siente muy orgánica: el veganismo, los vínculos interpersonales, el éxito, la psicología, las drogas y “el uso de la e”. Todo escala fuertemente pero sin profundizar ni complejizar. Curiosamente, no hablan de política —salvo ese tiro por elevación al feminismo— ni de economía.
Una cosa a favor es que el film, a pesar de los extendido, logra sostener la tensión dramática y una sensación de estar espiando a los personajes todo el tiempo. Por ejemplo, con los planos picados en el interior de la casa cuando están todos juntos u otros más cercanos cuando alguno se aleja para hablar por teléfono. En este sentido, hay algunos casos en los que se excede y no se encuentra un sentido para algunas otras decisiones.
A saber: en dos ocasiones se muestran las tetas de dos personajes femeninos. En un caso después haber tenido sexo tapados, el momento después es con las sábanas y acolchado justo debajo del busto y en otro, al ducharse, cuando ya hemos visto que es feminista “porque no se depila las piernas”, la cámara suma la visión de sus tatuajes y de sus tetas. A esta altura del partido parece más una exposición objetualizante, qué decir.
En suma, Kabaddi es una película argentina entretenida y por momentos crispante —sobre todo cuando se hace hincapié en el conflicto pelado—. Con un elenco coral y personajes de tono desparejo, sostiene una buena premisa con resultados no siempre felices. Puntos extra por el paisaje y la música.
5/10
https://www.youtube.com/watch?v=sP359t_G5Qo